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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

La preñada y el obispo

Pascual Mogica
Pascual Mogica
martes, 1 de diciembre de 2009, 03:17 h (CET)
El pasado día 26 en el Congreso de los Diputados el grupo de fariseos del Partido Popular que conforman sus diputados protagonizaron, una vez más, su histriónica representación teniendo como argumento su oposición al aborto después de haber gobernado en España desde 1996 hasta 2004, ocho años, y haber tenido tiempo más que suficiente para haber derogado la ley que ampara el que las mujeres puedan elegir libremente sobre su embarazo sin temor a ir a parar a una cárcel.

Para darle mayor ambiente a la cosa el Partido Popular designó a una diputada embarazada para defender su hipócrita postura, la de la diputada no, la del partido, posiblemente con la intención de “ablandar” los corazones de los diputados y diputadas que están a favor del aborto y por ello a favor de acabar con un trato injusto que hasta ahora estaban recibiendo muchas mujeres que por diversas circunstancias decidían abortar. Lo único que la diputada del PP preñada dejó claro es que con su postura contraria al aborto estaba demostrando que la Ley del Aborto y su ampliación y reforma no obliga a ninguna mujer a abortar, esa es una decisión que ella y únicamente ella, debe tomar.

En mi opinión el PP no defendió con fuerza y con determinación su falsa postura. La cosa hubiera tenido más poder de convicción si Mariano Rajoy, se hubiera subido a la tribuna de oradores del Congreso habiéndose colocado antes un cojín debajo del pantalón y de la camisa para dar la sensación de que él también estaba embarazado y rechazaba el aborto. También podía haberse subido al estrado vestido de obispo y haber amenazado a todos con la excomunión y asustándoles con aquello del fuego eterno, pero intentar imitar a Rouco es demasiado atrevimiento. Rouco es mucho Rouco y no hay que hacer nada que pueda molestarle ni tampoco nada que le pudiera dar inducir a pensar que Rajoy le quiere quitar la presidencia de la Conferencia Episcopal, que es la única presidencia, fuera del PP, a la que Rajoy puede aspirar a más de la de su comunidad de vecinos.

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