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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿El G–20, Obama y Zapatero, nos sacarán del apuro?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 27 de septiembre de 2009, 06:36 h (CET)
Señores, ya está claro lo que se propone el señor Rodríguez Zapatero, por fin sabemos lo que tenía entre ceja y ceja cuando nos dijo que España saldría de la crisis al mismo tiempo que el resto de países de la UE, ya tenemos la clave de tamaño optimismo. Y es que, nuestro ZP, ha decidido fiarlo todo en la G.20; espera que el señor Obama le proporcione el elixir de la ciencia, no sabemos si del bien o del mal, pero al fin y al cabo, un brebaje para conseguir que, ventilando las políticas en contra del calentamiento global o lo de las nuevas energías alternativas o, lo que quizá constituya la panacea universal para que todos recuperemos la esperanza en una rápida salida de la recesión ¡ que se ponga coto a los salarios desorbitados de los banqueros! – lo que no obsta para que, en España, se haya provisto una cantidad de 90.000 millones de euros para que las cajas, las que se han salido de las funciones que les competen para dedicarse a la especulación sin que nadie, ni el Gobierno ni los representantes sociales ni los de los partidos políticos, se hayan extrañado ni hayan denunciado tal clase de prácticas, porque lo que sucedía, en realidad, era que ellos mismo eran los primeros beneficiarios de tales marrullerías –. Y es que, desde ahora, al señor Zapatero le podremos poner de sobrenombre “el Odisseo español”, el gran argonauta de ínfulas internacionales, el caballero Amadís de Gaula que tiene previsto recorrer medio mundo, en este periplo de auto complacencia, de safari fotográfico de su persona junto al resto de mandatarios y de presunto deshacedor de los entuertos mundiales; conseguir la fama, el lustre y la nombradía de los que, para su desgracia, en esta España real, la de la recesión, la del paro de los 4.300.000 trabajadores y la de los incrementos de impuestos, parece que está empezando a carecer.¡Qué pena!

Y es que estamos ante una Europa descafeinada que intenta, junto a unos EE.UU en las mismas condiciones, seguir viviendo de ilusiones, de grandes discurso y no menos megalomaniáticos proyectos cuando lo cierto es que, desde Asia, vienen vientos de crecimiento, emanan advertencias de prepotencia y se empiezan a notar tendencias que indican los nuevos caminos por los debería desarrollarse la nueva política económica; perfilándose por aquellas latitudes quienes van a sustituir a los propios EE.UU, en horas bajas, en cuanto a ostentar la hegemonía mundial. Rusia, China, la India. Indonesia y puede que Japón, se muestran como aspirantes aventajadas, no sólo en cuanto a promocionar la sustitución del dólar, como moneda de referencia en las transacciones comerciales, si no que, dando un paso más en la política de reducir la hegemonía de los americanos del norte. Parece que pretenden tomar las riendas del Mundo, extendiendo su influencia tanto en África, en Asia así como en otras zonas del planeta de tradicional influjo americano, como es la propia Europa, que sigue entre si serán galgos o podencos, su camino de buscar una constitución común sin que sus esfuerzos parezcan cristalizar en nada concreto ,debido, sin duda, a la evidente rémora nacionalista que impide a las naciones europeas renunciar a sus propias y, al parecer inalterables, costumbres, hábitos, leyes y estructuras económicas y financieras; en aras de una unificación general válida para toda la CE.

Por eso me van a permitir calificar a la famosa reunión de los G-20, como un brindis al sol, una representación únicamente preparada para dar la sensación de unidad ante la crisis que, no obstante, si ustedes se toman la molestia de indagar lo que ocurre detrás de las bambalinas, podrán comprobar que aquellos famosos “acuerdos” tomados en la reunión del G-20 celebrada, el noviembre pasado, en Washington se acordó “defender el libre mercado y la globalización “ rechazando las medidas “proteccionistas” con el fin de evitar repetir los errores de la crisis de la Gran Depresión de los años 30 del pasado siglo. Pues, desde aquel acuerdo, se han producido no menos de 240 medidas proteccionistas de las que 121 han sido implantadas por los mismos países miembros del G-20. ¿Qué credibilidad podemos dar a este grupo de países, si ellos mismos dan muestras de ser incapaces de cumplir con sus propios compromisos? Por eso resulta que la famosa Globalización ha sido atacada por 192 “barreras” claramente perjudiciales para el comercio exterior. En consecuencia, según el profesor Simon Evenett, coordinador de iniciativa del GTA (Global Trade Alert), no se advierten síntomas de desaceleración en este aspecto, debido a que los gobiernos han adoptado casi 70 medidas proteccionistas en cada trimestre del 2009. ¿Es así como se pretende salvar a las naciones de la recesión?, o, más bien ¿cada nación ha adoptado por el “sálvense quien pueda” confiando en que las demás cumplirán los acuerdos tomados en el G.20? Lo malo es que en estas cosas de las finanzas y la economía, se suele practicar aquello de “tonto el último” y quien no corre vuela.

Por si faltaran problemas, como ya pensábamos que iba a ocurrir con la elección del presidente Obama, ha resultado ser, como ya lo tachaban los americanos, un gran candidato que se supo vender al pueblo americano pero que, desde que se hizo con las riendas del Gobierno, aparte de endeudar como nunca lo ha estado a los EE.UU, aparte de olvidarse de reforzar, en primer lugar, a las empresas más rentables y apoyar a los ciudadanos en problemas, ha emprendido el mismo camino del señor Zapatero, entregando miles de millones de dólares a los bancos para evitar que pagaran el precio que les correspondía, por ser los responsables principales de la iniciación de la recesión. Nada de lo que está intentando le sale como quiere, empezando por el tema de la Sanidad pública; porque le ocurre lo que a todos estos “soñadores” de utopías, que se creen que basta con tener una idea para que se ponga en práctica sin tener en cuenta su coste, los intereses que se perjudican y el momento en el que se quiere implantar. Es evidente que un país en horas bajas no es el mejor lugar para hacer ensayos que cuestan miles de millones de dólares.

Y si, en la política interior, el señor Obama no está cuajando; en cuanto a sus relaciones internacionales ha resultado ser un presidente del tipo del presidente Carter, una especie de santón, visionario e imbuido del convencimiento de que Dios le ha puesto en el Mundo para salvar la humanidad, pero que no parece tener en cuenta que la política no es un juego de niños y que no basta pedir a los demás que sean buenos y se comporten bien para que todos se rindan a tan hermoso pensamiento y se conviertan en monjes budistas. Nada de eso, y así nos vamos apercibiendo de que, a medida que naciones como Irán o Corea se van dando cuenta de que Obama no es como el señor Bush, van incrementando su postura provocativa, agresiva y expansiva, con el convencimiento de que en la Casa Blanca no hay un líder que sea capaz de ponerlos firmes. Al contrario, frases como las pronunciadas por el presidente Obama en las ONU al decir: “El liderazgo de verdad no se mide por la capacidad para intimidar a los opositores” o “quienes atacaban a América por actuar sola no pueden esperar que resuelva sola los problemas…”; a mi modesto entender, entrañan el reconocimiento implícito de que los EE.UU no sólo han renunciado a su liderazgo en Occidente, sino que parece que han entrado en la antigua doctrina de Monroe, la de “América para los americanos”. Europa debiera temblar, porque todos recordamos que, en las dos guerra mundiales, muy mal lo hubieran pasado las naciones europeas sin el apoyo militar de los EE.UU. Ahora nos toca hacerle la torniola a Rusia ¡Dios nos acoja en su seno!

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