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Un rebelde con talento
Daniel Sanabria
De la misma forma que Raúl siempre ha sido el niño bueno que nunca rechistaba ante lo que ocurría, Guti encierra un carácter que desde bien chico le ha traído por la calle de la polémica. Tenía todas las cualidades para convertirse en una leyenda del Real Madrid, pero su temperamento tornadizo y caprichoso ha terminado por colgarle la equivocada etiqueta de ‘eterna promesa’, ya que su falta de templanza nada tiene que ver con la gran calidad que demuestra cuando tiene el balón en los pies.
Pero el kit de Guti viene completo y no se puede separar; por eso la opinión que la gente tiene sobre él se divide rotundamente en dos mitades: los que le aman y los que le odian. Suele ocurrir que los del primer grupo valoran más su talento para el fútbol, que de sobra ha sido demostrado durante la última década, que su facilidad para cagarla cuando abre la boca, y viceversa los del segundo grupo. Por eso Guti siempre ha sido un jugador que ha tenido los focos sobre su cabeza, bien jugando al fútbol sobre el terreno de juego o bien en las entrevistas y salas de prensa.
En este aspecto Guti recuerda a John Wilmot, segundo Conde de Rochester, un libertino de la corte de Inglaterra que se revelaba contra todo lo que guardaba un orden estabecido. Acabó muriendo de sífilis y alcoholismo, pero durante su vida fue indispensable para los círculos monárquicos por su gran capacidad para la poesía y la opinión pública. Sin duda, fue un gran rebelde del siglo XVII, pero con un talento irrenunciable para las letras. Igual que Guti lo es para el balón.
Ahora que la polémica vuelve a convertirse en su sombra, las rapiñas periodísticas no han desaprovechado la oportunidad de darle picotazos a través de ondas, pantallas y redes. Ninguno de los que asegura que mandó a Pellegrini a un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme estaba presente en aquel vestuario. Pero con Guti no existe la presunción de inocencia, sino la presunción de culpable; y luego si puedes demostrar que eres inocente, aporta pruebas.
El trato que está recibiendo un futbolista que lleva vistiendo la camiseta del Real Madrid más de diez años está siendo desproporcionado. Incluso le han catalogado de pijo, como si el estilo casual o llevar las gafas de sol recogidas en el pelo influyera en el talento para tocar la pelota. En cualquier caso y como decía hace unas líneas, el pack de Guti es así: talento más rebeldía. O le quieres así o no le quieres, pero no le busques el gris. Yo, por supuesto, soy de Guti.
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