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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Terrorista chileno quiere armas para aniquilar comunistas

Nemesio Barreto (Paraguay)
Redacción
viernes, 6 de noviembre de 2009, 20:50 h (CET)
Eduardo Avilés Lambie, un ganadero que quiere armar a civiles para matar comunistas, llegó a Paraguay hace más de treinta años. Había huido de Chile por su vinculación con el asesinato del general René Schneider en octubre de 1970.

Un abogado aplicará la ley del talión
Un abogado de nombre Mario Centurión, apoderado de la Estancia Toro Blanco, ubicada en el Departamento de Caazapá, comparte la idea del chileno Eduardo Avilés Lambie de formar un "comando anticomunista". (Declaraciones a Radio Cardinal. Lunes 26 de Octubre, 2009). Y es que no podía no estar de acuerdo, pues Centurión se le adelantó a Eduardo Avilés cuando en una solicitada firmada por él decía: "busco e invito a por lo menos 20 hombres valientes que supongo deben existir...Pienso que con 20 hombres corajudos, armados hasta los dientes, podemos repeler a los bandidos y trabajar tranquilos allí. Aclaro que hago esto porque el estado Paraguay administrado ahora por el cura guerrillero Lugo y su equipo de marxistas nos protegen y porque no me voy a rendir” (diario ABC Color, miércoles 20 de mayo de 2009, página 13). Esta “búsqueda de 20 hombres valientes” es muy anterior al secuestro extorsivo del ganadero Fidel Zavala, atribuido al autodenominado y fantasmáticoEjército Popular Paraguayo (EPP).

En cuanto a la Estancia Toro Blanco, administrada por el abogado Centurión, es propiedad del señor Claudio Zichy Thyssen, cuya familia ha tenido vínculos tanto con el nazismo en Alemania como con la dictadura militar en la Argentina (1976-1983). Por citar un ejemplo, Claudio Zichy Thyssen fundó Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) en 1976. Un año y medio después, en enero de 1978, cuando desde La Plata se realizó un vuelo de prueba de una nueva aeronave de LAPA, Claudio Zichy Thyssen tuvo como pasajero nada menos que al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el entonces temible general Ibérico Saint Jean. Este fue gobernador bonaerense en el periodo 1976-1981 y está procesado en la causa que investiga el secuestro del periodista Jacobo Timerman, entonces director del diario “La Opinión”. Por consiguiente, Mario Centurión tiene respetables mentores en quien inspirarse.

Un chileno propone matar comunistas
Rafael Eduardo Avilés Lambie, con cédula paraguaya Nº 585.753, nació en Santiago el 19 de abril de 1948. Llegó a Paraguay en 1972. Había huido de Chile por su vinculación con el intento de secuestro (que resultó en asesinato) del general René Schneider, entonces comandante del Ejército de Chile. El autor moral del asesinato del general René Schneider fue el general Roberto Viaux Marambio (agente de la CIA, según las “Conclusiones de la Comisión del Senado de EE.UU, presidida por Frank Church”), a cuyo grupo de tareas pertenecía Eduardo Avilés.

Según la crónica de la época, el 19 de octubre de 1970 un grupo armado intentó sin éxito secuestrar al general Schneider. En la mañana del 22 de octubre de 1970, el mismo grupo armado, que respondía al general Roberto Viaux Marambio, hirió gravemente al general René Schneider, quien murió a consecuencia de las heridas en la mañana del 25 de octubre de 1970. El autor moral del asesinato, el general Roberto Viaux Marambio fue condenado a 5 años de destierro; Stroessner aceptó recibirlo y así llegó Viaux a Paraguay el miércoles 3 de septiembre de 1973, en un vuelo de LAN Chile. En Asunción le esperaba Eduardo Avilés.

