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Darrer diumenge d’octubre

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 25 de octubre de 2009, 09:04 h (CET)
Cuando estas líneas se publiquen centenares de valencianos estarán recorriendo el camino que separa las Torres dels Serrans de la ciudad de València de la amplia explanada existente al lado del viejo Monasterio del Puig. Volverán a salir a la calle las banderas con las cuatro barras de oro y sangre y se escuchará por todos lados la jota que compuso el grupo Al Tall en recuerdo de esta fecha ya mítica en la historia del valencianismo. Este año son muchas las causas que hacen que los valencianos reivindiquen una vez más sus derechos como pueblo, entre el Gobierno central y el autonómico les han dejado sin poder ver en abierto las emisiones de TV3 no sea que el “peligro catalán” emponzoñe sus vidas e ideas, Camps afirma haber pagado sus trajes mientras “El Bigotes” gestionaba las reformas de la farmacia de su esposa, Carlos Fabra sigue presidiendo la Diputación de Castelló sin aclarar de donde salen tantos miles de euros como figuran en sus más de noventa cuentas corrientes, el magistrado De la Rua, ese que es “más que un amigo” de Camps, se presenta a la reelección de su cargo sin que su cara muestre el menor atisbo de sonrojo, muchos escolares valencianos siguen recibiendo la enseñanza en barracones a la espera de poder hacerlo en aulas dignas de llamarse así, la familia del Vicepresidente Cotino sigue ingresando miles de euros cada año con sus negocios de construcción y residencias para la tercera edad mientras miles de ancianos tan sólo pueden confiar en que sus hijos les cuiden como puedan ya que la Comunitat Valenciana es una de las comunidades autónomas donde el paro más aumento experimenta, y mientras todo esto pasa en el País Valencià el No-Do de Francisco Camps, la televisión que pagan todos los valencianos, calla y sirve tan sólo de botafumeiro ensalzador del “señor de los trajes”. Como ven son muchas las razones que los valencianos tienen para echarse a la carretera y marchar en romería reivindicativa hacia El Puig.

Este año se cumple el cincuentenario de aquel primer Aplec a Lliria nacido de la iniciativa de los jóvenes nacionalistas que bajo el amparo de la Societat Rat Penat luchaban por tener un país libre y mejor. Por aquí todavía imperaba el ordeno y mando de aquel César visionario llamado Francisco Franco que gobernaba España con el terror y la pena de muerte o largos años de cárcel para los demócratas que disentían de él, y un grupo de jóvenes valencianos desafiando aquel poder omnímodo marcharon reivindicativamente caminando hasta Lliria, nombres ya históricos en el nacionalismo valenciano como los de Enric Tàrrega, Rafa Sena, los hermanos Codonyer, Paco Cuevas y Empar Goig o Ferran Zurriaga estaban entre los que aquel octubre de hace cincuenta años iniciaron los Aplecs del último domingo de Octubre.

Los años siguientes las marchas tuvieron como destino las poblaciones de Alcoi, Castelló y Bocairent hasta que en 1964 la marcha se inició por primera vez desde la ciudad de Valencia. Cinco años más tarde el Gobernador Civil de València prohibió el Aplec y los caminantes fueron conminados por la Guardia Civil, fusil en mano, a regresar a sus puntos de partida, pero hasta la muerte del dictador los Aplecs, aunque de manera clandestina, se siguieron celebrando. Recuerdo el Octubre del 72 cuando de madrugada con otros compañeros salimos a hacer pintadas por los pueblos de los alrededores de Valencia reivindicando el Aplec del Puig, caras de sueño y también miedo en el cuerpo por si nos sorprendía la Guardia Civil nos acompañaron a todos los grupos que llenamos el País Valencià de pintadas, teníamos de nuestra parte, además de la razón, la fuerza de la juventud que nos empujaba a la lucha reivindicativa.

Luego se murió el perro pero la rabia se quedó instalada entre nosotros. La transición hizo que muchos esperaran más de lo que después se recibió, los partidos se legalizaron y se comenzó a desmovilizar a la gente que veía en ellos el banderín de enganche para conseguir lo que tantos años se andaba pidiendo. En 1977 se volvió a convocar el Aplec en el Puig, luego, durante unos años, la convocatoria tan sólo la hacía el PSAN pero en 1991 la Assemblea per l’Autodeterminació volvió a convocar al nacionalismo valenciano en El Puig y al año siguiente ya fue la UPV, hoy Bloc, quien encabezó la convocatoria.

Hoy, “darrer diumenge d’octubre” el nacionalismo del País Valencià estará en el Puig, unos abajo en la explanada, con los discursos que serán más reivindicativos que nunca, los juegos para los niños y las paellas que no pueden faltar en cualquier celebración valenciana y los otros, el sector más radical, como siempre en lo alto de la “Montanyeta de la Patà” desde la que dicen Jaime I divisó la ciudad de València días antes de su entrada victoriosa en la misma para incorporarnos a la antigua Corona de Aragón. Son las bodas de oro del Aplec, espero que desde ahora hasta la celebración de las de diamante las cosas cambien por tierras valencianas y en los sucesivos Aplecs las reivindicaciones no sean tan imperiosas como en los tiempos actuales. En manos de los valencianos queda, ellos con sus votos son los que tienen que cambiar la situación, los que han de sacar de sus poltronas a los políticos que nunca han hecho nada por esa tierra a la que robaron el nombre y la bandera para llamarla Comunitat y hacer ondear un pendón azulado tan sólo para agitar el falso problema del peligro catalán que tan buenos rendimientos electorales les ha dado.

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