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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Combatir el fantasma del paro con optimismo

María Cicuéndez
Redacción
lunes, 23 de noviembre de 2009, 03:19 h (CET)
Una actitud preactiva para afrontar el desempleo abre puertas a la hora de encontrar un lugar en la sociedad.

El telediario se hacía eco estos días de la impotencia de un alto índice de la población española de clase media en el desempleo a la hora de querer acceder al cobro del famoso “subsidio de desempleo de los 420€” para los parados a partir de enero de 2008. Muchos de los entrevistados se lamentaban de sentirse marginados y excluidos socialmente por no ser “lo suficientemente ricos para vivir de las rentas, en estos momentos de vacas flacas, ni lo suficientemente pobres para vivir de la teta del estado”.

Una pregunta que gira en las mentes del inconsciente colectivo de los parados sin acceso a prestaciones por no cubrir alguno de los requisitos básicos es “¿Por qué a mi no?”… La realidad es que hay demasiadas peticiones y pocos fondos para repartir.

La opinión generalizada de muchos de los desempleados entrevistados, que habían hecho colas interminables desde la aprobación del subsidio a mediados de noviembre, es que “si no vives en condiciones precarias, prácticamente debajo de un puente, te quedas fuera del abanico de ayudas sociales, en territorio de nadie”… lo que nos lleva a plantearnos cómo se están gestionando las arcas del estado, no solo en España, sino a nivel internacional, en cuanto a vivienda de protección oficial, asilos de ancianos, ayudas para personas con familiares enfermos, educación, sanidad y un largo etcétera… Sin duda, uno de los asuntos que más ampollas levantan en estos momentos de crisis mundial, es el desmesurado gasto en defensa y los sueldos de los políticos que deberían ser reducidos y reconducidos a asuntos sociales.

Si estar en el desempleo ya genera una sensación de exclusión social en si misma, ésta se agudiza al descubrir, muchas veces al solicitar la tarjeta sanitaria europea, que a los tres meses sin prestación por desempleo hay que obtener la tarjeta sanitaria para persona sin recursos, salvo que uno se acoja a la de un familiar. Si no se procede así, se podría facturar la prestación de servicios sanitarios como hospitalización y tratamientos caros y duraderos, lo que ha provocado protestas en las diferentes comunidades autónomas.

Una realidad tangible es que el índice de personas deprimidas y desmotivadas, muchas de baja por depresión, está subiendo tanto o más que el índice de desempleados, a nivel mundial. El sentimiento de desprotección por parte de la sociedad si estás parado y por tanto, no contribuyendo al patrimonio nacional es notable entre los parados que viven un sentimiento de pertenencia a la sociedad o de exclusión.

Por tanto, es fundamental hacer un esfuerzo colectivo por salir no sólo de la crisis económica, para salvar al sistema financiero mundial a costa del dinero de los contribuyentes, sino combatir la crisis emocional y vital que está apagando el ánimo de las personas acostumbradas a vivir, muchas veces, por encima de sus posibilidades, a golpe de visa…

Hago una llamada de atención a afrontar no sólo cómo se van a pagar las hipotecas de casas, coches y pisos en la sierra y en la playa… sino cómo se va a lidiar con la sensación de fracaso y de frustración que provoca en muchas personas el ver que ahora ya no cuentan con los ingresos que sin saber por qué han dejado de estar ahí en plena madurez de su rendimiento personal y profesional. ¿Cómo pudo caerse su sueño profesional así de un plumazo y sin avisar?

Antes de salvar bancos, ni gobiernos, hay que salvar el corazón de las personas, la auto-estima de las personas. Quizás esta crisis nos vuelva a todos más humanos a la hora de asumir que nuestros padres y abuelos podían tener más calidad de vida con muchos menos ingresos. Sin duda vivimos tiempos que invitan a reflexionar sobre hacia dónde va la sociedad mundial. Sería conveniente tomar conciencia de que cada uno de nosotros es responsable de ese destino, con nuestras elecciones marcamos la historia del mundo, reconduzcámosla hacia un presente más pleno para todos.

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