En 1974 Rolando González Acevedo, fue nombrado embajador de chile en Paraguay. Durante su permanencia en Asunción se produjo la visita del Dictador Augusto Pinochet a Stroessner (14 de mayo de 1974) y la visita del Dictador Stroessner a Pinochet (Santiago de Chile, 21 de setiembre de 1974). En el primer aniversario del golpe, el dictador Pinochet recibe a Stroessner con estas palabras: “Sois el primer gobernante que llega a nuestras tierras desde que Chile recupero su libertad”. Por razones no conocidas, González Acevedo fue destituido de su cargo.

El 26 de noviembre de 1975 el general de Brigada (SR) Julio Sergio Polloni Pérez fue nombrado Embajador de Chile en Asunción. Polloni Pérez, un hombre influyente en los años de la Operación Cóndor; fue embajador en Paraguay entre 1975 y 1979. Apenas llegado a Asunción, el embajador Polloni Pérez convocó a una reunión a Eduardo Avilés y al general Roberto Viaux Marambio, entre otros. En aquel entonces la Embajada de Chile en Asunción funcionaba en la Av. Mariscal López Nº 1.099. Desde entonces, Avilés pasó a ser un referente importante para los adherentes de Pinochet que visitaban Asunción.

En el departamento "C", en el décimo piso del Edificio Monumental, sobre la calle 25 de Mayo y Antequera (teléfono Nº 43.075), según memoriosos de la época, Eduardo Avilés, alias "Guayo", se reunía con agentes civiles del dictador Pinochet. En otras ocasiones Avilés también se reunía con sus compañeros de ruta en una oficina en la calle Presidente Franco Nº 573. Esta dirección corresponde a la firma Feria de los Ganaderos SA (FEGASA, con teléfono Nº 91.240), de la que Avilés era socio y gerente comercial. Muchos de los que hoy integran la Asociación Rural del Paraguay (ARP) desfilaron por esa coqueta oficina.

El conocido periodista chileno, Bernardo de la Maza, viajó a Asunción en 1977 para mantener una entrevista con Avilés y con el general Roberto Viaux Marambio. Según un militar retirado, el primer encuentro se realizó la oficina que Avilés tenía en FEGASA y a la noche en el restaurant “Hermitage”. Bernardo de la Maza le decía a Avilés que ya estaba prescripta la causa por la que estaba procesado y que, además, muchas cosas habían cambiado en Chile; es decir, que podía regresar a Santiago sin problema alguno. Avilés habría respondido que él podría ser más útil a su país permaneciendo en Paraguay. Además, de sus buenas vinculaciones con autoridades paraguayas, ya estaba casado (con Martha Urbieta, CINº 434.938) y con una hija, fueron los motivos esgrimidos por Avilés para continuar residiendo en Paraguay, “un país tranquilo, donde no había robos, asaltos, secuestros, etc.”.

La seguridad que ofrecía la dictadura de Stroessner
Pero dejando de lado la opinión de Avilés, y sin abordar el doloroso capítulo de la represión política, hay que decir que el chantaje y el secuestro extorsivo se instalaron en nuestro país mucho antes de lo que maliciosamente se indica. La tal seguridad que proporcionaba la dictadura de Stroessner no se comprueba en los hechos y no es más que un invento de los nostálgicos partidarios de la dictadura, quienes todavía quieren hacer creer que “éramos felices y no lo sabíamos”. En realidad, las organizaciones mafiosas delinquían con protección gubernamental. Bastará con citar unos cuantos casos para demostrar que en Paraguay la seguridad no era tan “segura” como la gente opina.

