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El gigante dormido
Daniel Sanabria
Si realmente como dijo Valdano el fútbol es un estado de ánimo, el Atlético de Madrid está condenado a sufrir narcolepsia. Es esa enfermedad que te hace caer en sueño profundo al instante y sin avisar para luego despertarte en el momento más inesperado. Y el Atleti padece este síntoma desde hace meses. De un minuto a otro despierta como la vetusta que lleva dormida siglos, o viceversa: sale el partido completamente narcotizado.
Hasta que no salta la chipa adecuada, que puede llegar en forma de un gol del rival, de un tiro al palo, una sustitución o vaya usted a saber qué, el equipo se pasea sin sentido por el campo, como once sonámbulos con camisetas a rayas. Porque realmente es inexplicable el cambio de actitud que sufre el Atleti en momentos puntuales. Del éxtasis al silencio sólo hay un microsegundo, o al revés, como ocurrió el pasado sábado en lo que alguien acertadamente llamó "la revolución tardía".
En cualquier caso, el Atleti presenta cada vez mejor cara, dado que continuar en la otra dirección era ya un reto imposible. Por lógica, hay que inclinarse a pensar que Quique es el artífice de este pequeño paso, aunque la dependencia del conjunto rojiblanco respecto a sus dos delanteros queda en evidencia en cada partido: cuando Agüero y Forlán están mal, el Atleti está mal; cuando ambos no juegan los noventa minutos, el equipo se queda cojo en ataque. En cambio, con el Kun y Forlán en plena forma, el Atleti es pura dinamita. Sólo hay que echar un vistazo a las estadísticas de la temporada pasada.
Igual que los economistas esperan el gran despertar de China como potencia mundial, los aficionados rojiblancos ya miran el calendario liguero buscando fecha de resurrección. Desde luego, la semana pasada ante Chelsea y Madrid, no parecía el momento más oportuno. Quizá Riazor pueda ser mejor escenario. En cualquier caso, el Atleti este año es ese gigante dormido del que muchos esperan el despertar más ruidoso. Veremos si la narcolepsia no le sigue jugando malas pasadas.
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