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El rombo rojiblanco
Daniel Sanabria
Según el Gran Hermano de la cultura cibernética, que no es otro que la Wikipedia, una idea es una percepción que se asocia a la capacidad de raciocinio, la autorreflexión, la creatividad y a la habilidad de adquirir y aplicar el intelecto. En resumen, las ideas crean conceptos, y si hablamos de conceptos y fútbol, Quique Flores tuvo una idea el pasado domingo en el Calderón. No es una idea nueva, ni siquiera del siglo XXI, pero es una idea que merece ser plagiada por todo entrenador que quiere crear un concepto.
Me refiero al rombo, un sistema clásico de disponer el equipo en la pizarra con cuatro jugadores en el medio del campo formando un rombo, de tal forma que hay un medio actuando de pivote defensivo y otro medio haciendo las veces de mediapunta. Si dicen que la mejor defensa es un buen ataque, este sistema –del cual me declaro seguidor acérrimo–, es un canto al fútbol ofensivo. Es cierto que se pierde poderío defensivo, pero a cambio se gana coordinación y espacios en las jugadas de ataque.
Quique Flores, que aparte de entrenador es inteligente, probó suerte el pasado domingo con este sistema nuevo para el Atleti, y como el fútbol es justo con los valientes, el Atleti ganó 4-0 y pudieron ser más. Assunçao, que de forma increíble sigue siendo titular, actuó de pivote defensivo y Jurado lo hizo de mediapunta, enganchando con Forlán y Agüero. Enorme noticia para los delanteros rojiblancos tener por detrás a diez metros a Jurado en lugar de a Cléber Santana y Raúl García a cincuenta metros.
Y es que la lógica a veces también es válida para el fútbol. Y si tienes cinco jugadores de talento en una plantilla de veinte, es necesario que jueguen los cinco. Y juntos. Y cada uno en su posición. Esto es lo que sucedió el domingo pasado. Quique se olvidó de los experimentos y puso a cada uno en su sitio, con Jurado en la mediapunta, que es donde sabe moverse. Recostado en una banda el andaluz no tiene las mismas salidas y se pierde su potencial pasador. Aún así, el canterano del Real Madrid no cuajó su mejor partido, pero el camino ya está marcado.
Ésa fue la idea que tuvo Quique, fíjense qué sencillo: Recurrir al rombo para que cada futbolista actuara en su lugar; es decir, raciocinio, reflexión. Lo que cuenta Wikipedia. Y es que nos hemos acostumbrado en los últimos años a ver onces iniciales con delanteros acostados en la banda, centrales de laterales y viceversa, mediapuntas reconvertidos a pivotes y todo tipo de irracionalidades semejantes. Y cuando un entrenador decide poner a cada uno en su sitio, parece mentira pero nos sorprendemos. Enhorabuena a Quique por su valentía y racionalidad.
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