Caso Juan Bautista Vargas y José Caballero Cañete:
La Estancia "Primavera" se halla ubicada en el Chaco paraguayo, Zona del Fortín Gral. Bruguez; originalmente perteneció al señor Juan Bautista Vargas, quien falleciera en trágica circunstancia, según testimonio brindado ante la Comisión en fecha 4 de agosto de 1996, por la hija del mismo, María Antonia Vargas. En el Expediente Nº 10.123/62, Resolución del Consejo de I.B.R. Nº 341/63 se adjudica al entonces Tte. Cnel. Andrés Rodríguez, Comandante de la 1ra. División de Caballería, la Finca Nº 2.536 del Distrito de Villa Hayes, Padrón Nº 3512, con una superficie de 6.426 hectáreas. En esta Finca no sólo se halla comprendida la Estancia "Primavera" sino también un inmueble colindante perteneciente al señor José Caballero Cañete de 3.454 hectáreas. La escritura pública fue formalizada ante el Escribano Público Milciades Rafael Casabianca. Ante esta circunstancia, el señor José Caballero Cañete, ex Combatiente de la Guerra del Chaco, inició una acción judicial, y como consecuencia de la misma fue apresada toda su familia y su abogado el Dr. Rubén Basani. Actualmente, el señor José Caballero vive con su familia en la ciudad de Clorinda, República Argentina. (Fuente: Cámara de Senadores. Acta de la sesión ordinaria del 28 de noviembre de 1996).

Caso José De Jesús Melgarejo:
Los familiares del asesinado José De Jesús Melgarejo, quien fuera propietario de un inmueble ubicado en Hernandarias, se presentaron ante la Comisión a solicitar la investigación el supuesto despojo del que fueron víctimas por parte del Gral. Andrés Rodríguez. El inmueble de 352 hectáreas, que de hecho ya venía ocupando con su familia, fue adjudicado al señor Melgarejo por el I.B.R., según Resolución Nº 1362 del 10 de diciembre de 1964. Sin embargo, intempestivamente aparece otro título a nombre de la señora Nélida Reig de Rodríguez, conforme a la Resolución del Consejo de IBR Nº 1388 de fecha 15/11/67 y título definitivo Nº 58631 de fecha 30/11/67 del IBR. Posteriormente, la señora Nélida Reig de Rodríguez vende la propiedad mencionada, al actual Gobernador del Alto Paraná, señor Carlos Barreto Sarubbi, en fecha 13/08/87, conforme a la Escritura Pública Nº 66 pasada ante la Escribana Pública J. Mercedes Orué de Orrego. Actualmente, el inmueble sirve de asiento a una de las famosas pistas clandestinas del Alto Paraná. El señor José De Jesús Melgarejo fue asesinado en fecha 6/08/65. El hecho criminal nunca fue tan siquiera investigado por la policía ni por el Poder Judicial. (Fuente: Cámara de Senadores. Acta de la sesión ordinaria del 28 de noviembre de 1996).

Caso Ian Duncan Martin:
Una publicación francesa de la época decía que Ian Duncan Martin “se convirtió en el primer empresario en ser secuestrado en Paraguay. Los secuestradores exigieron un rescate que oscilaba entre 400.000 libras esterlinas y 3 millones de dólares” (Fuente: “The Latin American yearly review”. Publicado en París en 1973. Página 82). Sobre el secuestro de Ian Duncan Martin, gerente de la empresa Liebig’s, se puede consultar documentos del Archivo del terror Microfilm Nº 00200F1231 -00001F1876-1895 (Septiembre de 1973). Los secuestradores fueron identificados como Carlos Montanaro, policía de la Delegación de Coronel Oviedo, y el también policía Adalberto Ramón Montanaro Rivarola, primo y sobrino respectivamente del entonces ministro del Interior Sabino Augusto Montanaro. La esposa de Adalberto Montanaro fue contratada posteriormente como secretaria de la Embajada paraguaya en Buenos Aires. “El ejemplo más escandaloso de chantaje policial es el secuestro de Ian Duncan Martín”, decía en 1980 el escritor Paul H. Lewis en su libro “Paraguay bajo Stroessner” (Página, 134).

