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Música

Etiquetas:   Crítica de música   -   Sección:   Música

Al Tall reclama la vergüenza necesaria

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 20 de noviembre de 2009, 16:03 h (CET)
Los “felices sesenta” daban sus últimas bocanadas mientras en París los estudiantes buscaban la playa debajo de los adoquines. Alguna cosa se movía en el mundo anunciando cambios y por aquí no podíamos ser ajenos a ella. La canción era y es una excelente herramienta para que los más jóvenes expresen su disconformidad con el sistema político establecido, y mientras por tierras americanas los abanderados de la lucha canora eran Bob Dylan, Joan Báez o Pete Seller en Catalunya nacía el Grup de Folk en el que sus componentes mezclaban las canciones de chirucas y excursionismo con las reivindicaciones de los negros del profundo sur americano adaptándolas a la situación que por aquel entonces se vivía en el estado español.




Al Tall, Jean Maria Carlotti y Tomeu Penya.


Y Valencia, tierra de artistas según todos los tópicos al uso, no podía ser menos, aquí, mimetizados en un principio por aquel Grup de Folk de más al norte, nació a finales de los sesenta el llamado “Equip València Folk” capitaneado por Vicent Torrent, hoy uno de los componentes de Al Tall. No recuerdo el momento exacto en que nos conocimos pero tal vez fue una noche, víspera del “darrer diumenge d’Octubre” cantando temas del folk más tradicional sentados en el césped de los jardines de la plaza de la Reina de Valencia, al día siguiente los guardias civiles, armados hasta los dientes, nos prohibieron seguir la fiesta en el Puig. Vendrían muchos más encuentros, los primeros recitales colectivos y semanales en la sala Studio, antaño vivero de la música y el teatro progresistas en Valencia y hoy bingo y discoteca de amores mercenarios a altos precios. Después aquellos “dimarts al Micalet” donde cada martes entre cacaos, altramuces y mistela Al Tall cantaba sus canciones alternando escenario con nuevos valores en el mundo de la canción en catalán en el País Valencià.

A pesar de los años que han pasado desde que en 1975 Al Tall presentó, prologado por Joan Fuster, su primer elepé en la desaparecida Casa Cesáreo y de las variaciones que la formación ha venido sufriendo a lo largo del tiempo Al Tall sigue adelante con canciones que denuncian la situación concreta que se sigue viviendo en tierras valencianas. Hace unos meses vio la luz su último trabajo al que han titulado “Vergonya, cavallers, vergonya” primera frase que el rey Jaime I dijo a sus caballeros antes de entrar en batalla en una determinada ocasión. Hoy, más de setecientos años después, aquella frase sigue siendo vigente y en las tierras valencianas sigue haciendo falta alguien que lance el grito de “vergüenza, caballeros, vergüenza”. El pionero grupo valenciano se ha acercado hasta Barcelona para presentar en la sala Oriol Martorell de l’Auditori esta su última creación y aprovechamos la ocasión para hablar con Vicent Torrent con quien tantas y tantas horas hemos compartido preocupaciones y alegrías.




Vicent Torrent y Rafa Esteve-Casanova.


Cuando en las escuelas es difícil enseñar la verdadera historia de un país tiene que ser la música el instrumento que lleve a las nuevas generaciones a conocer qué es lo que pasó en su tierra en los siglos pasados. Algo así hizo Al Tall en 1979 cuando lanzó al mercado aquella cantata que nos hablaba de todo lo que los valencianos perdieron después de la batalla de Almansa entre las tropas de los Austrias y los Borbones.

"Este disco es un intento de dar a conocer a la gente una parte de nuestra historia. Hemos querido hacer lo que en cinema llaman un “flas back” saltando por encima de todo lo que expresamos en el disco dedicado a Almansa. En las canciones de este disco transcurre la historia del País Valenciano desde su creación por parte de Jaime I hasta su desaparición como pueblo con el decreto de Nueva Planta dictado por Felipe V después de la batalla de Almansa".

Pero todo esto debía ser enseñado en las escuelas aunque la verdad es que el sistema educativo en el País Valenciano olvida toda esta parte de la historia de un pueblo, tal vez a los que manejan los hilos de la enseñanza no les interesa que los escolares conozcan la verdadera historia de su pueblo.

"Algunos profesores si que enseñan esta parte de la historia a sus alumnos, pero no es la tónica dominante, y cuando se enseña no se le suele dar la importante dimensión que tienen estos hechos. Nosotros con esta cantata hablamos de aquellos tiempos pasados con una perspectiva actual. La historia oficial habla de España como una nación existente desde siempre, si más no desde los Reyes Católicos, pero la verdad es que España como tal nación tan sólo tiene una existencia oficial y jurídica desde hace trescientos años. Desde Almansa vivimos en un paréntesis."

