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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Entrevista con una apóstata

Kathleen Parker
Kathleen Parker
viernes, 25 de septiembre de 2009, 07:41 h (CET)
WASHINGTON - Nadie está más encantada con el reciente escándalo con chulo y prostituta incluidos protagonizado por la organización ACORN en una grabación con cámara oculta que Marcel Reid, la ex administradora de ACORN expulsada el verano de 2008 cuando trataba de auditar los libros de la organización.

"Si hubiera sabido que todo lo que hacía falta era una chica de veintitantos a medio vestir, lo habríamos hecho hace un año y medio", dice Reid desde el escritorio de una iglesia a la que llama su oficina.

A estas alturas la mayoría de los estadounidenses está familiarizada con el acrónimo ACORN – el colectivo llamado de forma nada concisa Asociación de Organizaciones de la Comunidad por la Reforma Ya - y todos sus problemas adyacentes: acusaciones de fraude electoral en el registro de votantes, malversación de fondos, fraude fiscal, corrupción, y luego las acusaciones de complicidad para introducir ilegales en el país, prostitución, evasión fiscal y abuso de menores.

Toda una lista de trapos sucios para ser una organización que en tiempos suscribía el más puro de los ideales - ayudar a los pobres y marginados mediante la educación y el empleo. Los videos virales de empleados de ACORN enseñando a dos jóvenes activistas conservadores ridículamente disfrazados de proxeneta y prostituta cómo albergar y explotar sexualmente a menores salvadoreñas están muy lejos de la mesa de la cocina de Arkansas en donde, en 1970, un grupo de madres de renta muy modesta trataban de averiguar cómo pagar a sus hijos el material escolar.

Esa reunión informal fue la semilla de lo que se convertiría en ACORN con la ayuda del ya infame Wade Rathke, más conocido últimamente por dimitir de la dirección de la organización tras haber encubierto a su hermano Dale, que malversó casi 1 millón de dólares de las arcas de ACORN entre 1999 y 2000.

Pese al historial de corrupción de ACORN, tuvo que cruzarse el sexo para llamar la atención de los líderes de la nación. Durante el último par de semanas, ACORN ha sido despojada de 1.6 millones de dólares en fondos federales y ha perdido sus privilegios en el Censo en calidad de organización asociada para realizar el recuento de la población.

Reid, que había sido vilipendiada por la izquierda como apóstata, sólo puede asombrarse ante el repentino interés. Un sentido del humor muy negro le ayuda en sus deberes como directora de ACORN 8, un grupo de ex dirigentes y miembros de la dirección de ACORN en 15 estados que tratan de reformar el grupo comunitario. Su misión es la misma que atrajo a Reid primero a ACORN hace 10 años - ayudar a los pobres.

Lo que le preocupa es que los videos que tienen muertos de risa a los conservadores han ayudado a reforzar las posturas negativas hacia aquellos a los que ella pretende ayudar.

"Mire esas pobres mujeres. Me sentí tan avergonzada. Usted no puede pretender construir y hacer lo que hicieron. Desafortunadamente, reforzaron la idea de que la pobreza es culpa suya porque no eres inteligente."

También problemática para esta ex mujer de militar reconvertida en defensora de los oprimidos es la extraña tensión que se da entre sus nuevos apoyos Republicanos y su propio afecto hacia el Presidente Obama. Reid lo asume con ironía mediante un ingenio agudo y una postura de verlas venir. Es una locura que una ex activista de ACORN se convierta en el ojito derecho de los medios de derechas.

Por otra parte, Reid dice que los medios de referencia, a excepción de John Fund, del Wall Street Journal, no se interesaron por su historia cuando intentó denunciar hace más de un año. Como reza el dicho político, a cazar se va a donde están los patos.

Política y noticias sórdidas aparte, la idea central para Reid es lo que realmente cuenta. Todavía quiere ayudar a los pobres y piensa que todos los estadounidenses comparten esa visión. Pero el nombre de ACORN se ha vuelto radioactivo.

"Necesitamos un final rápido", dice ella. "La único que se puede hacer es amputar".

A Reid le gustaría ver marcharse a todos los directivos y el personal de dirección. Piensa que el Departamento de Justicia debe abrir una investigación de los cargos valiéndose de la ley de organizaciones corruptas de 1970 con una denuncia que ACORN 8 presentó en enero pasado. Y, aunque agradece que el presidente echara un capote con el tema de ACORN, a ella le gustaría ir más allá de lo que fue él durante la ronda de preguntas del programa del domingo.

Cuando se le preguntó por ACORN, Obama fingió no tener idea de la financiación federal que recibía el colectivo, aunque sí que reconoció que lo apropiado es abrir una investigación de las revelaciones del caso del proxeneta y las prostitutas.

Aunque el presidente está indiscutiblemente centrado en preocupaciones más apremiantes, su larga relación con ACORN resulta familiar. Exactamente igual que los líderes Republicanos deben denunciar a los fanáticos de la raza y los que siembran el miedo, el secretario del Partido Demócrata debe reconocer públicamente que ACORN se ha convertido en un obstáculo para su propia misión.

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