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Etiquetas:   Televisi n   -   Sección:  

Corrales

Javier Esparza
Redacción
viernes, 7 de enero de 2005, 03:52 h (CET)
Los espectadores de 'Dnde est s corazn', en Antena 3, ver an la otra noche llorar a Vania Milln ante el acoso de los comisarios rosa de Cantizano. La tradici n literaria desconfa de las l grimas de la mujer hermosa: se tiende a pensar que son lgrimas de c lculo, un arma ms del arsenal estrat gico de la seduccin. Yo no s si Vania lloraba de verdad o de mentira. Sinceramente, me importa un bledo.

Lo que me escandaliz, como espectador, fue la podredumbre moral de los interrogadores, que sometieron a la moza a un examen cuya premisa inicial ven a a ser algo as como: Vamos a ver, demuestra que no eres una furciaíŸŽí»». Ya, ya s que Vania hab a ido all cobrando; probablemente, cobrando m s de lo que usted y yo ganaremos en un ao o dos o tres. Pero el hecho de que la podredumbre moral anidara en los dos lados del tribunal no hace que la suciedad meng e.

Por otra parte, cada vez resulta menos soportable esa doblez de quienes con una mano predican la libertad genital y con la otra piden cuentas a quien la practica. Lo escandaloso es que los mismos que cuestionan la moral tradicional, la reivindiquen para hacer dinero. Por ejemplo, 'acusando' a una seorita de padecer un excesivo gusto por los aspectos ms humanos del f tbol. Con todo, lo peor llega despus, cuando se cambia de tema y el 'moderador' propone un asunto de actualidad social: entonces esos mismos inspectores de bajos rompen a hablar de lo alto con una frivolidad y una ignorancia que deja estupefacto.

Esto es un problema general de la tele: cuando cualquiera puede hablar de cualquier cosa, entonces es que no importa nada lo que diga nadie. Y as podemos asistir, por ejemplo, a los discursos parapolticos de Coto Matamoros. Uno tiende a creer que estas cosas no van m s all del reducido espacio de esos programas: ser a terrible pensar que algn conciudadano orienta sus juicios sobre la vida p blica segn las emanaciones de semejantes corrales.

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