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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

La condesa de Zumalacárregui la más elegante en el Liceu

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 15 de noviembre de 2009, 06:24 h (CET)
El pasado jueves los joyeros Suárez, de Bilbao pero afincados en Madrid y con tiendas en varias ciudades, una de ellas en Barcelona, convocaron a los medios de comunicación para presentarnos en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona su nueva colección de joyas “Élite by you 09” cuya imagen es la megaestrella del papel couché Isabel Preysler. La cita era a las 20’30 horas, en el hall del teatro colegas de televisión, radio y prensa escrita esperábamos lo que sobre el papel podría ser la fiesta del año.

Nunca jamás pudiera haber imaginado que en el Liceo una pancarta comercial iba a servir para ayudar a unos joyeros llegados desde Madrid a promocionar sus joyas. Las fotos ante un cartel promocionando un producto siempre me han parecido fuera de lugar y faltas de imaginación por parte de los organizadores y lejos, muy lejos, de lo que se supone tiene que ser una fiesta elegante.

A las 20’15 horas Cary Lapique, con la mejor de sus sonrisas, posaba para los fotógrafos, Cary con un modelo de color champagne lucía escote bronceado: “Todos los fines de semana tomo el sol en Marbella”. Ella trabaja para los Suárez desde hace muchos años. Tiene buen carácter, contactos y los joyeros parece que están contentos de tenerla en su nómina. La otra noche, pues, el que Cary hablara con todos los periodistas formaba parte de su trabajo.

El hall del Liceo a medida que iba avanzando la hora se fue llenando, los periodistas estábamos en un espacio muy estrecho donde se hacia difícil trabajar, los de los programas de televisión necesitan su espacio, cámara, redactor, ayudante, y además los joyeros, no sé bien por qué, nos pusieron cerca a seis guardaespaldas que hicieron nuestro trabajo mucho más complicado. Si estaban allí para proteger la nueva colección que iban a presentar estaban en un lugar inadecuado, a medida que pasó el tiempo me enteré que la nueva colección estaba ubicada en el “foyer” del teatro, un piso más abajo de donde estábamos nosotros. Los periodistas no tenemos por costumbre robar y mucho menos abalanzarnos sobre los personajes,¿por qué los guardaespaldas no nos dejaban ni entrar ni salir del espacio que habíamos escogido con el fin de que nuestros colegas con cámaras pudieran trabajar mejor y nosotros conseguir alguna frase amable de los invitados? ¿por qué los guardaespaldas que los señores Suárez habían contratado para esa noche estaban más pendientes de nosotros que de las joyas? ¿por qué los guardaespaldas no nos dejaban ni respirar, en alguna ocasión incluso notamos algún codazo de más? ¿por qué? ¿qué pretendían los joyeros Suárez que trabajásemos en condiciones todos o bien sólo los periodistas invitados que se habían traído de Madrid?

Más, tengo más, cuando llegó Isabel Preysler se armó el gran jaleo, es normal, Isabel levanta pasiones y todos queremos lo mejor de ella, la imagen más deseada y diferente, cuando ello es imposible con un cartel a sus espaldas y lo máximo que se puede conseguir, y ella sabe cómo hacerlo, es muy buen profesional, es su mejor sonrisa, Isabel llega y hace un barrido de izquierda a derecha para que todo el mundo haga su “foto”, luego habla para todo el mundo, poco, pero deja que el tiempo pase y contesta, la otra noche a sus espaldas la relaciones públicas de Suárez le iba diciendo: “ya está Isabel, ya está Isabel”, la apartaba de hablar con las televisiones, ¿por qué? ¿acaso esta señorita ignoraba que Isabel estaba haciendo su trabajo representando a la nueva línea de joyas de Suárez?, la señorita al ver que la miraba con asombro se disculpó y me dijo: “Estoy haciendo mi trabajo”, ¿esa noche sólo ella estaba realizando su trabajo?, los demás no estábamos allí ni por vacaciones ni por gusto, también trabajábamos.

Cuando Isabel acabó con las televisiones y radios se dio la vuelta para tranquilidad de la relaciones públicas de Suárez, respiró hondo, pero le duró un segundo, Isabel se topó con nosotros, un grupo de periodistas a los que hace años encuentra aquí y allá, algunos de Barcelona, y se mostró cariñosa y sonriente; (¿he dicho que Isabel sabe hacer muy bien su trabajo?) estuvo un poquito con nosotros para decirnos que estaba contenta de estar en Barcelona, en el Liceo y nos contestó con una sonrisa: “Estando en Barcelona de quién iba a ir vestida, de Marta Rota, claro”. Isabel iba con un mono negro, escote en pico y en la espalda tirantes cruzados, sin mangas, ceñía su talle de avispa un bordado de pedrería brillante. Duró poco, no dijo nada nuevo pero estuvo maravillosa. Cuando acabó la relaciones públicas respiró profundamente, su estrella al final se alejaba de nuestras “zarpas” siempre complicadas, siempre difíciles y altamente peligrosas.

