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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Mujeres republicanas - Escúchelas rugir

Kathleen Parker
Kathleen Parker
viernes, 16 de octubre de 2009, 06:53 h (CET)
WASHINGTON – A medida que el Partido Republicano continúa su peregrinación por el desierto, puede que el valle de lágrimas impida a sus líderes ver el oasis.

La respuesta a los problemas del partido no es la renovada página web (GOP.com) que ofrece - ¡sacrilegio! – plataformas de red social realmente molonas.

La respuesta no se encuentra en el súbito descubrimiento de que el 83 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad tiene un perfil – ni en las demás revelaciones súbitas que no hacen sino reforzar la percepción de que el Partido Republicano está lamentablemente fuera de onda.

La respuesta es... redoble de tambores, por favor... las mujeres.

Si el Partido Republicano es realmente serio en la ampliación del partido, es hora de que los hombres cierren la boca y dejen que los profesionales tomen el relevo. Como dice el refrán: Si quieres que se haga algo, contrata a una mujer ocupada. O en palabras del Proyecto Casa Blanca: "Añadir a las mujeres lo cambia todo".

En los últimos meses, varias mujeres conservadoras se han convertido en candidatas y críticos para cuestionar la idea de que el Partido Republicano es el partido de los hombres. También están dejando por mentirosa la idea de que Sarah Palin es la cara femenina del partido.

La campaña McCain tuvo la idea buena; sólo que eligió a la mujer equivocada.

Entre las recién llegadas hay dos mega-empresarias y dos hijas famosas, en representación de las generaciones más jóvenes con ideas divergentes. Aunque éstas no son las únicas mujeres Republicanas que aparecen, ofrecen una buena muestra de lo que podría convertirse en un aumento del ajuste hormonal en el bando conservador.

En primer lugar en esta nueva liga en toda regla hay dos empresarias reconocidas. Meg Whitman, ex consejera delegada de eBay, es candidata a gobernadora de California. Y Carly Fiorina, ex presidenta de Hewlett-Packard, planea presentarse contra la Senadora Demócrata de California Bárbara Boxer. Ninguna de las dos tiene experiencia política más allá de asesorar y hacer campaña por el Senador John McCain durante su campaña presidencial pasada, pero eso parece una bonificación para una nación cansada del titular.

Fiorina, la primera mujer en dirigir una empresa del grupo de las Fortune 20, ha perdido parte de su atractivo inicial entre las electoras Republicanos según una reciente encuesta Field Poll. Y los Demócratas la han criticado como "una de los 20 peores presidentas del país", una acusación fuerte viniendo del partido que elevó a la Casa Blanca a un organizador comunitario con cero experiencia ejecutiva.

Las cifras ligeramente inferiores de Fiorina son probablemente un reflejo de su visibilidad reducida reciente mientras se somete a un tratamiento de cáncer de mama. Por el contrario, su oponente Republicano viene saltando de un acto político a otro entre más de 160 desde el pasado noviembre. Un asesor cercano dice que Fiorina, que "definitivamente se presenta," está mejorando y espera quemar esta etapa en un par de semanas.

La multimillonaria Whitman está planteando una carrera ajustada frente a dos adversarios por la nominación Republicana, empleando por el camino buena parte de su fortuna. Si gana - y luego derrota al Demócrata Jerry Brown (dos grandes retos) - se convertirá en una de las apenas cuatro gobernadoras Republicanas.

Este déficit de puestos elevados es a la vez una lacra para el Partido Republicano y un reflejo de la extendida presunción de que los Republicanos están monolíticamente en contra de los derechos de la mujer. En concreto, la plataforma antiabortista del partido aliena a las mujeres partidarias del derecho al aborto, así como a los moderados, que de otro modo podrían hacer causa común con los principios conservadores.

Las mujeres como la pro-aborto Whitman y la "personalmente" contraria al aborto Fiorina podrían ayudar a cambiar esa impresión, planteando al mismo tiempo otros asuntos que importan a las mujeres. Fiorina causó una ligera conmoción en el espíritu Republicano durante la campaña de McCain cuando criticó a las compañías de seguros por cubrir la Viagra y no el control de la natalidad.

Mientras tanto, otra Meg (McCain) y Liz Cheney, hija del ex vicepresidente, han emergido como fuertes voces dentro de un partido con muy pocas sopranos.

No es del todo justo meter a McCain con Cheney en el mismo saco, teniendo en cuenta sus currículos respectivos – una famosa de 24 años metida a Bloguera de fama debida (hasta el momento) a su apellido y Cheney, ex secretario adjunta de estado con 43 primaveras. Pero ambas son voces relativamente nuevas con reconocimiento instantáneo. Y cada una apela a un sector demográfico diferente, tal vez sin explotar.

Cheney, apodada recientemente "la estrella Republicana del rock", acaba de lanzar una nueva página, KeepAmericaSafe.com, donde ella y otros planean criticar asuntos de política exterior. Y la socialmente izquierdista McCain, aunque puede no complacer a los veteranos del partido, atrae a votantes más jóvenes que de otro modo ni considerarían unirse al partido.

Cuatro mujeres: Una antiabortista radical; una libertaria de los derechos de los homosexuales defensora del aborto; y dos empresarias, una a favor del aborto y la otra en contra. Esto no suena igual que el Partido Republicano de los abuelos, pero podría sonar como el de nuestros hijos – siempre que los hombres guarden silencio.

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