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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La demagogia del alacrán

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
miércoles, 4 de noviembre de 2009, 03:56 h (CET)
EL “PROBE MIGUEL” Y ELLOS.

-Que le estará pasando al probe Miguel-
-Que jace mucho tiempo que no sale…
-Lá, laran, larala…,lá, laran, lará-

¿La recuerdan? ¡Santo cielo!, la música…, hasta la de esta canción es maravillosa.

Pero no, no es de canciones –uno tiene un oído enfrente del otro- de lo que quiero tratar en este respetuoso escrito, sino de todos los pobres, ya sean Miguel, Juan, Pedro, Tomás, Enrique o Ángel y Juan Gabriel, pongamos por caso, que viven –que vivimos- en este País, algo así como un 20% y ¡subiendo! (el 40% en Extremadura y, previsiblemente, ¡sin freno ni siquiera de zapata!); y, claro, de los que deberían hacer las cosas de otra forma para que no sucediera así, para que no lo fuéramos.

Muy especialmente –en buena lógica- esa izquierda a la que siempre consideramos vinculada a los menos pudientes, pero que ahora ha perdido el alma y gobierna para favorecer a los que más tienen; algo que, seguramente, hacen porque entre esos están ya ellos, corrompidos por el poder y unos salarios desmesurados para su pobre servicio a la sociedad o, como estamos viendo en el día a día y eso ya es peor, gracias a los fraudes encubiertos por una política bribona y digna de los dictadores más perversos que ha dado la historia.

No hay nada más que ver cómo todos los ricachos y algunos que no lo son tanto ocultan a la Hacienda pública un 25% del PIB -entre otras escrupulosidades- y, según los Inspectores de ésta, eso supone que se dejan de ingresar nada menos que 70.000 millones de €, siete veces más de lo que ahora se quiere sacar a los gentiles de siempre, como no puede ser de otra forma, a través de las nóminas y del IVA (dinero blanco).

En este País se está consiguiendo, por tanto, sin el más primario recelo, que la dual incongruencia derecha-izquierda ya no lo sea por mor del embaucamiento. Y que los políticos de ambos bandos acaben por tener intereses de clase comunes dado que todos ellos forman parte del “establishment”, del sistema de privilegios. Contra el que, dicho sea de paso, debería luchar la izquierda en nombre de la igualdad social. Si la que gobierna lo fuera, pero, por malandanza, no lo es.

Mas, si por el título pudiera pensarse que trato de mofarme (jamás lo he hecho de nadie) y por este inicio de ser lo más fustigador posible con los Gobernantes, pues…, lo segundo quizás.

Cualquier Gobierno de cualquiera de las Naciones se merece mis comedimientos y, por descontado, mucho más el de un Estado que es el mío; lo que pasa es que servidor piensa (perdón si no debiera) que se está produciendo un injusto desencuentro entre quienes rigen los destinos del País y quienes son manejados. Ya que, nos asiste un Gobierno ordinario, de trápalas, sin principios, envilecido, descarriado…, un Gobierno que, como ya referí en otro escrito, dicta medidas universales cuando hace falta rédito electoral y luego no –para los Obreros no-; que no se conforma con recompensar Bancos abusivos y opacos (entre los que más del mundo); que emplea cualquier triquiñuela para que la Justicia sólo castigue a los más desfavorecidos y absuelva a políticos, empresarios, capitostes, etc.; que obliga a que Hacienda recaude de las rentas del trabajo y deje fuera las grandes fortunas y no investigue el capital; que trata por todos los medios de manipular la Educación; que tiene el Estado (y no digamos ya las CCAA) atiborrado de asesores y altos cargos innecesarios; que…

Ocurre por consiguiente, así lo veo, que caminamos con paso poco firme –dando tumbos- hacia el progreso, una forma de no llegar nunca; y con gran decisión hacia la anarquía, la corrupción pública generalizada (si no hemos llegado ya a ella, que pudiera), el despilfarro institucional y, en consecuencia, el caos económico. Vamos, que si no se cambia pronto el rumbo –que dudo se haga-, nos dirigimos directamente al precipicio social.

España estará –si no se cambia, reitero- en un corto plazo de tiempo dividida en dos:

Una, la del “probe Miguel”, el 50% de sus ciudadanos, sumida en la pobreza y viviendo con menos del 60% del salario medio, con un alto porcentaje –quizás la mitad de estos- en la sección extrema de ella, con menos de un euro al día (localizados mayoritariamente en las regiones de Castilla la Mancha, Andalucía y, cómo no, Extremadura).

Y la otra, el restante 50%, la “desarrollada”, en la que más de las tres cuartas partes tendrán unos ingresos brutos anuales de 13.400 € a lo sumo, los mileuristas, que del 2.006 al 2.009 han aumentado de 11 a 18,3 millones; lo que revela, axiomáticamente, que la empresa española, liderada por Díaz Ferrán (el gran Sr. de los ERE y precursor del despido libre que –lo vimos todos los que lo vimos- hizo el indio y salió desquiciado y apresuradamente, sin convencer a nadie, de esa pantomima televisiva de las preguntas de los ciudadanos de todas las regiones, excepto de Extremadura, que no cuenta ni para las sin-sustanciales maniobras manipulativas de la propaganda gubernamental), no sólo es la que menos atención presta a la I+D+I, sino la más ruin, explotadora, engañosa al hablar de cotizaciones sociales y salarios, y, no hay que olvidarlo, la que más subvenciones estatales recibe y la única entre los Países desarrollados que prefiere “regalar viajes” a contribuir a la Hacienda pública, dando lugar a que, en el impuesto de sociedades (ese que tanto piden que se rebaje para crear empleo, -¡puf!-), de lo que se paga a lo que se debería pagar hay una diferencia de más de cinco puntos. Y el resto, la parte “desarrollada” que queda, con la clase media reducida a la mínima expresión, formando parte de la opulencia política, empresarial y del arte y los deportistas de élite, con ingresos ciclópeos e incitadores a la rebelión social.

Rebelión, por otra parte, que se producirá cuando las clases políticas (entre ellas las de “los que no han ido a la escuela”, caso de algunos ministros actuales como el Sr. Blanco que –lo vimos en 59 segundos- se pisa el morro y aprovecha cualquier comparecencia televisiva para deleitar con un ejercicio inconmensurable de “demagogia del alacrán”), ahora enmascaradas en la izquierda, pierdan las elecciones en sucesivas ocasiones (tres, tal vez), por sus parciales maneras de ver las desigualdades, y perciban restringidos sus emolumentos teniendo que volver al sitio del que nunca debieron salir.

Aparecerá el sindicalismo displicente (el grado de empecinamiento, sectarismo y obcecación de los líderes de CCOO y UGT ha llegado hasta el extremo de que están amenazando con una huelga general contra la empresa, pero, ¡ojo! a favor del Gobierno) y la calle será una auténtica asonada…, lo que debería ser ahora con motivo de la subida de impuestos, los bajos salarios y la indecencia política rampante si tuvieran un mínimo de honestidad social.

Y cuando esto ocurra, que llegará, ELLOS saldrán corriendo con el fruto de la rapiña y el resto de la población seguirá una buena temporada, si logra preservar el pellejo, haciendo sonar… y bueno el ¿cántico?:

-Que le estará pasando al probe Miguel-
-Que jace mucho tiempo que no sale-
-Lan, larán, larala- lan, larán, la, lá-.

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