A otra relaciones públicas le pregunté cuándo podría ver la colección, otra nueva sorpresa y bien desagradable: “Te daré un CD para que la veas, la exposición está instalada en el lugar donde se celebrará la cena y allí no está invitada la prensa” Me mintió, ella debería saber que después del recital de tangos del que les habla mi amor Rafa Esteve-Casanova había una cena en el “foyer” con invitados famosos, empresarios y clientes de Suárez del área catalana y también algunos periodistas que habían llegado de Madrid y algún que otro periodista afincado en Barcelona invitado expresamente, tal vez por su amistad con los anfitriones. La mayoría, los que trabajamos más en Catalunya que en otros lugares, aunque también lo hacemos en Madrid, Sevilla, Bilbao, Jerez de la Frontera, Londres, Nueva York o Katmandú si se tercia somos profesionales que trabajamos la noticia y no el tema comercial y tal vez por ello no fuimos invitados al “foyer” con lo cual no les puedo contar nada de la nueva colección ya que cuando escribo sobre algo que puedo ver personalmente no estoy por la labor de mirar un CD elaborado por el departamento de promoción de la empresa.

Llegó Naty Abascal y lo hizo como una exhalación. Dos segundos para promocionar su estola de piel de Nelsy Chelala y su vestido de Elie Saab. No se fotografió con Carmen Lomana que fue la más dicharachera con la prensa y a la que vi que se lo pasaba muy bien: “A mi lo que más me gusta es pasarlo bien”, Carmen explicó que nunca lleva nada prestado: “Si llevo joyas de Suárez es porque son mías, las he comprado, pero hoy me he puesto éstas que son “vintage”. Dijo que ella y Naty no tienen ningún problema y que si en una época tuvieron el mismo novio el asunto y el problema debió ser de él y no de ellas. Por si acaso Naty no se fotografió con Carmen y sí lo con la Preysler y con Adriana Abascal, pero a Isabel fue imposible fotografiarla con la Abascal, cada una tiene su parcela y la cuida como el que cuida un huerto muy preciado.

Adriana Abascal llegó tarde, casi ya empezaba el espectáculo en el teatro del Liceo y no habló con periodistas, posó y lanzó besos y desapareció, ahí si debieron estar los guardaespaldas.

A los Suárez, gracias, muchas gracias, me regalaron una entrada en el cuarto piso del teatro, eso sí en primera fila, esto me hizo recordar cuando en la adolescencia mi primera ópera la vi en el último piso del Liceo, en la quinta planta y también en un lateral, entonces estaba anonadada por todo lo que vivía, estar en el “Santa Sanctórum” de la música para una chica trabajadora era lo más preciado, recordé aquella primera función viendo y escuchando de pie, también como la otra noche, la ópera “Los pequeños cantores de Nuremberg” una ópera dura para empezar, pero luego vinieron otras muchas y mejores asientos también los hubo. Gracias a los joyeros bilbaínos con sello madrileño recuperé un trozo de mi vida de adolescente. Desde mi privilegiado puesto pude ver que el Liceo no se había llenado, lo lamenté profundamente pues en todo este festival de sensaciones un 20% de la taquilla iba destinado para la Fundación Aladina que se ocupa de los niños con cáncer y de los familiares que sufren con ellos. Ignoro cuánto se recaudó, entraron 1470 personas, dato oficial pues en Servicaixa dudo que mientan, el Liceo tiene un aforo de 2292 espectadores, es decir que había 822 asientos libres en todas partes del teatro menos en platea, en platea, desde las alturas de mi localidad, calculé ocho sitios vacíos. Las entradas valían 20 euros u 80 euros, es difícil dar un dato teniendo en cuenta que hubo muchos invitados tanto llegados desde Madrid como desde Barcelona.

