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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Santiago Mainar

Mario López
Mario López
lunes, 7 de diciembre de 2009, 00:54 h (CET)
El asturiano es uno de los pueblos más ingeniosos del mundo. Su habla coloquial está cuajada de expresiones, refranes, apodos y axiomas dignos de ser guardados en una enciclopedia. Para referirse a alguien que come mucho pero no engorda dicen de él que es “de comer engañosu”.

Porque aunque se pone hasta las ancas nos hace creer que su dieta es la de un jilguero. El refranero castellano es mucho más paradójico y traicionero. Un buen ejemplo de ello es aquel refrán que dice: “la cara es el espejo del alma” ¿Cuántas veces se ha acusado a un hombre de un crimen atroz sólo porque era el más feo del pueblo? ¿Cuántas veces hemos creído en la inocencia de un demonio porque era guapo de cara? Durante todo su juicio mucha gente defendió la inocencia de Santiago Mainar. Su apostura, su mirada limpia, su verbalidad, su formación universitaria y la idea que transmitía de hombre fuerte, noble, generoso, valiente. Todo ello a muchos nos hizo creer en su inocencia. Y aún hoy no le acabamos de ver culpable. La Audiencia Provincial de Huesca ya ha dictado sentencia y le ha condenado a 20 años y 9 meses de prisión. Las pruebas periciales, su inicial declaración autoinculpatoria, el famoso acto fallido durante su declaración (obscenamente magnificado por la televisión), son elementos de juicio muy contundentes, pero quizá no se ha ahondado en todo lo que sucedió aquella funesta noche. O, tal vez sí, y lo que ocurra es que Santiago Mainar sea un hombre “de comer engañosu”.

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