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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Odio ideológico

Mario López
Mario López
sábado, 24 de octubre de 2009, 06:54 h (CET)
Hay que reconocer que este país, amén de hortera y papanatas, bate records en despropósitos. El agravante de odio ideológico sienta un bonito precedente para que acabemos todos juzgados por nuestros malos pensamientos. Yo pensaba que lo de pecar de pensamiento era cosa de católicos, pero ¡qué va! Nuestros magistrados leen el pensamiento en una camiseta Lacoste, lo juzgan y te condenan por ello ¿No es sensacional?

Pero lo que ya es maravilloso es que en foros como en los del diario PÚBLICO te censuren este comentario. O sea, que en Ejpaña está prohibido decir que, aunque se nos condene por odio ideológico, se nos condena por odio ideológico. Yo sólo me he atrevido a decir que siento un profundo odio ideológico hacia los fascistas, los enchufaos, los trepas, los chivatos, los meapilas, los mangantes, los banqueros, los terratenientes, los militares, los curas con olor a semen… En fin, hacia más de la mitad de la población española ¿Se me puede censurar esto que acabo de decir en un país democrático? ¿En un periódico que se dice progresista? Bendito sea el señor y alabado sea el santísimo, que diría yo mismo si creyera en esas cosas. También dije, y reitero, que me reprocho a diario no haber ahorrado lo suficiente para irme a vivir fuera de este país de mierda ¿No se puede decir en un periódico "país de mierda"? ¿Y por qué, entonces, se puede decir en la tele "por el culo te la hinco"? ¿Se me pueden censurar estas inocentes palabras en un país democrático? ¿En un periódico que se dice progresista? Hombre, yo creía que no vivíamos en un colegio de ursulinas, pero veo que me he equivocado. En cualquier caso, me parece que la censura que se me hace es un mal menor comparado con el agravante del odio ideológico. Hombre, si nos ponemos en ese plan, ¿por qué no aplicar el agravante por cualquier otro odio? El odio a la higiene, el odio al trabajo, el odio a la inteligencia. A mí me parecía, y así lo entendía yo hasta hace un rato, que los jueces juzgaban actos perfectamente demostrables y sobre los que no existía ninguna sombra de duda. Pues no. En Ejpaña, no. De verdad que uno se despierta y no quiere abandonar la cama. El espectáculo que me rodea es desolador. A este país no hay por donde cogerlo (y qué decir de sus paisanos). Y, lo que aún es peor, no hay un cochino periódico en donde estas cosas se puedan decir. Mire usted, si lo que digo ofende a alguien pues permitan que llegue a su conocimiento, que se ofenda y que me diga lo que me tenga que deicr. Ya nos arreglaremos, que para eso ya somos mayorcitos ¿No? ¿O es que aún necesitamos a papá Franco? Sinceramente, para esto no me pegué con los grises.

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