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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Hotel Palau de Mar, donde el tiempo se detiene

Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova
Teresa Berengueras
@berealsina
jueves, 15 de octubre de 2009, 11:26 h (CET)
LA CIUDAD
Siempre apetece viajar hasta Valencia y más desde que en los últimos años esta ciudad se ha convertido en un referente de la modernidad. Su ciudad de las Artes y las Ciencias, ideada por el equipo de gobierno socialista que modernizó la ciudad desde 1979 al 1991, es hoy uno de los principales focos turísticos de España. El viejo cauce del Turia ha dado mucho de si desde aquella primera idea que tuvo el alcalde Pérez Casado al encargar al arquitecto Ricardo Bofill una zona ajardinada que sustituyera los cañaverales del antiguo lecho del río que atravesaba la ciudad. De aquellas primeras intenciones y proyectos poco queda, ya se sabe que cada gobierno y cada alcalde quiere dejar su huella en la ciudad, pero lo único cierto es que los valencianos, que defendieron la idea con el lema “El riu es nostre y el volem verd”, han ganado un nuevo espacio ciudadano.

Y justo al lado de este espacio donde hoy impera el verde de los jardines encontramos un hotel de la cadena Hospes que ha sido bautizado como Palau de la Mar sito en la avenida de Navarro Reverter, una amplia y céntrica avenida que lleva hasta las amplías vías que a día de hoy han acercado el mar a Valencia, una ciudad que hasta hace poco vivía de espaldas a él. Palau de la Mar ocupa el espacio que en su día acogió dos viviendas señoriales del siglo XIX, sito en pleno Eixample señorial de la ciudad el hotel está cercano y equidistante al centro de la ciudad y a esa Ciudad de las Artes y las Ciencias que maravilla al visitante, a pocos pasos de allí está el Mercado de Colón, edificio modernista y antiguo mercado salvado de la piqueta destructora y donde hoy, después de su rehabilitación, han proliferado cafeterías y algún restaurante de campanillas, un paseo desde el Palau de la Mar hasta esa muestra del modernismo nos permite admirar un buen número de casas de arquitectura modernista que todavía se conservan en todo su esplendor. El huésped del hotel tiene a su disposición a tan sólo cinco minutos de la puerta del hotel las lujosas tiendas de la calle de Colón y si es amante de la naturaleza con tan sólo cruzar la avenida encontrará los jardines del viejo cauce del Turia donde podrá dar un paseo alejado del tráfico y admirar el puente ideado por el famoso arquitecto valenciano Calatrava, puente al que los ciudadanos de Valencia han bautizado con el sobrenombre de “La Peineta”. Todo esto es un importante valor añadido a todas las comodidades y servicios que ofrece el Palau de la Mar.




Fachada del hotel.


EL LUGAR

Para nosotros ir a Valencia siempre es una alegría y una fiesta. Uno de nosotros, Rafa, ha nacido y vivido allí durante años, ama y conoce profundamente la ciudad y su historia y a los dos nos alegra ver que la oferta hotelera es en estos momentos la que una capital como Valencia merece. Traspasar la puerta de cristal del Palau de la Mar es entrar en un mundo de paz y tranquilidad, no en vano el lema de la cadena Hospes es “dormir, soñar y descansar”. El hotel ocupa dos fincas, antigua residencia de familias de la burguesía valenciana y data del siglo XIX habiendo sido objeto de una reconstrucción en la que se han respetado fielmente prácticamente todos sus elementos originales. Una vez traspasada la puerta de entrada dos puertas en madera noble y trabajadas artesanalmente conducen, la de la derecha, a unos amplios y cómodos salones que conforman el hall del hotel y la de la izquierda al restaurante SENZONE al que también se accede desde la calle, unos metros más adelante una señorial escalera de mármol con barandilla de maderas nobles conduce hasta los pisos donde se ubican las habitaciones y al fondo un amplio patio interior convertido, merced a la rehabilitación efectuada, en un amplio vergel y oasis verde en el centro de la ciudad.

Desde nuestra llegada al hotel nos vimos gratamente sorprendidos por la amabilidad de los empleados pero lo más importante es que este trato amable era el mismo para todos los clientes del hotel que durante la semana acoge en sus 66 habitaciones a gentes que acuden a convenciones y congresos cambiando el perfil de los huéspedes los fines de semana cuando estos pasan a ser visitantes ávidos de conocer una ciudad cada día más apetecible para el visitante foráneo. Dormimos en una de las suites, amplia, luminosa, sin ruidos pese a ser exterior y con todas las comodidades. Un techo abuhardillado le prestaba un encanto especial acrecentado por la amplia y blanca bañera que presidía el cuarto de baño en el que no faltaban el kit de cosmética de esencias naturales ni los albornoces y zapatillas pertinentes en rizo americano, televisión, música y WI-FI son una buena muestra de las últimas tecnologías que el Palau de la Mar pone a disposición de sus clientes. En la amplia cama “king sice” sábanas de algodón egipcio, colchón mullido y alto y menú de almohadas donde elegir la más adecuada a las características del cliente y para que nadie eche en falta la de casa.




Exterior Bodyna Spa.


LA COMIDA

Después de un paseo por las viejas calles del barrio del Carme, situado en el centro histórico de la ciudad, y una visita al Mercado Central, otra buena muestra, junto con la Estación del Norte, de que la arquitectura modernista arraigó fuertemente en la ciudad de Valencia, volvemos al hotel donde nos espera para comer su directora, María Ripoll, María es una joven emprendedora experta, pese a su juventud, en el mundo de la hostelería, se la ve contenta con su trabajo y disfruta hablándonos del mismo y del hotel que dirige, siempre alabando a su equipo y al resto del personal a sus órdenes.

Según nos explica María la cadena Hospes pertenece a una de las diversas líneas de negocio de la cadena Fuenso cuyo Consejero Delegado es Antonio Pérez Navarro, este grupo empresarial tiene diversos segmentos de negocio y además del hotelero también se dedica a la organización de eventos y asimismo por medio de la Fundación Sueño en colaboración con Aldeas Infantiles paga los estudios a los diez niños finalistas de una selección que se realiza anualmente. Hospes es una joven cadena hotelera donde se aúnan los conceptos de descanso y elegancia con una fidelidad al entorno y generalmente sus establecimientos suelen estar en las calles más señoriales de las ciudades como el Hotel Lancaster de París sito entre los Campos Elíseos y el Arco de Triunfo o el Hospes Madrid que ofrece fantásticas vistas de la Puerta de Alcalá. La otra marca de la casa es Quilibra, aquí seguimos encontrando el valor de los cinco estrellas pero con una arquitectura y diseño originales y modernos que dialogan con la tecnología, la ecología y la ciencia, buena muestra de ello es el Quilibra Aguas de Ibiza en una ubicación privilegiada con magníficas vistas a la Bahía de Santa Eulalia, poniendo el Mediterráneo a los pies de los huéspedes.

Comemos en el SENZONE, el restaurante del hotel, donde se presta una atención especial a la cocina tradicional del entorno así como a los vinos de la tierra. Son recomendables su pulpo de roca y cítricos, la fideuà roja o los salmonetes con all i pebre, nosotros tomamos los platos que amablemente nos va presentando el maître Iván Talens, que además es un excelente coctelero, Iván antes de llegar a SENZONE ha pasado por varios de los restaurantes de más renombre habiendo trabajado con chefs de la talla de Ferràn Adrià, Sergi Arola u Óscar Torrijos, como plato fuerte elegimos un arroz meloso con alcachofas tiernas, chipirones y pescado de roca, al fin y al cabo estábamos en Valencia, tierra de arroces y no sólo en paella. Al mando de los fogones desde que abrieron hace cinco años está el chef Anton Cañellas, de Ontinyent, a quien saludamos a la hora de los postres, una crema quemada acompañada de frutos otoñales, y nos indica que una de las características de este restaurante es hacer una cocina basada en los productos de la tierra. El lugar es acogedor, sillas en cuero negro y decoración minimalista.

Durante el café María Ripoll nos habla de la filosofía de la empresa consistente en hacer que el huésped se sienta cómodo durante su estancia, la clientela está formada en su mayoría por españoles y en segundo lugar los británicos siendo en muchos casos clientes de empresas y aunque dada la actual coyuntura económica ha hecho descender mínimamente los clientes corporativos han ganado otro segmento del mercado ya que Valencia tiene ahora un fuerte atractivo turístico del que antes carecía, en estos momentos los hoteles valencianos no precisan hacer ofertas especiales para cubrir sus plazas durante los fines de semana. El hotel hace celebraciones especiales durante las fiestas navideñas y también durante la semana fallera ya que, según nos cuenta su directora, se consideran un vecino más del barrio y durante la fiesta de las fallas las viven, dentro de lo posible, como cualquier fallero más.




Piscina Jacuzzi.


EL JARDÍN Y EL CUIDADO DEL CUERPO
Salimos al amplio jardín, un jardín situado en lo que en origen fue un patio interior y en el que ahora encontramos desde hierbas aromáticas hasta naranjos y olivos, también aquí se encuentra representada la flora valenciana. Este próximo verano las mesas del restaurante se trasladarán hasta este oasis urbano y seguro que será delicioso poder cenar a la luz de la Luna y con velas que darán un aire romántico a la velada.

En el primer piso y dando al jardín se encuentra situado el BODYNA, un spa en el que los clientes del hotel tienen la oportunidad de relajarse y despertar sus sentidos con los diversos tratamientos que allí se ofrecen con productos naturales provenientes de los cinco continentes. Diversos masajes y tratamientos figuran en la carta de BODYNA para que el cliente elija aquel que más se adapte a sus necesidades y tiempo, en las cabinas especiales fisioterapeutas profesionales y expertos hacen que el cuerpo se sienta mejor gracias al tacto, el agua y los diversos aromas que consiguen sensaciones de relajación únicas. También existe la posibilidad de darse un relajante baño en la piscina jacuzzi interior o bien de quemar toxinas en la sauna.

El ambiente del spa lo podríamos definir como oriental, madera de teca en el suelo de las cabinas y pasillos y a los pies del cliente el amplio vergel del jardín de un verde intenso que durante la época de floración de los naranjos debe inundar todo el espacio con el dulzón e intenso olor del azahar. Unas pocas habitaciones también disfrutan de este entorno y son muchos los huéspedes que las solicitan cuando repiten pernoctación en el hotel.

Estuvimos una noche y nos hubiéramos quedado más días disfrutando de las comodidades del Palau de la Mar pero las obligaciones mandan y tuvimos que dejar aquel remanso de paz para volver al bullicio y la vida cotidiana, eso sí con la promesa de volver.

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