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Etiquetas:   Crítica de cómic   -   Sección:   Libros

‘Charlie Moon’, un retrato de la adolescencia escrito por Carlos Trillo y dibujado por Horacio Altuna

Herme Cerezo
Herme Cerezo
lunes, 7 de diciembre de 2009, 07:32 h (CET)
La editorial PlanetaDeAgostini, dentro de su colección ‘Horacio Altuna’, ha reeditado ‘Charlie Moon’, un álbum escrito y dibujado por los argentinos Carlos Trillo y Horacio Altuna, respectivamente, allá por el año 1979.




Portada del cómic.


‘Charlie Moon’ es el retrato de un joven adolescente norteamericano. No conocemos demasiado de Charlie cuando empezamos a leer. Nada se nos dice en las viñetas de su origen, ni de su familia, ni de por qué está allí. Pero tampoco hace ninguna falta. De este modo, el personaje nos muestra un trozo de su vida, un trozo muy importante de su vida: su adolescencia.

A Charlie lo encontramos en un pueblo americano, una de esas pequeñas ciudades donde el racismo todavía es moneda de cambio legal. Centrada en los años treinta, Charlie Moon comienza a ganarse la vida como lavaplatos en un barucho de mala muerte. Su gran obsesión, en la primera de las cinco historietas que integran el álbum, es el jazz. Moon quiere asistir al concierto de un trompetista, Omer Thomas, que actúa en el villorrio. Para ello no duda en colarse en el teatro donde tendrá lugar la actuación.. Tomas no está muy bien visto entre la población porque es blanco y los grandes trompetistas del jazz son negros. "Tal vez si se rizara un poco el pelo, quizás … tocaría un poquito mejor", comentará el jefe de Charlie. Sin embargo, el muchacho será pillado "in fraganti" y expulsado del local. El concierto será un fracaso, porque Thomas toca borracho. Al final de la historia, Charlie Moon se tropezará en la salida del teatro con el músico, lo seguirá durante un rato y comprobará que empina mejor el codo que sopla la trompeta. Es la historia del mito derrumbado, de que los mayores tienen razón. Y Charlie, obviamente, acabará frustrado.

Las otras historietas no acaban mucho mejor para nuestro protagonista- Todas contienen un final amargo, decepcionante: una decepcionante iniciación al sexo; la discriminación racial hacia un peón negro, que terminará con su muerte; el conocimiento de un muchacho, que se convierte en su amigo y que resulta ser un delincuente, y el asesinato de otro hombre de color a manos de un marido blanco, despechado, que ha encontrado al negro con su mujer en la cama, son los restantes asuntos que Trillo y Altuna exploran en las andanzas de Charlie. De lo anterior se deduce que este es un álbum donde la violencia, racial en este caso, ocupa un lugar preeminente en el mensaje que pretendieron transmitir los dos autores. Sin embargo, esta violencia no es explícita, sino implícita, flota continuamente en el ambiente que envuelve las historias.

El dibujo es sencillamente soberbio, tanto en los primeros planos como en las escenas panorámicas, muchas de ellas cimentadas en fotografías del momento. Y los guiones son los justos y necesarios, igual que los diálogos. Llama la atención los modismos argentinos del lenguaje porque chocan un poco con el ambiente rural norteamericano. Las viñetas son en blanco y negro lo que les confiere un indudable aspecto de película de época, aunque la portada a todo color es un dibujo minucioso y detallado, adornado con el color que la embellece singularmente. Adquiere aquí una especial relevancia la existencia de numerosas viñetas mudas, en las que el silencio es capaz de hacer superflua la existencia de diálogos o de comentarios explicativos. No hay narrador en off, ni omnisciente ni en cualquier otra persona (primera o segunda), no hace ninguna falta. Las imágenes, los diálogos o los silencios, son suficientemente elocuentes. En este sentido, la complicidad entre los dos artistas es absoluta, algo que no siempre es fácil de lograr en los trabajos realizados a cuatro manos.

En la entrevista, que se incluye en el álbum, con Horacio Altuna descubrimos que el dibujante sudamericano se siente un "colonizado de EE. UU., culturalmente hablando", de ahí que, aunque al principio los dos autores pensaban ubicar las historietas en Argentina, decidieran finalmente radicarlas en territorio estadounidense.

‘Charlie Moon’, desde todos los puntos de vista, es un álbum altamente recomendable, un clásico que no ha perdido un ápice de calidad a pesar de los treinta años transcurridos desde su primera publicación, una prueba de que los artistas sudamericanos que pululan por el universo del cómic, poseen un nivel altísimo. No hace falta que les recuerde otros autores de primer nivel. Pero tampoco pueden olvidar que Quino, Breccia, Agrimbau, Mandrafina o Ippóliti, entre muchos otros, son buena muestra de ello.

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‘Charlie Moon’ de Carlos Trillo y Horacio Altuna. Editorial Planeta DeAgostini. Tapa dura, 74 páginas, blanco y negro, 9,95 euros. Año 2009.

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