Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   La parte por el todo  

Inercia

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
sábado, 12 de diciembre de 2009, 07:00 h (CET)
Cuando se dan situaciones como las que provocan las consultas en Cataluña, asaltan cuestiones ineludibles sobre el sistema político-social en que vivimos. Una de las más importantes es el papel de la libertad en todo este entramado. Es sabida la existencia de dos maneras de entender la libertad, esto es, una negativa y otra positiva. La primera establece que no se puede negar a nadie el ejercicio de sus derechos (propiedad, etc.). La segunda promulga la necesidad de facilitar las condiciones para que todos puedan ejercer sus derechos. La diferencia es sustancial: mientras que la libertad negativa implica que todo aquél que quiera (y pueda) ejerza sus derechos, la positiva implica un trabajo de igualdad de oportunidades en la línea de salida. Ambas tendencias cuentan con defensores y detractores, así como de aspectos interesantes y perversos. En cualquier caso, existe una tercera vía de libertad que es la que no depende del sujeto actor, sino de un agente externo en el que se insiere. Es la libertad-felicidad total del Tao al unir la propia fuerza a la fuerza arrolladora del camino o, algo más cercano, la libertad spinozista en el cumplimiento del plan de Dios, al aceptar que todo está ya determinado.

Es ésa la libertad que niega la acción, que promueve el inmovilismo. Ello, a un nivel divino puede satisfacer a la lógica, pero en un nivel estructural a pie de calle se presenta como la defensa irracional de una oligarquía política o, como viene conociéndose desde hace algún tiempo, una democracia moderna. Todo lo que supera los límites de lo dado por las altas instancias es tenido como un ataque a la libertad.

Y es cierto. Es un ataque a la libertad de la inercia que hace que giremos en círculo sin preguntarnos si hay otras maneras de moverse sin acabar pasando siempre por el mismo punto.

Noticias relacionadas

El título de los padres de Felipe VI

Don Juan Carlos y Doña Sofía son reyes honoríficos

Viva La France

Han pasado siglos desde que Joseph Rouget de Lisle creará el himno de La Marsellesa que para el batallón

Dejémonos amar

Nuestra gran asignatura pendiente, es no haber aprendido a querer, queriéndonos

Chomsky y el sueño americano

Chomsky es uno de los grandes filósofos en activo con análisis muy precisos sobre la realidad económica y social

La sombra de la corrupción

Todos sabemos que muchos interinos entraron de forma digital y llevan años trabajando en la administración
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris