Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Dignidad ¿de qué catalanes?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 1 de diciembre de 2009, 03:23 h (CET)
Bien, señores, ya ha llegado el momento en que los políticos catalanes se muestran con su verdadero rostro, sin la careta del victimismo, ni el velo pudibundo de comunidad autónoma levantisca, ni, por supuesto con el característico “seny” atribuido a los catalanes de pro; no señores, ahora ha aparecido la verdadera naturaleza que yace bajo las diversas siglas políticas y aquellos medios ( prácticamente todos los que se editan en Catalunya) que dependen de la mamandurria de la Generalitat y les hacen la corte, ya sea, por coincidir con ella en sus planteamientos de autogobierno o separatistas o, ya sea,o, y esto resulta mucho peor, que estén supeditados al Tripartit, para poder recibir las prebendas que se les conceden para tenerlos bien amarrados a “la voz de su amo” cuando se les pide que salten o se revuelquen por el cieno. (28 millones de euros para unos periódicos, la mayoría de los cuales tienen problemas para poder seguir pagando las nóminas de sus empleados, pueden constituir un buen bozal para tener ligados a los medios a la voluntad de la Generalitat).

Estamos ante una reproducción, a otra escala, de la “hombrada” protagonizada por el señor Companys, este a quien se le quiere homenajear y rendir tributo, cuando proclamó (animado por Dencás), en el 1934, “El estado catalán en la República Federal Española”, algo que añadir a la evidente ingobernabilidad de la nación española y que constituyó uno de los factores, juntamente con los asesinatos indiscriminados y el desorden público, por los que el Gobierno republicano perdiera las riendas de la nación lo que fue, sin duda, el germen del levantamiento del 18 de Julio de 1936. Debemos recordar, para aquellos a quienes les falla la memoria, que el Estatut catalán que consiguió el “Abi” Maciá, no se parecía en nada a este Estatut que está pendiente de la sentencia del TC; porque el Estatut catalán de 1932 se limitaba a situar el castellano y el catalán en un plano de igualdad, como dos lenguas oficiales. La legislación del parlamento catalán se reducía a la administración local, sanidad, auxilio social y ley civil. En cuanto al conflicto de intereses, se dirimía ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. Nada que ver, como se ve, con las amplias competencias de las que goza la autonomía catalana y, por supuesto, a distancia abismal respecto a lo que han conseguido con este Estatut que hoy es objeto de litigio.

La Catalunya de hoy en día, me refiero a la ciudadanía y no a los partidos políticos que, salvo CIU y el PSC, son minoritarios y los extremismos que representan apenas logran agrupar a 400.000 ciudadanos en toda la región; está compuesta, aparte de los catalanes autóctonos, por una gran franja de la población, a los que se los denomina “nuevos catalanes”, integrada por españoles inmigrantes de todo el resto de España, la mayoría de ellos siguen hablando el castellano en casa y con sus amigos, aunque muchos hayan aprendido el catalán. De hecho, no había problema alguno por la lengua hasta que los políticos nacionalistas decidieron que, una manera de soliviantar a los extremistas para levantar a Catalunya contra España, era hacer de la lengua catalana la punta de lanza para empezar a mostrar sus divergencias con el resto de la nación, al infringir la Constitución haciendo impracticable la enseñanza en castellano en las escuelas públicas catalanas e intentando ahogarlo prohibiendo su utilización en rótulos comerciales y en señalamientos públicos. La revolución, que la laxitud con la que el gobierno de ZP ha tratado el tema catalán y las facilidades que les ha dado a los separatistas protegiendo el Estatut, aún a sabiendas de que muchos de sus artículos chocan con la Constitución; a mi modesto entender, roza con la traición y, sin duda, ha sido un elemento de envalentonamiento para los segregacionistas, que se han ido afirmando en sus ilegalidades hasta el punto de desobedecer, tanto leyes estatales como las propias sentencias del TSJC, relativas al uso y enseñanza del castellano en el territorio catalán.

