Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   El crisol  

El niño pirata

Pascual Mogica
Pascual Mogica
viernes, 30 de octubre de 2009, 02:06 h (CET)
Estos días hemos podido asistir al reparo, aprensión o recelo por parte de los jueces a aplicar la legislación correspondiente a uno de los dos piratas que fueron apresados por la marina de guerra española en el océano Índico dado que no estaba muy clara cuál era su verdadera edad.

Entiendo perfectamente que a los jueces que instruyen el caso les haya creado un problema de conciencia el hecho de abrir diligencias sobre el delito que han cometido los dos arrestados cuando no se tiene verdadera constancia de la edad de uno de los presuntos delincuentes. Aplicar una u otra legislación podría acarrear serios problemas a la vez que en un punto determinado del proceso este pudiera ser declarado nulo. Esta actitud no hace más que poner de manifiesto, aunque la opinión pública no llegue a entenderlo, que hay jueces que velan por la pureza del procedimiento y esto habla muy bien en favor de quienes adoptan esta actitud de no actuar mientras no estén todos los conceptos debidamente comprobados.

Pero hay alguno que, en mi opinión, no siente reparo, ni aprensión, ni recelo, ni tampoco le supone un problema de conciencia sobre lo que la opinión pública pudiera pensar a la hora de no inhibirse en lo tocante a dictar una resolución que pueda afectar a un amigo. Claro que esto es cuestión de pura y simple autoestima y de la profesionalidad del juez en cuestión, máxime si tenemos en cuenta que el hecho de que concurra la circunstancia profesional no supone que ello le pueda apartar del lado humano que todos tenemos y como tales humanes solemos cometer actos que a la vista de los demás puedan ser considerado como poco correctos o reprochables. Pero lo peor de todo no es que haya podido actuar de forma reprobable sino que lo malo es que no ha sabido, o no ha querido, darse cuenta de que a nadie le gustó su intervención tan decisoria en un caso en que la amistad con el imputado era más que manifiesta. Eso es lo verdaderamente preocupante y lo que crea alarma social.

Noticias relacionadas

TV1 y R.M Mateo, al servicio incondicional de P.Sánchez

“El pueblo solo es soberano el día de las elecciones” Castelao

¡Ay Carmena!

En la locura de esta campaña electoral os miro a los “poderes emergentes” de aquella primavera ciudadana. No quiero emular a Quevedo, pero la actualidad dice que la temida locura ha entrado en vuestros reinos

​Alan y Allende

García se convirtió en el segundo presidente socialdemócrata en la historia americana en tirarse un tiro

Comprender e interpretar

El libro Acontecer y comprender de Teresa Oñate y otros autores es una obra fundamental para entender de modo amplio lo que es la Hermenéutica crítica

Oráculos decisivos

Son momentos decisivos para discernir las informaciones veraces y coherentes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris