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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

La Batalla de Delaware por Washington

David S. Broder
David S. Broder
martes, 20 de octubre de 2009, 08:54 h (CET)
WASHINGTON – Dentro de un año, cuando estemos en la recta final de las elecciones a la Cámara, la atención de los votantes de todo el país probablemente esté centrada en un estado que pocas veces ha llamado la atención de nadie aparte de sus propios residentes. Delaware, apreciado solo por su política cortés, probablemente sea el escenario de una de las carreras al Senado de América más reñidas y filomediáticas.

El Representante Republicano Mike Castle, que nunca ha perdido en 12 candidaturas a comicios generales, probablemente se enfrente al fiscal general Demócrata Beau Biden, hijo del vicepresidente Joe Biden, el veterano senador de Delaware.

Mientras los Demócratas de Connecticut a Colorado pelean por conservar su margen de 60 escaños a prueba de obstruccionistas, ningún estado – ni siquiera el Illinois de Barack Obama - tendrá prioridad para la Casa Blanca sobre Delaware.

Con el reserva que fue designado para suceder al vicepresidente anunciando ya que no se va a presentar el año que viene, el joven Biden sería normalmente el favorito en este estado Demócrata. Recién retornado de un año de servicio en Irak como un soldado de la Guardia Nacional de Delaware, no tiene competencia real por la candidatura - y se espera que lo anuncie en unas semanas.

Pero en Castle, se enfrenta al ganador más consistente, aparte de Biden padre, en los últimos 43 años de historia de Delaware. Castle probablemente ha tenido conversaciones personales con la mayoría del cuarto de millón de electores posibles que depositarán su voto el próximo año. Ha ganado carreras a nivel estatal a gobernador y teniente de la gobernación y rara vez ha terminado por debajo del 65 por ciento de votos para ocupar el único escaño en la Cámara que tiene el estado.

Hay varios factores que se suman a la intriga de la futura carrera. Además de las diferencias partidistas, Biden representa una opción generacional acusada para los votantes de Delaware. A los 40 años, tiene 30 menos que Castle, que pensó muy mucho jubilarse el año próximo antes de deleitar a los estrategas Republicanos postulándose.

Los Demócratas esperan que la racha de victorias de Castle no dure más que la del ex Senador Republicano Bill Roth, que fue relevado por el ex gobernador mucho más joven Tom Carper en el 2000, los últimos comicios reñidos.

Pero donde Roth fue un firme conservador en un estado cada vez más Demócrata, Castle es un líder y un superviviente entre las filas cada vez más reducidas de los Republicanos moderados de la Cámara. Como tal, es un barómetro particularmente preciso de la salud política de Obama y la dinámica de la Cámara de Representantes.

Castle es una persona especialmente tranquila, pero ha demostrado tener un aguante extraordinario. Cuando George W. Bush anunciaba su disposición a vetar un proyecto de ampliar la investigación con células madre, Castle se unió a un Demócrata izquierdista de Colorado y obligó a Bush a tener que cumplir su amenaza. Castle fue también uno de los pocos Republicanos en apoyar la reforma de financiación de la campaña y oponerse a la perforación en la Reserva Nacional de Vida Salvaje del Ártico.

Me dijo que está convencido, basándose en una reunión mantenida con Obama, de que el presidente es sincero en su deseo de aprobar una ley bipartidista, pero dijo que la dirección Demócrata de la Cámara "no ve ningún motivo para consultar con los Republicanos." Se unió a todos los otros Republicanos en la Cámara para votar en contra de la ley de estímulo económico y se opuso a la versión de la reforma sanitaria que salió de su comisión el pasado verano.

Sugirió en la entrevista que seguirá oponiéndose a la legislación sanitaria Demócrata porque "no veo dónde se va a ahorrar dinero".

Cuando le pregunté si pensaba que podría oponerse de forma segura a ambos proyectos de la agenda de Obama y salir elegido en un estado que el presidente ganó fácilmente, dijo, "He sido más favorable que la mayoría de los Republicanos a las cuestiones ambientales y sociales de Obama, pero no voy a votar a favor de un programa que creo es demasiado caro y difícil de controlar. "

Las primeras encuestas de un posible enfrentamiento Castle-Biden dan una ventaja de dos dígitos al Republicano, pero ambas partes esperan que ésta se convierta en una competición ajustada. Castle puede contar con el amplio apoyo de Washington, pero, evidentemente, también Biden si entra al trapo.

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