Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

The old dog can't learn new tricks

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
sábado, 3 de octubre de 2009, 07:41 h (CET)
Tal que el título del artículo reza el aforismo británico. Y es verdad, no pueden aprender nuevos trucos los perros viejos. Tal vez por eso es la hora de renovar no una parte, sino la sociedad y el sistema al completo antes de que sea demasiado tarde. Lo viejo, lo caduco, no vale. Es preciso nueva sangre y nuevas ideas en estos momentos, porque son tiempos de acabamiento. La armazón de la sociedad y la estructura de los principios sobre los que nos hemos fundamentado crujen de pura vetustez, se resienten y amenazan con desplomarse sobre todos, sepultándonos en la extinción.

Allá por cuando comenzó la crisis, e incluso antes —en aquel tiempo en que hablar de crisis en España era cosa de traidores a la patria—, dije que era ocasión que ni pintiparada para modificar el curso de los acontecimientos y comenzar a derivarnos sin traumas hacia una nueva andadura. E incluso ofrecí algunas ideas. No hacía falta ser una lumbrera para ver que el orden establecido estaba desembocando en una caótica entropía de forma masiva, porque habíamos construido un sistema cerrado al que no dejaba de aplicársele el calor de la codicia, el egoísmo y la insolidaridad. Sin embargo, hemos perdido una ocasión dorada -talvez la última-, para imprimir un giro sin sobresaltos a nuestro enloquecido devenir.

Ahora la crisis, según algunos estamentos privados con ínfulas de universales, hacen sonar a los cuatro vientos las trompetas de júbilo de que los perversos ya se enriquecieron lo bastante y la crisis termina, que se acaba, que estamos tocando fondo y que ya sólo queda salir a la luz y volver a las andadas, a más de lo mismo, a la locura de acaparar, de derrochar, de poseer, de gozar y de olvidarnos de ser. Instituciones que, dicho sea de paso, jamás en toda su historia dieron pie con bola ni de lejos. En realidad nadie ha dado pie con bola y ningún sabio en ninguna parte del mundo supo ver a tiempo la que se venía encima, por qué se venía encima y quiénes propiciaron que se viniera encima.

Así es la cosa. Según los resultados y el balance, vino la crisis como por arte de magia, y, ¡ale hop!, se va de la misma manera, sin culpables, sin causas, sin motivos. Cosa de mandingas, sin duda, en estos tiempos de petulante Ciencia y de sabios de postín. Sin embargo, ya lo dijo Dios: elijo a lo necio para confundir a los sabios. Y los sabios, cuadriculadamente, ni se han acercado a las causas que la propiciaron o las soluciones que la solventaron. Sus cifras y pronósticos han bailado tan erráticamente como si tuvieran el baile de San Vito, diciéndose y desdiciéndose, afirmándose y corrigiéndose en un despropósito sin fin. Los viejos perros, todos, no pudieron aprender nuevos trucos, y sus ladridos sólo sirvieron para advertirnos de que don Quijote cabalgaba.

Los organismos ésos de chicha y nabo y ninguna credibilidad dicen ahora que lo malo termina y que salimos del túnel, y, como son perros viejos, nos empujan a volver a lo mismo... hasta la próxima. No han sabido comprender que el problema es de sistema, de condición humana, de esa Teoría del Puchero que comentaba días atrás en otro artículo, y, claro, han desaprovechado todas las excelentes oportunidades que nos ha ofrecido la situación para imprimir un giro armónico al sistema. Después de todo, el sistema está gobernado precisamente por perros viejos, y ellos sólo entienden de roer huesos y atacar a los perros jóvenes, denostarlos, humillarlos, amedrentarlos..., si no extinguirlos antes de que nazcan, sin duda por envidia de su juventud, su pureza y sus nuevos trucos: justo lo que ellos han perdido.

Volveremos, pues, a la explotación masiva del medio, a la predación económica, a la expoliación de nuestros prójimos y al negocio global de obtener beneficio a costa de lo que sea o de quien sea. Regresamos como ebrios al todo vale. El hombre vuelve a ser un enemigo del hombre, sin haberlo dejado de ser nunca. No hemos aprendido nada, ni siquiera que la misma Historia ha encendido los neones de que las crisis cada vez son más profundas y de ciclo más corto, que aumenta vertiginosamente la frecuencia y que la próxima ya está lista para entrar en escena a la vuelta del calendario. Y seguirá la cosa así, enloqueciendo, hasta que la vibración de las crisis derribe el edificio que habitamos y perezcamos todos aplastados por nuestra codicia.

Hemos pasado horas negras, tristes, dolorosas, y es posible que aún queden muchas, muchísimas; pero no hemos aprendido nada. Volvemos a lo igual porque el sistema está regido por los perros viejos, y a los perros jóvenes con nuevas ideas y nuevos trucos, se los comen y les roen los huesos. Estamos condenados, porque nos golpean, y no aprendemos; sufrimos, pero volemos al sufrimiento; nos embarga el pánico y rezamos, pero cuando cede el miedo retornamos a lo que generó el monstruo que nos amenazó con devorarnos; y nos arrepentimos del pecado y clamamos por la virtud con falsas promesas, pero cuando se aquieta la conciencia, con renovado ímpetu caemos en la compulsión del pecado como empedernidos títeres de nuestras propias debilidades. Volveremos, en fin, al crecimiento del PIB, a los ricos sobre los pobres, a los fuertes sobre los débiles, a los malos sobre los buenos y a los poderosos sobre los débiles, hasta que en un hervor social de entropía desenfrenada nos evaporemos todos. En ese vapor de dioses izados desde la miseria de nuestra propia angurria, aullaremos de dolor por no haber permitido que los perros jóvenes nos enseñaran sus trucos, aunque ya será tarde para volver e inútil todo arrepentimiento, porque en el Elíseo de la extinción no hay autobuses de regreso.

Noticias relacionadas

Thanksgiving’s day

El Black Friday será una marabunta de compradores compulsivos de unas rebajas que no tengo yo muy claro que sean tales

El otro 20N

En la actualidad sigue el mismo partido y otros que mantienen el ideario antidemocrático y fascista

Estrasburgo y la exhumación de Franco. Torra y sus ínfulas

Socialistas y soberanistas catalanes quieren morder un hueso demasiado grande para sus quijadas

En cada niño nace un trozo de cielo

Un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia

Por fin

Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris