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Se ha olvidado su cajita (I)
Ángel Sáez
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Ángel Sáez
sábado, 26 de septiembre de 2009, 10:32
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POR JESÚS ARTEAGA ROMERO
Hoy la abuela hasta se aburre; se ha olvidado su cajita;
nada viene ya a su mente que le traiga una sonrisa;
el alzhéimer ya hace huella en la abuela, ya ancianita,
y le queda una mirada como ida, casi fija…
No retiene en su memoria ni siquiera una cosita
que le traiga algún recuerdo que devuelva su sonrisa…
Y las gentes, extrañadas, viendo seria a la abuelita,
permanecen preocupados, muy cerquita de la esquina
donde está siempre la abuela, bien sentada y en su silla,
recibiendo el aire fresco que le viene de allá arriba,
y que baja hasta la calle refrescándole la esquina
e inspirando en sus pulmones los aromas de la brisa.
Y la anciana hasta se aburre no teniendo su cajita;
y la abuela se endereza, se levanta de la silla
y se marcha por la calle a la plaza de la villa…
No conoce ya ni el pueblo; hace ya años que no iba
ni a la plaza ni a la Iglesia para oír la santa Misa…
Pero suenan las campanas y su mente reaviva
mil recuerdos, ya lejanos, de cuando ella era una niña…
Y recuerda la doctrina que del cura recibía;
y recuerda aquel vestido, todo blanco, que su tía
le compró como regalo, y lucirlo bien sabía,
recibiendo el tres de mayo a Jesús Eucaristía…
Y recuerda muchas cosas que pasaron aquel día:
Aquel beso de su madre, de su padre y de su tía;
aquel beso de su hermano y también de su hermanita;
aquel beso que le dieron las que fueron siempre amigas:
Mary Carmen y la Esther, juntamente con María…
Le faltó el beso del cura por temor al qué dirían;
eran cosas de un pasado y hasta cinco hoy le daría…
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