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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Aborto en propiedad

Kathleen Parker
Kathleen Parker
jueves, 8 de octubre de 2009, 06:53 h (CET)
WASHINGTON - Aquellos cuyas vidas giran en torno a personas reales en tiempo real y espacio real, cuerpo a tierra.

Esto es lo que os perdisteis en el universo de las redes sociales los últimos días: el aborto espontáneo retransmitido en Twitter.

La banalidad del twiteo acaba de superarse twiteando.

Sí, el comentario en la red que paralizó incluso el mundo virtual salió de Penélope Trunk, la directora de 42 años de un blog llamado "Brazen Careerist" en el que las mujeres pueden encontrar consejos de cómo conciliar la vida laboral con la familiar.

Trunk twiteaba estando en una reunión diciendo que acababa de sufrir un aborto espontáneo - y que era estupendo. Ya no necesitaba el aborto al que estaba planeando someterse, que habría significado perder dos días de trabajo porque tendría que haberse acercado a Chicago. Al parecer, hay lista de espera en Wisconsin, donde vive Trunk.

Su comentario, como deben ser los comentarios en Tweeter, fue sucinto:

"Estoy en una reunión del consejo. Sufro un aborto espontáneo. Gracias a Dios, porque hay una jodida lista de espera de tres semanas para someterme a uno en Wisconsin. "

¿Dónde, ah, está la escritora de relatos siniestros Flannery O'Connor cuando se la necesita? Si aún estuviera rondando por Milledgeville, podemos estar bastante seguros de que no estaría twiteando. Sin embargo, sería de esperar que O'Connor se pusiera a escribir para denunciar el panorama actual por su nombre. Preguntada en una ocasión por el motivo de que lo grotesco esté tan vivo en el Sur, la autora decía que se debe a que los sureños aún saben reconocer un fenómeno.

¿Hay algo mucho más grotesco o caprichoso que una mujer esencialmente celebrando su aborto espontáneo en un lugar público? O, tal como formulaba la pregunta otro bloguero: "Twitear el aborto voluntario o involuntario: ¿Bueno para las mujeres?"

Resulta tranquilizador en cierto sentido que muchos de los participantes no fueran de la misma opinión, aunque tampoco de la contraria. Parece que hay una cierta resistencia entre los jóvenes usuarios de redes sociales a formarse una opinión. Muy maternal. Me da igual, no es asunto (BEG ITAL)mío(END ITAL), cada uno lo suyo. TMI (demasiada información) fue la observación común. Muchos observaron con acierto que twitear, con su límite de 140 caracteres, trivializa algo tan serio como el aborto espontáneo o provocado.

En una entrevista con Rick Sánchez en la CNN, Trunk ponía pegas. Nos guste o no, el aborto es un derecho, decía, y las mujeres deberían sentirse cómodas hablando de ello. Su Twiteo, en la medida en que influye hoy sobre un debate en torno a cómo intentan los estados limitar el aborto, constituye un anuncio de interés público, decía ella.

Tal vez algunas mujeres necesiten más información acerca del aborto involuntario, aunque parece probable que aquellas que son usuarias de redes sociales y blogs sepan cómo encontrar la información en Internet. O, ya sabe, podrían hacer aquello de hablar con su médico, su madre, su abuela o su tía. ¿Descolgar el teléfono?

En una conversación con una persona real, en contraste con hablar de una misma delante del virtual espejo, tendría que escuchar acerca de la pérdida y el dolor de muchas mujeres y parejas que sufren un aborto involuntario. Cuando una mujer felizmente embarazada pierde su embarazo, es seguro que ha perdido su bebé. No dar mayor importancia a este episodio que tener que cambiar la hora de algún almuerzo de trabajo debería causar rechazo en cualquier corazón que no sea de hielo.

Querría que Trunk fuera una excepción, pero me llevaría una decepción. Para aquellos para los que el aborto es sólo una alteración de la agenda, el aborto espontáneo significa solamente un mes en el que se mancha un poco más. Cuando Sánchez le preguntó: "¿No tienes vergüenza?" Trunk respondió: "¿Por qué lo dice?"

"Bueno", como diría George Will.
Las mujeres ciertamente no tienen por qué sentir vergüenza de un aborto involuntario. El aborto voluntario, que está en una categoría totalmente distinta, merece una conversación diferente. Vale la pena señalar en aras de la ironía, sin embargo, que el argumento principal en favor del aborto era la privacidad.

¿En dónde eso?
Independientemente de la posición moral, no se puede argumentar de manera convincente que el aborto voluntario y el aborto espontáneo son simples cuadros médicos exactamente iguales a todos los demás, como afirma Trunk. Ambos suelen consistir en procedimientos médicos, pero hay una fuerza vital en marcha que ninguna mujer niega cuando su objetivo es dar a luz.

Cómo hacer frente a esa fuerza, su ausencia o presencia, ha empujado a hombres y mujeres a siglos de introspección para encontrar las palabras adecuadas con las que exaltar o menospreciar lo incomprensible. Es por eso que twitear un aborto resulta muy ofensivo. Es algo muy importante en un canal que lo es muy poco.

Un artículo más largo y reflexivo que examina los peligros morales y legales de una mujer que sufre un aborto espontáneo en el lugar de trabajo ha sido una valiosa contribución a un debate necesario. Un momento que tener en cuenta, si es necesario.

En lugar de eso, Trunk redujo el argumento entero al inefable instante de lascivia adolescente, trivializando no sólo el aborto sino lo poco que queda de nuestra humanidad. En una nota más alta, como observaba Trunk en su blog, lo pasó bien en su entrevista en CNN.

Y dicen que no hay Dios.

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