Caso Manufactura Pilar:
El dueño de Manufactura de Pilar S.A, Don Paolo Federico Alberzoni Figaroli, murió en Italia el domingo 21 de octubre de 1973. Quedaba como única y legítima heredera su hija Magdalena Alberzoni. Pero Magdalena no heredó la fortuna de su padre, y es que unos avivados se quedaron con la fábrica de Pilar, falsificando la firma de don Paolo Alberzoni. La propia Magdalena Alberzoni, da cuenta de la maniobra en 2 (dos) solicitadas publicadas en el diario ABC Color, una en fecha 28 de marzo de 1976 y otra el 12 de abril de 1976. El administrador interino de la fábrica, Dr. Ricardo Salomón, fue traído preso a Asunción y el Dr. Oscar Paciello fue traído engrillado de Pilar y quedó preso en la Comisaría Tercera. La señora Magdalena, su marido y sus hijos, tuvieron que abandonar el país. Si no lo hacían, se les indicó que aparecerían en una lista como integrantes de la OPM y, entonces, con certeza tenían que tratar con un “persuasivo” señor llamado Pastor Coronel, Jefe de Investigaciones.

Caso Ramón Echauri:
En 1979, hace poco más de 30 años, fue secuestrado el señor Ramón Ignacio Echauri (+), nacido el 30 de abril de 1923, con C.I.Nº 58.802, casado con Gertrudis Furiasse, con C.I.Nº 49.309, quienes vivían en aquella época sobre la calle San Antonio Nº 260 casi General Santos, en las cercanías del viaducto. Ramón Ignacio Echauri era dueño de la conocida marca “Pechugón”. Sus secuestradores eran policías que actuaban por encargo de alguna persona influyente, y le secuestraron para sacarle la marca “Pechugón”. Luego de un periplo por la Comisaría tercera y “la Técnica”, don Ramón terminó cediendo a la pretensión de sus secuestradores, es decir, cedió la citada marca que era de su propiedad. (Fuente: Ultima Hora, 11 y 15 de enero de 1979. ABC, 11,12, 15 y 17 de enero de 1979). Quién se quedó con la marca “Pechugón” ya es otra historia.

El caso Palmieri:
En marzo de 1982, Mario Luis Palmieri de Finis fue secuestrado del Colegio San José. Palmieri de Finis tenía de 14 y era alumno del cuarto curso de la secundaria, apareció asesinado seis días después de su secuestro. La policía vinculó el crimen con una riña entre homosexuales y consecuentemente fueron apresados medio millar de homosexuales (o sospechosos de serlo); muchos de ellos estuvieron detenidos en la Guardia de Seguridad, el Departamento de Investigaciones y en la Comisaría Tercera. (Última Hora, 23 de abril de 1982 Pág.27). La policía de Pastor Coronel, jefe del Departamento de Investigaciones, mandó apresar a una gran cantidad de homosexuales por el caso Palmieri. El Comité de Iglesias pidió en un documento que se respetara los derechos humanos de los detenidos por el caso Palmieri. (ABC Color 2 de mayo de 1982. Pág.13). Finalmente se ordenó la captura de un tal Reinaldo Eugenio Chamorro Chávez (Archivo del Terror, Microfilm Nº 00189F0706-0707, 17 de abril de 1982). Posteriormente, Chamorro Chávez fue condenado a 30 años de prisión, conforme al Acuerdo y Sentencia Nº 280/95, del 8 de setiembre de 1989, dictada por el Tribunal de Apelación en lo Criminal, Segunda Sala”. Chamorro Chávez murió el 27 de junio de 2003, después de pasar 21 años en prisión.

El corajudo Avilés
Por aquel tiempo, al corajudo Avilés no se le ocurrió “armar a los civiles” para salvar a su “nueva patria”. Cuando cayó Stroessner, el gobierno más anticomunista del mundo, pasó a la otra vereda (“media calzada”) b aplaudiendo tímidamente el advenimiento de la democracia, vinculándose con los nuevos dueños del poder. Hace poco salió del anonimato para “Perseguir, agarrar y liquidar físicamente a todos los comunistas que atentan contra nuestras vidas y pertenencias”, según decía en un correo electrónico. ¿Qué pasaría si prosperara la formación de civiles armados para hacer justicia por mano propia? Sin ninguna duda, Paraguay se convertiría en una cacería humana donde los más débiles pondrán la mayor cantidad de cadáveres (1). Avilés y sus compañeros de ruta deben poner fin a esta demencia antes de que sea demasiado tarde.

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