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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

En defensa de la vida

Clemente Ferrer (Madrid)
Redacción
lunes, 19 de octubre de 2009, 09:53 h (CET)
Estamos inmersos en una macabra cultura de la muerte pero Jasón Torres la ha convertido en una cultura de la vida. Ha sabido conjugar sus sentimientos con las declaraciones de Groninger al L`Osservatore Romano: “Debemos repetir con la máxima firmeza que nada ni nadie pueden darnos permiso para matar a un ser humano inocente, ya sea un feto, un embrión, un niño, un adulto, un anciano o un enfermo en su incurable agonía”. En relación con la eutanasia en la fase terminal de un enfermo en estado vegetativo dijo: “Nadie puede reclamar la eutanasia para sí mismo o para otra persona. Ninguna autoridad puede imponerlo o permitirlo legítimamente. Esto es una violación de la ley divina, una ofensa para la dignidad de la persona humana, un crimen contra una vida y un ataque contra la humanidad”.

Susan Anne Catherine Torres, una mujer estadounidense de 26 años, dio a luz, mediante cesárea, a una niña sietemesina en Richmond (Virginia). La niña nació en perfectas condiciones en la Unidad de Cuidados Intensivos de Recién Nacidos. Susan falleció un día después de dar a luz.

Anteriormente en el Virginia Hospital Center fue ingresada Susan, donde se le diagnosticó un melanoma en el cerebro. Quedaron paralizadas sus funciones cerebrales y quedó en estado vegetativo. Su esposo, Jasón Torres, decidió mantenerla en vida para darle una oportunidad al bebé que se encontraba en el claustro materno.

Por otra parte, la eutanasia, vocablo alojado en el diccionario científico por Francisco Bacon en 1623, es una acción que provoca la interrupción de la vida del enfermo terminal o también del niño recién nacido, con malformaciones. Para la Sociedad Española de Cuidados Paliativos es juzgada la eutanasia como la eliminación de la existencia de un ser humano que sufre un padecimiento doloroso.

La alternativa a la eutanasia son los cuidados paliativos que no impiden que el enfermo fallezca, sino que la muerte se desencadene sin congoja y con el menor dolor posible. La eutanasia es una grave transgresión de la Ley de Dios, en cuanto que es una aniquilación premeditada y moralmente inadmisible de una persona humana. La eutanasia es una derrota personal de quien la teoriza, la decide y la practica.

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