Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   La linterna de diógenes  

El nuevo flautista de Hamelín

Luis del Palacio
Luis del Palacio
martes, 6 de octubre de 2009, 08:15 h (CET)
No es elegante ni cristiano hacer leña del árbol caído, pero la tentación es demasiado fuerte para resistirla; de modo que, haciendo caso a Oscar Wilde, voy a caer en ella para así librarme de su onerosa carga:

España hizo el ridículo con lo de la “corazonada”, la manita de colorines y el zafio eslogan “Hello, everyone”. Todo con el propósito de tratar de condicionar de una manera un tanto ñoña y machacona una decisión que ya estaba cantada: las opciones de Madrid, tras la celebración de las próximas Olimpiadas en Londres, eran casi inexistentes, porque hay una norma no escrita según la cual los miembros con voto del COI no repiten nunca el continente donde se han de celebrar los siguientes juegos.

De la astracanada no se libró ni Su Majestad el Rey ( a decir de muchos nuestro mejor embajador) y en tropel acudieron a Copenhague una serie de personajes y personajillos que, de otro modo y en otras circunstancias, se hallan casi siempre a la greña. En total cuatrocientas cincuenta personas que, desde luego, no viajaron a la capital danesa en bicicleta, ni comieron bocadillos de mortadela, ni durmieron en las dependencias de la Salvation Army. Todo a costa de los impuestos con que el fatuo alcalde de Madrid exprime a los ciudadanos, a cambio de zanjas, desvíos, tala de árboles centenarios, impuestos abusivos etc. Por lo menos, este “descalabro olímpico”, aunque caro, nos ha aliviado a muchos: Madrid continuará siendo ese entrañable pueblón manchego y los delirios de grandeza de Gallardón no nos someterán a más pruebas de paciencia… por el momento.

Fue al día siguiente de conocerse la esperada noticia cuando con ese lenguaje cursi, pseudo trascendente, que utilizan tantos políticos, Gallardón afirmó (la voz engolada y profunda): “Es precioso comprobar cómo hay aventuras que nos pueden unir a todos” Y se quedó tan ancho. Su presunción es casi tan desproporcionada como el tamaño de sus cejas ¿Pues no se cree el señorito, además, un líder capaz de aglutinar esfuerzos e ilusiones? No le basta con ejercer de tiranuelo; necesita representarse como una especie de mesías (el esperado) para lanzarse al asalto final del palacete situado no lejos de la Ciudad Universitaria y de Puerta de Hierro. Y como el Nuevo Mundo ya fue descubierto y Elcano circunnavegó el globo terráqueo y las Cruzadas no son ya políticamente correctas, Gallardón aparece en lontananza para “crearnos ilusiones”, para que nosotros, la multitud municipal y espesa, crea en algo; por lo menos en ser un trasunto de “los hermanos Pinzones”, quienes, como todo el mundo sabe, eran unos… marineros.

Ha sido merced a ese multiculturalismo oportunista por lo que Rio de Janeiro ha ganado la baza. Tokio, Chicago y, desde luego, Madrid reunían mejores condiciones que la ciudad brasileña. Ahora se han empeñado en aupar a eso que llaman “economías emergentes”; otra mentira que enmascara la cruda realidad de la miseria, que, paradójicamente, convive puerta con puerta con una relativa opulencia. Pero en realidad se trata de una mera cuestión aritmética: en un país de casi doscientos millones de habitantes (gran parte de ellos pobres) el mercado que se nutre del consumo de unos “pocos” es aun así tan grande que condiciona decisiones como la que adoptó el COI el pasado viernes.

Noticias relacionadas

Votar a un gobernante no es un derecho, es una aberración

Insumisión, Resistencia y Confrontación

El feminismo radical dilapida crédito, cayendo en un espantoso ridículo

“Hablamos de feminazis… no de feministas normales, de infantería. Sino de feminazis y sus mariachis” Arturo Pérez-Reverte.

La palabra construye o destruye. Sepamos elegir

Políticamente incorrecto

Candidatos y democracia

La aparición de cuatro generales en el escenario político español resulta cuanto menos chocante

​La política de la posmodernidad

Algo cambia en el panorama político español. Parece que la sociedad sean aficionados pendientes del mercado de fichajes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris