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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

De SMS y censuras

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 4 de octubre de 2009, 08:44 h (CET)
La cultura del mensaje corto por el telefonino se ha extendido y ha llegado desde los programas televisivos, que hacen una buena caja en casi todos sus programas mientras muestran en pantalla la suma igonoracia de muchos televidentes, hasta las poltronas parlamentarias de sus señorías. Esta semana el Parlament de Catalunya celebraba una de esas sesiones destinadas a dilucidar, sin que sirva para mucho, el estado del país y entre tanto aburrimiento como producen sus señorías parlamentarias con sus hueros discursos hemos podido divertirnos con algún que otro mensaje que, entre bostezo y bostezo, se enviaban unos a otros y que no eran del tipo de “Purita, prepárate que ya voy” ni “arriba la Esteban”. Abrió la tanda Joan Saura, Conseller de Interior y “capo” de los “mossos”, que ante el fino discurso de esa alegría de la huerta que es José Montilla se quejaba vía sms del “tostón” al que el señor President sometía a los parlamentarios, después en la “blackberri” del diputado del Partido Popular Daniel Sirera, defenestrado de la dirección catalana del partido, aparecía un mensaje en el que tildaba a su partido de “ser una mierda”, así, sin tapujos. Y la verdad es que tanto Saura como Sirera tenían más razón que un santo, si es que los santos tienen razón, Montilla se aferraba a lo de siempre y era, como casi siempre, un “tostón” y el calificativo de Sirera a su partido es toda una verdad y una espontánea declaración de fe, una mierda a la que se acercan todas las moscas de la corrupción y el cambalache.

En la Comunitat Valenciana, antes País Valencià, también tenían esta semana sesión parlamentaria para tomarle el pulso a la política valenciana pero allí, con la que está cayendo, sus señorías no estaban para ir haciendo bromas con los teléfonos portátiles ni para ir enviándose mensajes cual si de tiernos colegiales se tratara. Francisco Camps se escaqueaba y hacía novillos marchándose hasta Alarcón para plantarle cara a Mariano Rajoy y espetarle en pleno rostro que por tierras de Valencia no dimite nadie y que el gallego se andara con mucho cuidado en presionarle para que mande al paro a sus fieles escuderos. La única frase con aires de chiste que pronunció el “señor de los trajes” fue cuando expresó su deseo de que lleguen los tiempos en los que será ex presidente, se reía mucho aunque la procesión iba por dentro ya que esos tiempos pueden llegar mucho antes de lo que él espera.

Y para entretener a la ciudadanía la muchachada de la gaviota carroñera ha hecho lo que mejor se les da, han vuelto a los tiempos de la censura y han vuelto a ondear a los cuatro vientos la bandera del “peligro catalán”. El próximo día 9 se celebra el Día de la Comunitat, esa fecha en que miles de valencianos lo son más que nunca y salen a las calles a ondear sus banderas y en algunos tiempos a dar mamporros con el palo que las sostiene a los demócratas que no pensaran como ellos. Cada 9 d’Octubre Valencia se tiñe de azulete, de ese azul impuesto a las cuatro barras de Aragón y Catalunya y que durante años también fueron las nuestras, luego, el resto del año, las guardan en el cajón y a esperar que pasen doce meses para volver a reafirmarse en un valencianismo preñado de folklore y fuertes toques provincianos al grito de “abans moros que catalans”.

Este año en el Palau de la Música, feudo de Mairén “Barbie” Beneito, se representará la opera “Roger de Flor” escrita por el villenense Ruperto Chapí en la que se narra la epopeya de los almogávares catalanes contra las huestes de Bizancio y alguna mente preclara ha creído oportuno hacer desaparecer del libreto toda referencia a Catalunya y los catalanes convirtiendo a los almogávares en soldados aragoneses y al pueblo catalán en valenciano. Este es el chiste, malo y resabido, con el que nos obsequian Francisco Camps y sus palmeros en el día del País Valencià, una ópera tachada, censurada y en la que se tergiversa la historia. Pero esto ya no nos sorprende a muchos valencianos que llevamos años sufriendo toda clase de falseamientos de la historia por parte de toda esta pandilla de iletrados ignorantes que con tal de ganar votos y seguir teniendo la oportunidad de no dejar la poltrona desde la que recibir regalos en forma de trajes, bolsos y, tal vez, alguno mucho más suculento no dudan en falsificar la historia y llenar las tierras valencianas de mentiras y patrañas. Ya lo saben, el PP de Valencia miente una vez más lo mismo que lo hizo su presidente cuando negó conocer al ya famoso “Bigotes”, han adormecido a los valencianos con mentiras y grandes eventos de cartón piedra que pronto comenzaran a desmoronarse. Pero ahora lo hace con partitura y libreto falseado.

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