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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Rubalcaba no quiere en la policía a portadores del VIH

Mario López
Mario López
jueves, 3 de diciembre de 2009, 04:17 h (CET)
En los países del llamado primer mundo la infección por el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Esto permite que todas las personas infectadas, sometidas a un tratamiento correcto, puedan llevar una vida completamente normal. El riesgo de transmisión del virus se ha reducido prácticamente al ámbito de las relaciones sexuales y siempre que estas se realicen sin prevención.

Muchos enfermos han conseguido reducir su carga viral al extremo de no ser detectable en sangre, por lo que no pueden ser llamados seropositivos (DRAE: personas cuya sangre, infectada por algún virus, como el del sida, contiene anticuerpos específicos). No se puede asegurar que su sangre sea absolutamente inocua, pero el riesgo de contagio es reducidísimo. Con un control mínimo, las personas infectadas por el VIH no pueden transmitir la enfermedad a quienes conviven con ellas. Hoy el problema fundamental relacionado con el VIH es la estigmatización de la enfermedad que provoca la marginación social de los enfermos. Es una situación extraordinariamente cruel y carente de fundamento científico. En los últimos años y gracias a colectivos ciudadanos que se han volcado en la lucha contra el estigma, los enfermos crónicos del VIH van siendo poco a poco más tolerados por la sociedad en general y por el mercado laboral, en particular. Es por ello que es profundamente desalentador oír decir al Gobierno que ve razonable la exclusión de los portadores del VIH de las pruebas de acceso a la Policía. El daño que esta declaración puede causar a muchos ciudadanos quizá sea irreparable. Y eso ni es justo ni es razonable. La comunidad científica debería manifestarse con toda claridad al respecto.

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