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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El buen gobierno

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 2 de diciembre de 2009, 07:52 h (CET)
Toni Blair el Converso, quien a punto ha estado de ser Presidente de la UE, nos ha regalado una briosa entrevista en El País, un poco como consecuencia de la investigación que se ha abierto en Gran Bretaña sobre la Segunda Guerra de los Golfos. La síntesis de la entrevista: todo fue mentira, todo se hizo mal… pero volvería a hacerlo. ¡Faltaría más!

El ex-Primer Ministro de la Gran Bretaña de su muy simpática Majestad se mantiene en sus trece, y nunca mejor aplicado este guarismo aparentemente de mal fario pero de connotaciones un tanto particulares para los iniciados. Después de haber traicionado a la izquierda, a los trabajadores, de haber dado cobertura a una de las criaturas del redil con las manos más tintas de sangre –Pinochet- y de haber traicionado su propio credo para abrazar muy distintas fes, fue uno de los artífices de las grandes mentiras que provocaron la destrucción de un país como Irak, y, según qué fuentes, cuya matanza y procedimientos han producido la desaparición de ese Estado y sus estructuras, posibilitado directa o indirectamente unos tres millones de muertes (y las que producirá como consecuencia del uranio empobrecido con que se ha regado las cuencas del Tigris y el Éufrates, que se calcula en unos diez y quince millones más de almas que morirán en los próximos decenios), ha sometido a los veintiséis millones de ciudadanos iraquíes al hambre, el enfrentamiento tribal y religioso y a una sangría diaria de la que sólo sacan ventaja los fabricantes de armas, los investigadores de la cultura sumeria para beneficio de El Club, los que están preparando el holocausto iraní y quienes juegan al ajedrez sobre el tablero del mapamundi.

Bien por Blair, pues. Nadie se imagina lo que se pierde Europa al no tener a un Presidente de esta catadura. Lo que no desvela Blair en su entrevista es a qué grupo pertenece y a que Orden practica la obediencia debida, aunque para el ciudadano medianamente informado no es una noticia relevante, porque ya lo sabe. Hay secretos que hoy por hoy son pregonados a voces…, aunque en el desierto. En cualquier caso, que los que no están al tanto se guíen por el simple pero eficaz “por sus frutos los conoceréis”, que en sí mismo es una receta divina perfecta por su propia naturaleza.

A poco que se le estruje a esa mema entrevista que procura pasar sobre los hechos y el sufrimiento de decenas de millones de personas a las que se les ha privado de todo presente y todo porvenir, rezuma tanto cinismo como está sometiendo a instrucciones dimanadas de tales instancias que hacen más que verosímil aquel aserto de Rothschild: “Dadme la economía y dejad que gobierne quien quiera.”

Nos hemos librado por los pelos de un personaje de la catadura de este Tony Blair y aun de la otra de Felipe González, actor de la Primera Guerra de los Golfos, pero sin duda no lo hemos hecho de quien la ha alcanzado, de quien poco sabremos, excepto que está incluso en la misma orquesta, no se sabe todavía si como metal, percusión o dulce cuerda. Nada, absolutamente, es casual en política, si es que media un interés, y en el concierto internacional sólo privan los intereses. Donde hay un duro hay una mafia, ya conocen el aforismo genuinamente español.

La Historia siempre ha sido manejada por los poderes. No importa en las páginas de ellas que reparemos, si leemos con atención sus párrafos todo son alianzas y oposiciones orquestadas, planes diseñados en los que una vez definidos empujan a los actores a interpretar un papel que conduzca a la ejecución puntual de ese plan, etcétera. Cosa lógica por otra parte, porque los hombres se unen por afinidades, y si los humildes lo hacen por criterios de esa misma naturaleza, como las aficiones o los nacionalismos, pongo por caso, es natural que quienes lo tienen todo (el noventa por ciento del dinero mundial está sólo en las manos de una docena de familias), lo hagan por intereses que son difíciles de colegir por el común de los mortales, pero que, como el sistema impone tener más, siempre más, es natural que se quieran echar al coleto al mundo entero.

Que nos hemos librado de Blair, en fin, y hasta tendremos una investigación en el Reino Unido que dará las bendiciones necesarias para justificar el todo vale preceptivo, con o sin un tironcillo de orejas testimonial que no evitará que esos millones de iraquíes hayan muerto o mueran en los próximos decenios o que se restituya el Estado que deslavazaron; pero el mundo seguirá igual, y a un Blair le sucederá otro, porque no es el personaje el que tiene el poder, sino que el poder lo tiene la economía, y ésta está sólo en unas pocas, muy pocas manos. Ellos son el buen gobierno.

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