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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El diario El País y la manifestación contra la Ley del Aborto

Carmen Fraile (Valladolid)
Redacción
jueves, 22 de octubre de 2009, 22:58 h (CET)
Quiero mostrar mi total acuerdo con el contenido de esta respuesta, al diario El País, que he visto en un periódico digital (Forum Libertas), y, por ello, les agradecería su publicación:

“En su tiempo, El País fue un buen periódico y continúa disponiendo de excelentes periodistas, pero hoy su línea editorial y los que la siguen por convicción o por obligación han degradado este medio hasta extremos difíciles de entender. El hecho de que se dedique a criticar al Gobierno o ensalzarlo, en función de cómo aquel responde a los intereses económicos del grupo PRISA, es una muestra de la desintegración moral a la que han llevado quienes conducen este periódico.

Un ejemplo bien palpable de este estilo es el editorial del 13 de octubre, que con el título 'Protesta calculada' criticaba la manifestación de este sábado en Madrid contra la ley del aborto. Es un texto que falsea absolutamente la realidad, y como lo hace a sabiendas esto tiene un nombre: se le llama mentir.

Empieza por asignar el calificativo de gente de derechas y de conservadores a quienes convocan la manifestación, y de remitir su autoría a “40 asociaciones pro-vida”. La gente que está contra la nueva ley del aborto agrupa contingentes de personas y su pluralismo político es considerable, tanto que en ella se encuentran numerosas personas que en su momento votaron PSOE. Las encuestas publicadas muestran bien a las claras como ha cambiado la opinión pública desde el anuncio de la ley hasta ahora. Hoy, la mayoría está en contra y entre quienes mantienen esta actitud se encuentran los votantes y los afiliados a aquel partido. Con una opinión adversa tan extendida, ¿a quien puede extrañar que la manifestación del sábado sea una de las más grandes que se hayan producido y cómo El País puede etiquetar con un mínimo de objetividad de conservadores a quienes participan? Como si la oposición al aborto no estuviera llena de gentes de izquierdas y de sus mentores, como el presidente de Uruguay o el mismísimo Kant.

Por otra parte, El País al vituperar a todas estas personas está demostrando una falta absoluta del más elemental respeto por las opiniones de aquellos que no piensan como él, porque no son 40 asociaciones pro-vida, son cerca de un centenar de todo tipo y condición, grandes y pequeñas, de todos los lugares de España, y entre ellas, naturalmente, las que se dedican específicamente a la defensa de la vida, pero ni mucho menos solo ellas. Porque esta ley del aborto ha conseguido conciliar en contra a mucha gente que no tiene una posición militante pro-vida, pero que encuentra la ley impresentable.

El País falsea los hechos cuando afirma que la reforma homologa nuestra legislación con el resto de Europa. Esto no es así por diversas y concretas razones. Primera, en Europa no es una norma frecuente que las menores de 16 años puedan abortar sin conocimiento de los padres. Segundo, en Europa el aborto ilegal está penalizado. Incluso en los países más generosos como Holanda la acusación es de infanticidio. Tercero, no hay ninguna ley europea tan brutalmente eugenésica como la española. Cuarto, ninguna ley europea discrimina a los profesionales de la medicina en función de si sus criterios generales son partidarios o contrarios al aborto, la española lo hace con las comisiones de evaluación.

Además hay que recordar algo que El País olvida: ésta es una ley que fue considerada inconstitucional por el Consejo de Fiscales, que alguna cosa pintará, no pudo obtener el acuerdo favorable del CGPJ, y el propio Consejo de Estado, que emitió el informe más benigno para el Gobierno, señala posibles elementos de inconstitucionalidad en el trato a los profesionales médicos, y formula serias reservas a la intromisión en el derecho de los padres a la educación moral y religiosa de sus hijos.

El País, manipula burdamente la realidad en la misma línea que el argumento del Gobierno cuando afirma que la nueva ley aporta nuevas garantías jurídicas a los médicos y a las mujeres. ¿Mayores garantías? ¡Pero si el propio Consejo de Estado -insistamos en la benignidad de su dictamen para con el Gobierno- señala que con la actual situación en España existe el aborto libre y se ha convertido en el destino del turismo abortista! ¿Mayores garantías? Pero si aquí vienen a abortar de todos los países de Europa sin que haya pasado absolutamente nada. Solo cuando se produjo un escándalo de alcance europeo por informaciones de la televisión pública danesa y el Sunday telegraph, más la existencia de un testigo protegido, se hizo posible el primer procesamiento en serio por presunto aborto ilegal reiterado y asociación ilícita, del doctor Morín y sus cómplices.

En realidad El País lo que enmascara con su tesis es su protección al negocio impresentable de las clínicas abortistas. Lo cual no es de extrañar en un periódico que se dedica a publicitar el negocio de la protitución a pesar de que sabe que el 85% de las mujeres son traficadas, y que el Plan Integral de la Lucha contra Seres Humanos Traficados, del gobierno vigente, desde el uno de enero sostiene que tal publicidad debe desaparecer. El País sigue al Gobierno cuando no le afecta a su cuenta de resultados.

El País miente cuando intenta justificar que impedir abortar a las jóvenes menores de edad sin conocimiento de los padres las aboca al aborto clandestino. Esto equivale a afirmar que en la mayoría países de Europa, que no permiten tal práctica, el aborto clandestino está desmadrado. Es obviamente una estupidez que quiere ser maligna. Hacer sinónimo la intervención de los padres de aborto clandestino es una maldad irracional ¿Cómo va a haber aborto clandestino en España si ya ha quedado constatado por una autoridad del Estado que aquí lo que impera es el aborto libre? El País defiende que las niñas aborten sin conocimiento de sus padres y que después éstos carguen con las consecuencias traumáticas que conlleva todo aborto.

Se queja el periódico de que se ataque la utilización de plazos para legalizar el aborto, pero se olvida añadir que esto es anticonstitucional, como opinión generalizada de acuerdo con la sentencia del TS de 1985 y como reitera el Consejo de Fiscales.

Critica que la Conferencia Episcopal diga que “un pueblo que mata a sus hijos es un pueblo sin futuro”, algo evidente cuando el aborto significa uno de cada 4 nacimientos y la propia Comisión europea anuncia la situación tan peligrosa en que se encuentra el sistema público de pensiones y la sanidad pública como consecuencia del desequilibrio demográfico. El País ignora el estudio presentado en su momento a la subcomisión que se creó en el Congreso de los Diputados realizado por el Instituto de Estudios del Capital Social de la Universidad Abat Oliba-CEU, que cuantifica el efecto de los abortos producidos sobre la renta futura de España y el desequilibrio de la Seguridad Social.

Claro que España es un país sin futuro. El indicador coyuntural de fecundidad fue en el 2006 del 1,38, debido a las inmigrantes, sobretodo. A pesar de ello, es absolutamente insuficiente porque debería situarse en el 2,1 para mantener una situación de equilibrio. Pero es que además decrecerá, y esta era una información que facilitaba El País el pasado martes 13 de octubre. En este contexto, a los geniales autores del editorial no les parece que es extremadamente dañino que entre el 20 y el 25% de los nacimientos no se produzcan a causa del aborto.

El editorial cierra brillantemente su alegato afirmando que el aborto es un derecho de la mujer, cuando precisamente el reciente dictamen del Consejo de Estado, afirma con absoluta rotundidad que tal derecho no existe.

Se puede estar contra la manifestación, se puede estar a favor de la ley, pero lo mínimo que se ha de pedir a los que escriben editoriales es que sean un poco más leídos, un poco más cultos y mucho menos sectarios”.

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