Desde el disco Al Tall nos lanza el grito de “vergonya, cavallers, vergonya” y muchos piensan que esta llamada a la vergüenza tan sólo atañe a los poderes establecidos y a los políticos que detentan el poder, pero yo soy de la opinión de que debe ir mucho más allá. Cuando después de todo lo sucedido en el País Valencià con un presidente que miente, con maletines llenos de billetes de quinientos euros que pasan de una a otra mano y con una política basada tan sólo en lo eventos, las encuestas dicen que los valencianos seguirían votando a los mismos que les vienen engañando durante años yo pienso que la llamada a la vergüenza debe ir mucho más allá de los políticos, todos debemos prestar oídos al grito de Al Tall.

"La llamada a la vergüenza es muy amplia, no es tan sólo para la clase política, también para los intelectuales acomodaticios con el poder que cuando ocurren cosas denunciables no lo hacen y también para el pueblo, que al fin y al cabo es el que pone a los políticos en su sitio con los votos."

En Barcelona el disco se ha presentado en l’Auditori, en València lo hizo en el claustro de la vieja Universidad de la calle de la Nave donde yo pasé tantas tardes junto a la estatua de Luís Vives. La cantata de Almansa se presentó en el Teatre Principal pero en esta ocasión no ha sido posible escuchar las voces de Al Tall en el llamado primer coliseo de la ciudad gestionado por la Generalitat.

"En principio pensábamos hacer en el Principal la presentación del disco pero nos enteramos que a Raimon le habían denegado hacerlo allí, así que finalmente como la Universidad nos dio toda clase de facilidades aprovechamos el claustro que es un contenedor precioso para este tipo de actos."

Las canciones del grupo valenciano no son bien vistas por el poder “popular” que lleva años ostentando la vara de mando en València, sus temas son siempre incómodos para el poder, desde la canción del “Tio Canya” hasta este “Vergonya, cavallers, vergonya” pasando por “Que vinga la llum” todas son canciones críticas con el poder, lo ostente quien lo ostente, y desgraciadamente para los ciudadanos valencianos todavía vigentes.

"Un tema como “Que vinga la llum” donde se habla de un alcalde que se ha gastado el presupuesto de iluminación en “putes i demés” y que ha dejado al pueblo a oscuras sigue siendo, por desgracia, de plena actualidad y cada día estamos viendo en los medios de comunicación noticias que nos hablan de trapisondas de los primeros ediles municipales. Nuestro repertorio sigue estando tan vigente como el primer día aunque nosotros y nuestras canciones hayan evolucionado con el paso del tiempo."

Hace unos años, cuando todos éramos más jóvenes, Al Tall hizo un disco para los más pequeños: “Som de la Pelitrumpeli”, hoy que algunos, Vicent sin ir más lejos, ya tienen nietos es tal vez llegada la hora de volver a recopilar canciones infantiles para una nueva generación de niños.

"Sí, tal vez podría ser un buen momento para preparar una disco de canciones tradicionales para los más pequeños y también sería una buena idea recopilar en un disco los temas de aquella generación de cantantes que se quedó en el camino y que, a buen seguro, hay grabaciones caseras en alguna parte. Nombres como los de Maties Segura, el desaparecido Joan Pellicer, Rafa Xambó que vuelve a cantar, Nel.lo Sorribes y tantos otros merecen estar en una grabación."

EL RECITAL
La sala Oriol Martorell prácticamente se llenó de un público ávido de escuchar las nuevas canciones de Al Tall, la media de edad de los asistentes rondaba el medio siglo pero también había gente joven que en los momentos cruciales enarboló al viento banderas cuatribarradas. El grupo valenciano venía de actuar el día anterior en Perpinyà con gran éxito de público, allá habían hecho un recital en el que habían repasado con sus canciones la trayectoria histórica de Al Tall, aquí tan sólo iban a cantar las canciones recopiladas en “Vergonya, cavallers, vergonya”. La escritora y periodista Nuria Cadenes fue la encargada de presentarlos con un parlamento reivindicativo en el que no faltaron las reivindicaciones a las señas de identidad de una lengua y una historia que los valencianos compartimos con nuestros vecinos de Catalunya, les Illes y el Rosselló, después el grupo comandado por Vicent Torrent y Manolo Miralles comenzó con el tema “Marxa Jaume” para ir calentando el ambiente y a continuación desfilaron por el escenario de l’Auditori todos los temas de su nuevo disco con el acompañamiento de los habituales músicos del grupo, a remarcar el logro visual y rítmico conseguido en “Vergonya cavallers” con Manolo y tres de los músicos llevando el ritmo de la canción dando golpes sobre una mesa, también estuvieron sobre el escenario Jan Maria Carlotti y Tomeu Penya que han colaborado en el disco y que, como propina, nos dieron una pequeña muestra de su repertorio. Las letras del disco son de Vicent Torrent excepto el tema “Vent d’autan” que es de Bernat Sicard, un trovador del siglo XIII y la música la han escrito el mismo Torrent, Manuel Miralles, Miguel Blanco y Jordi Reig. Cinco largos minutos de aplausos y un público totalmente entregado y puesto en pie agradeció a Al Tall su presencia en l’Auditori en una noche memorable. Ahora lo que hace falta es que el grito de “vergonya, cavallers, vergonya” sea escuchado por todos aquellos a los que va dirigido, por todos.

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