Las señoras de Barcelona, esas que conocen el Liceo como la palma de la mano, nunca fueron invitadas a posar delante del cartel promocionador, no están acostumbradas a ese estilo de publicidad aunque estoy convencida que si se las hubiera invitado son lo suficientemente educadas para no hacer un desprecio. Las damas vistieron la mayoría de negro, ese color tan atractivo y que tanto favorece, pero destacó por encima de todas la condesa de Zumalacárregui que llegó espléndida con un vestido de tafetán de color azul hielo, muy favorecedor, de la colección de primavera-verano 2009 de Joaquín Pérez Valette, la señora condesa se sentó en la cuarta fila de platea acompañada de su marido destacado miembro de la nobleza, resaltó también la presencia de Pilar Canales que iba acompañada de una amiga debido a que su marido aquejado de gripe tuvo que quedarse en casa, Pilar escogió un vestido negro que arropó con un abrigo estilo oriental en negro y con un estampado liviano en blanco, impresionante el cuello de renard negro a juego, firmado también por Pérez Valette.

En la cena, veintidós mesas y unos doscientos invitados, también estuvo el empresario Isak Andic a quién Adriana Abascal le dedicó muchos quiebros y miradas insistentes (me lo han explicado de buena tinta gente que estaba allí), los señores Tomás Mora, los Mercader, los de los laboratorios Uriach, el estilista Ángel Schlesser, la diseñadora Lidya Delgado y los arquitectos Ribas, entre otros.

Yo me fui a la calle y respiré tranquila por fin, el Liceo es mi teatro preferido, he pasado momentos felices, la otra noche me sentí acosada donde considero mi casa, me sentí fuera de lugar, me sentí asediada, nadie quería que yo estuviera allí, sólo trabajaba, nadie me hizo sentir bien, excepto la mayoría de las celebrities asistentes que hicieron su trabajo y son muy educadas. Mi malestar se refiere a los organizadores, me sentí paria en mi casa y eso es triste y duro y más cuando desempeñas tu trabajo con eficiencia, cuando “asaltan” tu casa y sientes que lo hacen con mucha prepotencia llegas a la conclusión de no comprender por qué te han invitado al evento. Te invitan a medias y dejan que veas cómo otros colegas están entre los elegidos y los colocan en platea en primera fila. Yo no tengo esas cosas en cuenta cuando todos somos iguales.

Yo no me considero ni me he considerado nunca amiga ni de los Suárez ni de ningún empresario, ni de ningún personaje, ni de nadie que tenga difusión personal porque sé que esas amistades no son ciertas, en la mayoría de ocasiones cuando te halagan diciendo que gozas de su amistad lo hacen por el puesto que ocupas en algún medio de comunicación que ellos consideran de interés para sus negocios, cuando ya no estás allí si te he visto no me acuerdo salvo honrosas excepciones, no es este el caso.

Da ahí que cuando crucé la puerta de salida y pasee por Las Ramblas me sentí en mi casa, allí, lejos de tonterías, de falsas sonrisas, de composturas versallescas, allí, en esa calle es donde me reencontré con mi ciudad. Un día de estos vuelvo al Liceo y será otra vez mi teatro preferido, ya tengo la entrada comprada y no tendré que darle las gracias a nadie. He vuelto, ¡que bien¡

PRESENTADO EN SOCIEDAD EL IWINE DE PACO & LOLA

Hace unos días los gallegos de Paco & Lola nos citaron en el B lounge del Barceló Raval para presentarnos su nuevo vino. De Paco & Lola siempre cabe esperar cualquier sorpresa, hace un año lanzaron al mercado una botella en la que hasta los tapones van decorados con graciosos topos en blanco y ahora la sorpresa viene especialmente dada por el nombre con el que han bautizado a este nuevo albariño al que han decidido llamarle “IWine” en honor a tantas nuevas tecnologías que incorporan la letra I al principio de su nombre. El IWine, embotellado en finas botellas plateadas, está elaborado con uvas 100 % albariño (D.O. Rías Baixas) y en el proceso de elaboración interviene la nieve carbónica. Se ha conseguido un vino con 13 º, medio más que el Paco & Lola, con un color amarillo pajizo pálido, limpio y brillante, en nariz sus aromas de buena intensidad recuerdan la manzana y la piña con unas notas frescas de acacia que definen perfectamente el carácter de la variedad de uva utilizada y en boca se aprecia una viva y fresca acidez llena de matices aromáticos. Por su sabor y por su atractivo envoltorio se puede decir que al abrir una botella de IWine saltan chispas y buenas vibraciones, este nuevo albariño es un vino con ritmo, un vino para saborear en la mesa pero también para tomar entre horas en la barra de un bar o sentados cómodamente charlando con los amigos.

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Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
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