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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Pinchar el globo

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
sábado, 21 de noviembre de 2009, 14:37 h (CET)
Los políticos, a fuerza de comportarse como si los votantes tuvieran sus facultades mentales disminuidas por una esclerosis lateral amiotrófica que ya les impide que se encuentren sus manos cuando quieren aplaudir, se han creído su propia mentira y están que trinan porque los más cualificados de ellos (los que tienen formación y los que son capaces de pensar por sí mismos) dicen que la vacuna ésa de negociete inventado a pachas entre farmacéuticas y políticos de cazo y cuenta negra, se la pongan ellos… si quieren. Al lucroso y amañado globo del truco global y redondo, por lo que se ve, se le está pinchando con una aguja hipodérmica.

Los esfuerzos por montar el escenario del pánico han sido enormes, y en este negocio global han participado desde los propios ideadores –las farmacéuticas- a los responsables de las Instituciones supranacionales o nacionales de cada lar, procurando insuflar, entre las notas y comunicados de alarma, el ulular de las sirenas apocalípticas para que los cándidos y los ignorantes corrieran a solicitar a cualquier precio su dosis de supervivencia; pero, en fin, que no hay tantos descerebrados como calculaban y, al final, se van a quedar compuestos y sin novia, y, además de haber hecho sólo el negocio la primera mitad de los implicados, las farmacéuticas, a ver cómo explican ahora los segundos (los políticos) a todos esos votantes que consideraban estúpidos que se han gastado lo que no había en algo que, además de no valer de nada, ni siquiera está o suficientemente experimentado y que de garantías sanitarias, más bien poco o nada. Y todo esto, claro, para paliar un mal que tiene más de ciencia-ficción literaria que de realidad clínica o social.

H1N1: agua, como en el juego de los barquitos. Un negocio pensado como global, dibujado como global y probablemente llevado a cabo como global –veremos si alguna fiscalía de ésas del Tribunal de Estrasburgo se decide a una investigación seria y busca pruebas del delito, que sin duda no han de faltar, como no faltarán enriquecimientos tan ilícitos como genocidas-, se va al traste ante la desolación de quienes esperaban hacer con esto no sólo un enjundioso agosto financiero, sino también escalar en las encuestas de popularidad como salvadores del género patrio, derivando de mortales en dioses. Pues nada, que van unos cuantos que saben colegir por sí mismos, y, sin revoluciones ni nada, así, de uno en uno, como el noventa por ciento les ha dicho que nanay del peluquín, que con ellos que no cuenten como cómplices gratuitos para su trampa, ¡Y son los más cualificados de entre todos los ciudadanos y no los más libres, no los más reaccionarios o los más antisistema, precisamente!

Hoy, los negocios son así, me duele la boca de decirlo y la mano de escribirlo. En los políticos se puede confiar sólo para que a uno le quiten la libertad en el nombre de la libertad, le perviertan en el nombre de la virtud, le den matarile en el nombre de la vida y le digan digo cuando le debieran decir Diego, además, claro, de afanarle la cartera, subirle los impuestos, enervarle hasta el baile de San Vito y obligarle a odiar a sus semejantes. Para ninguna otra cosa se puede confiar en ellos. Bueno, sí, para recalifiquen y se hagan con un pastazo en las Caimán o en ésa su Suiza, para que enarbolen las banderas de la izquierda por la pasta y para que alcen la enseña de la república para vivir como reyes.

En cuanto a las farmacéuticas sólo se puede decir de ellas que se han comportado como ya va siendo norma, procurando no curar a nada ni a nadie, sino hacer negocio, que es de lo que se trata. Ahí tenemos la cosa aquélla del Medicamentazo, en la que las grandes farmacéuticas se llevaron las recetas oficiales a precio de oro mientras bajo cuerda eran eliminados los laboratorios menores, los que no tenían influencias, los cuales ofrecían lo mismo por la décima parte. Esto de la gripe-A no es sino más de lo mismo, porque lo asequible de los políticos y su ansia por llenarse de pasta y fama les ha allanado el camino y se han convertido en baratos cómplices de las barbaridades que éstas están cometiendo…, hasta que un día se les vaya la olla y la mano y, en vez de una enfermedad tan inocua como esa gripe, liberen a un bichito de los que no haya cómo contener. Entonces, sí que la habrán liado.

Pero así es el negocio, porque a los necios de la sociedad les da por votar a estos incompetentes corruptos, y son capaces de tragar con carros y carretones, de pagar lo que sea por una simple amenaza publicitaria y aún por retener junto a sí una juventud imposible. Cosas de un sistema perverso que va al forro de las personas y a sus haberes en vez de a la persona en sí misma, en su condición de ser mortal e inmortal. Tal vez por eso tienen el éxito que tienen las empresas de cosmética: Portland para maquillaje de políticos, y las otras, las que pagan criminales para que saquen la manteca a sus víctimas y poderlas convertir en cosméticas muy caras, para los demás que pueden sufragárselo. Si han sido capaces, como se ha visto en estos días, de pagar a desalmados criminales para que perpetren tales atrocidades (como los nazis con los judíos), ya se pueden suponer el por qué de las leyes de aborto y lo que sucederá con los fetos, todos ellos llenitos de pura elastina y de células madre. Otro globo que urgentemente hay que pinchar, antes de que esta panda de criminales suba al cielo del poder y la riqueza.

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