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Etiquetas:   El crisol  

Penoso lo de Camps

Pascual Mogica
Pascual Mogica
sábado, 21 de noviembre de 2009, 09:30 h (CET)
Enorme repercusión ha tenido, por el personaje de que se trata, el enfrentamiento dialéctico, en plena calle, entre un joven y el presidente Camps, a la salida de este de la sede regional del Partido Popular en Valencia. El joven llamó “ladrón” y “corrupto” a Camps tildándole de “desgraciado” y de no representar a nadie. El presidente de la Generalitat Valenciana se dirigió hacia el joven diciéndole:”No, no, ven y cuéntamelo” requiriéndole al muchacho haciendo gestos con lo que parecía un periódico enrollado. El muchacho, lógicamente, se marchó del lugar y allí quedaron Camps y sus guardaespaldas. Esto último fue lo que probablemente indujera al joven a marcharse. Muy posiblemente si Camps hubiera estado solo el muchacho hubiera ido donde Camps y le hubiera contado algunas cosas más.

Yo quiero entender esta actitud de enfrentamiento callejero de Camps con un ciudadano, como un deseo del presidente de dialogar y dejar las cosas claras y deshacer malos entendidos, si los hay. Pero si de verdad Camps quiere hablar con los ciudadanos para “desfacer entuertos” el 31 de octubre pasado tuvo ocasión de hacerlo antes miles de valencianos que se lanzaron a la calle manifestándose contra la corrupción y pidiendo la dimisión de Camps. Ese fue un buen momento para que Camps les hubiera dicho, como dijo al joven, “no, no, ven y cuéntamelo”. Pero claro no es lo mismo encararse con una multitud que amedrentar a un muchacho, cuando te respaldan tus guardaespaldas, que no hizo más que repetir lo que esos miles de ciudadanos dijeron aquel 31 de octubre. Ahí, sí, ahí Camps se pone machote y quiere hablar con el pueblo, en este caso con un solo ciudadano y con las espaldas bien guardadas.

Esta nueva actuación pública, después de lo de la camioneta y de lo de “boca abajo en un cuneta” nos dan la medida de cuál es el estado síquico de Camps. Camps se encuentra en una situación de incapacidad total y absoluta para seguir al frente de un Gobierno. Su estado no es el más óptimo para poder tomar decisiones de gobierno, yo al menos lo veo así. En estos momentos Camps da pena y lástima. Es un desecho político.

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