Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Mujeres del Siglo XXI   -   Sección:   Opinión

Carta abierta al director de Levante

Remedios Falaguera
Remedios Falaguera
jueves, 3 de diciembre de 2009, 04:20 h (CET)
Querido director de Levante:

Siento tener que decirle que artículos como el de Jesús Puig, "Parir i no parar", publicado el pasado martes, 1 de diciembre, le hacen un flaco favor a su diario y al periodismo en general. (http://www.levante-emv.com/opinion/2009/12/01/parir-i-pararbr/656394.html)

Pretender argumentar su apuesta por el aborto y la educación sexual en los colegios recurriendo al desprecio (“el hábito no hace el monje, pero esconde sus erecciones”), o con juicios de valor rastreros - como que “el aborto es una conjura del clero para asegurarse un mayor número de niños a quienes hurgarles el culet” o “la paranoia de la conspiración es fruto de un exceso de efluvios en el vino de misa” -, resultan vergonzosos para la profesión.

¡Hay que ser un profesional muy patético y ruin, y le aseguro que siento tener que decir esto de un “compañero”, para atacar a la Iglesia y sus ministros de esta manera tan repugnante!

Debo confesar que, como periodista que se siente orgullosa de su profesión, NUNCA me había sentido tan avergonzada.

Afirmaciones como, “el día que los clérigos pedófilos se queden preñados, la pedofília tendrá indulgencia plenaria y el aborto será un sacramento”, son la vergüenza de esta profesión.

Es más, no voy a entrar al trapo, ya siento no darle carnaza a D. Jesús para un próximo articulo, en justificar las palabras y el buen hacer de los ministros de la Iglesia aludidos en su artículo. Su calidad humana y espiritual, además de sus legítimas opiniones, merecen todo mi respeto y consideración.

Pero es evidente que la apuesta progre de D. Jesús de atacar y vilipendiar a la Iglesia vende. No es nada nuevo.

Es más, lamentablemente, resulta habitual observar, como desde medios de comunicación e instituciones públicas, se niega que la Iglesia y sus ministros puedan tener sus propias creencias, considerándolas “políticamente incorrectas, y se permiten por ello, sin el menor rubor ni decencia, ironías y vejaciones a su fe y a su doctrina.

Pero, los periodistas que nos dejamos la piel a diario defendiendo la verdad, la libertad de información y la lealtad de critica; los profesionales que nos empeñamos en informar y crear opinión publica preservando la dignidad de las personas y su derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, consideramos una deshonra las palabras llenas de rabia contenida vertidas por D. Jesús Puig…¿Periodista?

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris