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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Falsa crisis

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
domingo, 11 de octubre de 2009, 06:47 h (CET)
A veces lee uno noticias que le sorprenden. Y en los últimos meses las más llamativas son aquellas que tienen que ver con la presunta o supuesta crisis. Como lo leen. Demasiada gente empieza a creer que eso de la crisis es un anuncio publicitario mientras el Gobierno gana tiempo para ‘barrer’ las arcas del Estado.

Dicen que la crisis aprieta y que más del 70% de la ciudadanía afectada por el presunto paro aceptaría cualquier trabajo. Tal afirmación queda en mera estadística, porque es imposible que sea verdad. Ni aceptaría cualquier trabajo ni aceptaría cambiar de ciudad o de comunidad con tal de trabajar. Nos toman el pelo, igual que nos lo tomó el actual presidente del Gobierno en la negociación con ETA y durante el período de la tregua-trampa.

Hace unas semanas pudimos escuchar en una cafetería cómo un parado se mofaba del Gobierno de Zapatero y bendecía el sueldo que recibía mensualmente del paro; un sueldo que le permitía cultivar sus vicios y vociferar que “en dos años no quiero ni oír hablar de trabajo: es que ni pronunciar esa palabra. Que trabajen los desgraciados que tienen empleo fijo y nos mantengan a todos. Con mi sueldo de parado me río de los curritos. Y no pienso trabajar mientras tenga cobertura económica”. Como lo leen. Cada cual que piense lo que le plazca.

Apenas unos días después comprobábamos cómo una joven, de no más de treinta años, mandaba “a tomar por el culo” a un empresario que le ofrecía mil cuatrocientos euros mensuales por un puesto de trabajo en una empresa de jardinería. “..y dice que me paga mil cuatrocientos euros. Anda que le zurzan al cabrón de él. Más que eso me pagan en el paro por levantarme a las once de la mañana y por no dar ni un palo al agua. Por menos de dos mil euros no arrimo el hombro ni agacho la cerviz. ¡Que trabajen los funcionarios!”.

Son dos claros ejemplos de lo que sucede en el paro. Estamos fomentando malos trabajadores y peores ciudadanos, capaces de pedir solidaridad cuando les afecta a ellos; pero la niegan si la película es de otros. Lo importante no es lo que se come, decía Epícteto, sino cómo se come.

Sin duda va siendo el momento de plantearse la existencia del INEM, el ECyL y otros organismos dedicados a mantener parados, en vez de crear empleo. Lo idóneo es enseñar a pescar y no dar el pez pescado. También habría que plantearse la existencia de los sindicatos, verdadera desgracia para la economía nacional.

Por cierto ¿saben ustedes cuál es el chollo de los ERE? Se lo diremos: los sindicatos que se denomina “obreros” o “de trabajadores” se llevan una media de mil euros por trabajador. Cualquiera diría que el objetivo de esos sindicatos es la destrucción del empleo. Sí, si…. ¡mil euros por cabeza! Como ven, afloran los sinvergüenzas como afloran los hongos en época lluviosa. Ah, y si se trata de negociar el dinero del FOGASA, actúan como verdaderos carteristas contra el trabajador.

Deberían contarnos algún día todos esos moradores del ‘burdel sindical’ a qué han dedicado los casi trece millones de euros que han recibido del Gobierno socialista cada uno de los dos sindicatos de clase. Seguramente ese dinero supone un aval para insultar a Miguel Ángel Fernández Ordóñez y a quien intente evitar que le llegue a chorro la mamandurria. Igualmente, es también un estímulo para seguir apoyando las barbaridades que comete el Gobierno más desprestigiado e incompetente de la historia de la democracia en España.

Con lo enumerado, son demasiados puntales negativos para que la sociedad española salga de la crisis, si es que existe ésta. Que, como dije al principio, dudo que exista. ¿Quieren más pruebas? Cualquier puente laboral cuesta conseguir habitación en zonas de playa; viernes y sábado se pueden ver los restaurantes hasta la bandera; campos de fútbol sin localidades; plazas de toros donde no cabe ni un alfiler; grandes almacenes con colas interminables; cada vez más extranjeros viviendo la interminable ‘dolce vita’. Estar en el paro empieza a ser un lujo para muchos que, dicho sea de paso, se empeñan en permanecer los dos años en la mayor empresa española. ¿Alguien entiende que los sindicatos pretendan ampliar ese plazo? ¡Para correrles a gorrazos hasta su lugar de copas y escaqueo!

Hoy son los parados y los jubilados los que llenan hoteles, restaurantes y grandes superficies comerciales. El paro se ha convertido en la gran empresa ‘zapateril’, donde todos pretenden pasar dos años de vacaciones, sol, playa, abusos y desmadres puntuales, aprovechando que los bancos regalan el dinero tras la espectacular caída del euríbor.

Va a ser verdad eso de que ya no se lleva lo de trabajar. En fin, estudiaremos la forma de conseguirlo. Recuerden lo que dice el refranero: “Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida”.

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