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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Fernando Lugo y el crimen organizado en la Policía

Luis Agüero Wagner
Redacción
sábado, 17 de octubre de 2009, 10:09 h (CET)
En política, como en religión, hay devotos que manifiestan su veneración por un santo desaparecido convirtiendo su tumba en un santuario del crimen, afirmò Thomas Macaulay. En el caso de Paraguay y su clérigo-presidente, podemos decir que sus seguidores han decidido honrarlo en vida.

Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que los sucesos que involucran a la Policía Nacional de Paraguay, desde la llegada al poder del obispo Fernando Lugo, superan el más elaborado guión del género policial.

La casa del ex jefe de antinarcóticos de Paraguay, comisario José Dolores Amarilla, fue atacada y baleada la madrugada de este viernes por desconocidos, reportó un informe de la Policía.

Los atacantes dispararon siete tiros contra el ventanal de entrada de la residencia rompiendo los vidrios. Algunos proyectiles se incrustaron incluso en los muebles de la sala.

Los familiares de Amarilla se encontraban durmiendo en sus dormitorios cuando se produjo el suceso, relató el ex jefe antidrogas, quien señaló que los agresores dejaron un mensaje con amenaza de muerte en el patio de la casa.

Amarilla había renunciado hace un par de semanas tras acusar al subcomandante de la Policía César Carrillo de obstaculizar la lucha antidrogas.

Este viernes debía oficializar sus denuncias en un sumario, cuando se produjo el incidente.

"Yo advertí que esto podía pasar, que mi familia iba a correr peligro por mis denuncias. Hay muchos intereses en juego. Tenía que declarar hoy en justicia policial y llamativamente ocurre esto", manifestó.

Hace poco más de un mes, la mujer y dos hijas de otro comisario antidrogas murieron calcinadas por un incendio en su propio domicilio. Las investigaciones policiales señalaron que fue provocado.

Este caso finalizó con la destitución del hasta entonces jefe de la Policía nacional comisario Viviano Machado.

POLICÍA SECUESTRADO
El comisario retirado Oscar Sánchez fue secuestrado el lunes pasado, a las 9:30, y liberado a las 13.30 del mismo día. Después de ser liberado, el ex uniformado fue internado en el hospital Rigoberto Caballero.

Este miércoles recibió el alta médica. Sus familiares indicaron que el hombre sufrió un traumatismo de cráneo y una fisura.

Efectivos de la Unidad Antisecuestro de la Policía se presentaron en la residencia de la víctima para interrogarle. El fiscal Rogelio Ortúzar anunció que llamará a declarar al ex uniformado una vez que se recupere de las lesiones que sufrió.

Según los antecedentes, el ex comisario era jefe de Intendencia de la Policía. El plagio se inició en Asunción y culminó a las 13:30 en Montelindo, en el Chaco.
La víctima fue sorprendida por delincuentes cuando salía de un banco ubicado sobre la Avenida Artigas. Sánchez trabaja como despachante de aduanas.

Según la Policía, los secuestradores pidieron dinero a la familia. No se confirmó si se pagó rescate. El uniformado fue derivado en helicóptero hasta el hospital.
La víctima fue hallada dentro de su vehículo, una camioneta Toyota Hilux. El ex policía estaba maniatado y shockeado.

POLICIA ASESINADO
Por si todo fuera poco, la familia de un policía asesinado la semana pasada en un puesto de vigilia denunció que la guardia era una obligación impuesta al desaparecido para que sus superiores recauden dinero de manera ilegal.

Según palabras de Cristhian Barrios hermano gemelo y camarada del suboficial Cristobal Barrios asesinado en su puesto de guardia, el joven se desempeñaba como guardia de seguridad "todas las noches, de lunes a lunes por orden superior", contraponiéndose a lo que manifestaba esta mañana el comisario Rubén Darío Cabral Cristhian manifestó que su hermano hacía guardia con total conocimiento de sus superiores y en horario de servicio, contradiciendo así las versiones oficiales que rodean a este caso.

Por otra parte, desmintió el hecho de que su hermano haya estado prestando ese servicio para solventar gastos universitarios, pues el no estudiaba ninguna carrera terciaria.

Un cadete apareció muerto en la misma academia policial, por las mismas fechas, y previamente policías aparecieron involucrados en el secuestro y asesinato de un adolescente en Ciudad del Este, y varios policías murieron en dudosas circunstancias, cuando cruzaban en lancha el río. Nunca se aclaró qué misión cumplían.

CRIMEN DESORGANIZADO
Desde que ocurrió el atentado a la casa del comisario Édgar Salcedo, la Policía Nacional vive una fuerte interna que se dejó notar con fuertes declaraciones del comisario José Dolores Amarilla.

El centro de las críticas es el comandante José Visitación Giménez, quien desde que fue nombrado, solo recibió críticas mas no aplausos.

El 20 de agosto, el en aquel entonces comandante Viviano Machado, anunciaba que dejaba su cargo. Esa misma noche, se confirmaba que el nuevo titular policial sería José Visitación Giménez.

Apenas se supo de su nombramiento, muchos integrantes de las filas policiales cuestionaban que Giménez sea nombrado comandante, atendiendo a que no fue el mejor calificado en su remesa.

Es que en la remesa mencionada, el comisario César Carrillo salió en mejor posición, por delante de José Giménez.

Otro punto que cuestionaron los policías es que Giménez era más de oficina y no un oficial de campo.

En medio de estas críticas asumió el cargo y poco después aguantó un histórico allanamiento a Investigación de Delitos por el caso Salcedo, de donde la Fiscalía se incautó de varias evidencias.

Giménez criticó a las fiscalas por su procedimiento y como represalia ordenó el arresto por 6 horas de los peritos policiales que trabajan para el Ministerio Público.
En medio de esto, ocurrieron las críticas de José Dolores Amarilla, quien considera que la persona que maneja realmente a la Policía es el comisario César Carrillo.

Tantas idas y vueltas preocupan al ministro del Interior Rafael Filizzola, quien tiene en mente sacar de su cargo al comandante, si es que las circunstancias no lo sacan a él antes por incapaz.

Aparte de la feroz interna policial, la ciudadanía vive en zozobra por la gran cantidad de asaltos que suceden a diario, ante la deshonrosa inacción del gobierno arzobispal, el cual prefiere el quietismo por no incomodar a las bandas mafiosas que pugnan por el control de la institución policial.

La supervivencia del gobierno es, para estos pundonorosos y mesiánicos tribunos ensotanados, preferible al deber.

Como dijo Juvenal, el mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir.

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