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Digamos adiós al paraíso fiscal del fútbol español
Daniel Lázaro
Parece que se ha retrasado el tema de la huelga de la Liga de Fútbol Profesional. Aunque no sé si habrá sido por aguardar a ver si la reforma de la ‘Ley Beckham’ es finalmente aprobada o si es porque se han dado cuenta de que era una protesta sin fundamento.
Vamos a ver. Yo entiendo que, como ocurre con todas las reformas legislativas, haya beneficiados, gente a la que ni le va ni le viene y otros que salen claramente perjudicados. Aquí, los claros beneficiados han sido los grandes equipos que ya han fichado a jugadores como Cristiano Ronaldo, Kaka’, o Ibrahimović. En estos casos, tanto Real Madrid como Barcelona se van a librar de pagar lo mismo que pagan por las estrellas españolas. Es decir, se benefician los de siempre.
Sin embargo y paradójicamente, son los mismos los que se van a quejar. Y se van a quejar porque, a partir de 2010, les va a costar lo mismo fichar a David Villa o fichar a Ribéry. ¿Acaso se creen que les van a ofrecer menos sueldo neto por tener que pagar el 43% al Estado? Los clubes se endeudarán un poco más y todos seguiremos igual.
También nos hemos hartado de leer que estos ingresos no van a suponer prácticamente nada para las arcas estatales y, como consecuencia, nuestra mente se ha puesto a preguntar por qué se va a modificar la ley. Aunque la respuesta es igualmente clara: igualdad. Estamos en democracia, pertenecemos a la Unión Europea y somos un país plural. Resulta obvio, por lo tanto, que todo trabajador –llámese futbolista en este caso– que realice su actividad en nuestro país esté sujeto a las mismas condiciones fiscales.
Por último, solo hay que analizar el resto de las principales ligas europeas para darse cuenta de que España está siendo un paraíso fiscal para los extranjeros. En Alemania tributan a un 45%, en Inglaterra se están pensando subirlo al 50% y en Italia está también al 43%. Mientras tanto, aquí tenemos un pírrico 24%, que es lo que pagaría cualquier trabajador normal cuya base liquidable no superara los 17.700 euros.
En fin. Cada uno trabaja donde quiere o donde puede. Cada uno cobra lo que puede y cada uno debe pagar de acuerdo a lo que cobra. Más quisiéramos el 90% de los españoles poder pagar un 43% a Hacienda. Eso significaría que nuestros ingresos, libres de gastos, superarían los 53.000 euros. Y luego se quejarán los que ganan millones.
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