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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

¿La última alegría de Tom Menino?

E. J. Dionne
E. J. Dionne
lunes, 26 de octubre de 2009, 01:24 h (CET)
BOSTON - El alcalde Tom Menino mira a su alrededor en el ascensor e instintivamente tiende la mano a la única persona en la cabina que no ha conocido aún.

"¿De dónde es?", pregunta el joven.

"Somerville", responde el joven.

El alcalde casi retrocede. "Somerville!" exclama con un gesto de desprecio - no tiene votantes en Somerville - y luego dice una palabra que suena a: "¡Puaghh!"

Fue un momento revelador para un alcalde destinado a pasar a la historia como una leyenda política americana. Si Menino es reelegido el 3 de noviembre y agota su mandato entero, habrá sido alcalde de esta ciudad durante 20 años, abarcando las eras Clinton y Bush y más de la mitad del mandato del Presidente Obama.

Su afán por conocer a alguien nuevo le convierte en la referencia estadística más fascinante en salir de esta carrera (y sí, por primera vez en mucho tiempo, Tommy Menino tiene una carrera). Un estudio del Boston Globe preguntaba a los participantes si habían conocido personalmente a su alcalde. Un sorprendente 60 por ciento respondía afirmativamente.

"Sólo doy por sentado que mi trabajo consiste en conocer a la gente, estar ahí," afirma el alcalde de 66 años. Habla a medida que es introducido en su coche con destino a un acto, la concesión de un premio a una innovadora escuela, a la colocación de una primera piedra de un proyecto de urbanización. "Yo siempre estoy en movimiento." La postura característica de Menino es la cabeza inclinada, escuchando mientras un elector le pide un favor o le pasa un cotilleo.

Pero también está la forma en la que despreció al joven de Somerville, jocosa pero firme. Menino no tiene mucha paciencia con aquellos que se cruzan en su camino o que no le ayudan. El cartel en su escritorio del ayuntamiento reza lo siguiente: "No lloriquear".

Si su contrincante de 40 años, Michael Flaherty, tiene alguna posibilidad es porque en algunas regiones de la ciudad hay cierta sensación de que el alcalde lleva mucho tiempo sin ser retado o controlado.

Flaherty recibió un espaldarazo el pasado jueves cuando el secretario de estado de Massachusetts concluía que uno de los principales ayudantes del alcalde había borrado indebidamente miles de correos electrónicos en potencial violación de la ley estatal de conservación de datos. Enviaba el caso al fiscal general del estado, que decía no poder resolverlo antes de las elecciones.

Lo curioso es que la candidatura misma de Flaherty confirma las teorías de Menino acerca de lo mucho que ha cambiado Boston. "En Boston hace mucho tiempo fuimos una ciudad de odio," dice Menino aludiendo a los amargos enfrentamientos raciales a cuenta del transporte escolar en los años 60 y 70. "Ya no somos una ciudad de odio."

Flaherty es el orgulloso hijo del Boston irlandés, un licenciado del Boston College cuyo padre era representante del estado. "Yo crecí sosteniendo pancartas, caminando por desfiles," dice durante una entrevista.

Pero Flaherty representa al nuevo habitante de Boston. Fue el primer funcionario electo de toda la ciudad en apoyar la candidatura presidencial de Obama y es un defensor de los derechos de los homosexuales. En un movimiento inusual, Flaherty ha formado una lista electoral con el candidato que quedó en tercer lugar en las primarias de septiembre, el concejal Sam Yoon, prometiendo que Yoon será su teniente de alcalde. Hijo de un médico llegado de Corea, Yoon, licenciado en Princeton, fue el favorito de los ciudadanos de profesión liberal.

Yoon se une a la entrevista con Flaherty, y muchas veces terminan las oraciones del otro. Nueve meses más joven que Flaherty, Yoon se declara "su gemelo irlandés," y después añade con una sonrisa "gemelos no idénticos". La suya es la campaña clásica del reformista, y recorre todas las cosas que necesitan atención, desde los centros escolares a los índices de delincuencia pasando por la cómoda relación entre los promotores y el ayuntamiento.

Flaherty y Yoon parecen representar el futuro de la ciudad, pero el futuro puede tener que esperar cuatro años más. Los residentes de Boston siguen teniendo afecto a un alcalde que divide su sintaxis y murmura durante los discursos – la página web "Mayor Mumbles" inmortaliza las mejores salidas de tono de Menino - porque la mayoría de los votantes acepta más o menos su imagen de "chapuzas urbano" al que le encanta reparar y construir su ciudad.

Sobre la mesa de su despacho en el ayuntamiento, Menino tiene un ejemplar de la biografía de otro alcalde histórico, James Michael Curley, firmada por Billy Bulger, un legendario político interesado de Massachusetts con dotes literarias.

Menino dice que Curley – un falto de escrúpulos tan querido como odiado -- tenía algo que él no tiene: "carisma."

"Bien", dice Menino, "tenemos un alcalde que resulta mortalmente aburrido y presta atención a sus presupuestos." Menino no murmurar esas palabras, y las dice con orgullo.

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