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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Dañan al trabajador

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
jueves, 3 de diciembre de 2009, 04:13 h (CET)
“Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades“.

Esa es la definición de lo que entendemos por economía sostenible y de lo que es en sí la economía sostenible. Compruébenlo en el diccionario. No hay quien cuadre las pretensiones de este mediocre Gobierno con la realidad.

Fíjense ustedes en los datos que recientemente se han dado a conocer y comprueben que tenemos una tasa de paro del 19,3%, mientras que la media de la Unión Europea es del 9,3%. Es imposible hablar de sostenibilidad con los datos de paro actuales en España. Hay que ser muy ignorante para hacerlo, sobre todo si se es consciente del daño ya efectuado.

Pero lo más grave de todo es que, en vez de trabajar para conectar con políticas de empleo, el Gobierno socialista se empeña en ampliar las ayudas al desempleo y en extender el tiempo de cobro. ¡Qué ignorantes y qué mediocres! Ha demostrado el Gobierno socialista ser muy torpe en casi todos los temas que ha tocado; incluso ha creado problemas allí donde no los había. Pero en cuestiones de empleo ha demostrado ser inútil integral, desmemoriado, gamberro laboral, descreído y altivo.

A ello han contribuido también en gran medida los sindicatos de clase, demostrando que su interés está en el mantenimiento de prebendas, liberaciones sindicales que no sirven para nada más que para holgar, además de vivir colgados a los presupuestos generales del Estado. Nunca tanto vividor había vivido tan aborregado en el albañal de papá Estado. ¡Qué vergüenza de sindicatos y qué manera de despreciar al sacrificado trabajador!

Entre el vulgar Gobierno que camina aturdido y los aprovechados sindicalistas de clase, se han cargado la estructura laboral que tanto tiempo hemos tardado en construir. No dejan de hacer daño al sufrido trabajador. Hace tiempo que los trabajadores tenían que haberse levantado en huelga general contra los sindicatos y contra el Gobierno. Ambos son incapaces de crear empleo y tienen la desfachatez de enfrentarse a la patronal que les mantiene y aguanta sus desfachateces laborales. Pocas veces un Gobierno había mostrado ser tan incompetente. Y pocas veces los sindicatos se habían mostrado más ruines y arrimados a la ubre estatal.

La tasa de paro del 19,3% ha sido el logro de este Gobierno de torpes enquistados, catedráticos de la estupidez, saltimbanquis del sentido común y mediocres deslavazados. A ese logro han ayudado sobremanera los nefastos sindicatos de clase, capaces de venderse por un plato de lentejas y capaces, también, de vender a su madre por un puñado de regalices y regalías, si la ocasión lo requiere.

Cuatro millones y medio de parados, y otro millón y medio de trabajadores ‘en negro’, le deben la situación al gafado Gobierno de Rodríguez, así como a los sindicatos de clase; organizaciones que llevan holgando y choriceando a los trabajadores desde 1978. Uno y otros saben de la existencia de una economía sumergida muy fuerte, pues de lo contrario no se podría mantener a tanto parado. Lo llamativo es que el Gobierno no hace nada para acabar con esa economía negra, sumergida, oculta y fructífera para unos pocos.

En fin, es el socialismo. Por eso, y pensando en la definición inicial, es imposible que el Gobierno pretenda una economía sostenible, después de haber demostrado supina ignorancia. ¿Por qué? Porque no sabe qué es eso. Doy fe.

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