El intento de convertir al TC en una simple institución de “conciliación política” por parte, tanto de la Generalitat como de este grupo atípico de medios de comunicación y entidades cívicas, que se han lanzado contra dicho tribunal; resulta tan absurdo y rebuscado que, si no fuera por la imagen que trasmiten a los catalanes, por la falsa información que se trasmite a las clases menos ilustradas y por la evidente intención de coaccionar al Alto tribunal, para evitar que cumpla con su deber de imparcialidad; sería motivo para soltar la carcajada si es que nos fijamos en la falta de apoyo jurídico, la evidente carencia de argumentos sólidos, la debilidad del discurso y la torticera intención de convertir a un tribunal, el Tribunal Constitucional, en una especie de tribunal de arbitraje, con la función de buscar una entente de tipo político entre españoles y catalanes, abandonando su verdadera función de ser garante de que cualquier ley, sea orgánica o no lo sea, que salga de las Cortes españolas – hago hincapié en este término: Cortes españolas – o de cualquiera de los parlamento de las comunidades autónomas, se adapte, en todos sus extremos, a lo dispuesto en la Constitución de 1978.

De ahí, el gran error que supuso el prescindir de un elemento de salvaguarda, previo a la aceptación o promulgación de cualquier norma o ley, como era el “Recurso previo de Inconstitucionalidad” que hubiera evitado que, tres años después de la aprobación del Estatut y, después de que haya sido desarrollado en casi su totalidad, todavía estemos pendientes de una sentencia que afirme o niegue su legalidad. Resulta patético que la señora Chacón, una ministra del Ejecutivo, se haya salido con una perogullada como es la de decir que: “lo que tendría que haber hecho el PP era retirar su recurso en contra del Estatut”, en lugar de recriminar a sus paisanos el olvidarse del respeto que se le debe al TC, fueran cuales fueren sus defectos y retrasos pero que es, al fin y al cabo, el único que puede garantizar que, en España, se cumplan las leyes y que se mantenga, incólume, el Estado de Derecho, sin el cual cualquier estado democrático deja de serlo para convertirse en un caos político que, como ya ocurrió cuando el señor Masiá y, más tarde, el señor Companys, se empeñaron en poner a la nación española ente un desplante secesionista, comporta el peligro de que resurjan, como resurgieron en su día, los demonios ocultos de los españoles..

Ya lo dije en una ocasión y lo volveré a repetir tantas veces como sea necesario: España necesita reforzar sus tres pilares, garantizando su independencia: el poder Ejecutivo, el poder Legislativo y el poder Judicial han de actuar independientemente, sin intromisiones ni dependencia ni limitaciones de sus funciones. Ni el Gobierno ni los partidos políticos debieran intervenir en el nombramiento de los jueces y magistrados; ni los magistrados debieran promocionarse públicamente como si fueran estrellas de cine; ni el poder civil presionar a los jueces y tribunales. Un parlamento tan numeroso sólo entraña gastos inútiles y pérdida de tiempo, aparte de ser el criadero de nulidades y vagos. Otros países ya se han planteado drásticas reducciones. ¡Ah! No quiero terminar sin referirme al espectáculo ignominioso representado por las ministras al reunirse con abrazos y besos con Bibiana para celebrar el resultado de una votación, como la de la Ley del aborto, que ha constituido el hecho más infame de todos los que han acontecido en la cámara baja. Las muertes de estos inocentes caerán sobre sus conciencias.

Noticias relacionadas

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (LXIX)

Mala cosa es enseñar los galones solamente; o peor, vivir de las rentas

El Gobierno impasible ante las amenazas a España

Sánchez resucita a Franco y Calvo minimiza la amenaza de Torra

Aquelarre monárquico en Barcelona

Hooligans sin respeto por las víctimas

Dios es grande

Sin la presencia del Padre de nuestro Señor Jesucristo las mujeres violadas difícilmente superarán el trauma de la fechoría cometida contra ellas

El mundo se acrecienta de víctimas

Solidaricémonos al menos con su poética mirada
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris