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La belleza del alma (I)
Ángel Sáez
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Ángel Sáez
jueves, 24 de septiembre de 2009, 08:48
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DE JESÚS ARTEAGA ROMERO
Es verdad que la belleza forma parte de este cuerpo
que camina por la vida de ilusiones todo lleno;
y, hasta a veces, con orgullo de sus dones presumiendo,
sin pensar que si algo tiene, todo es gracia de los cielos;
pero a mí más me impresiona la belleza que está dentro…
Es verdad que la belleza de unos ojos altaneros,
encamina las miradas hacia el fondo de un otero
y encarrila direcciones recreando mundos nuevos..
Yo me quedo pensativo por saber si en ellas creo;
creo más en las miradas cuando miran desde dentro…
Es verdad que la belleza de unos ojos color negro
ennoblece al personaje dando un tinte más de serio
a quien tiene la fortuna y el placer de ser su dueño…
Pero el ojo color verde, o azulado, es lo de menos,
también tiene sus miradas que también salen de dentro…
Ojos vivos, juguetones, saltarines como ciervos;
ojos pícaros que esquivan los caminos del desierto…
Ojos tristes, intrigantes que mirar saben al suelo;
ojos bien despabilados que algo buscan en el cielo;
las miradas de estos ojos también salen de muy dentro.
La belleza de unos labios regorditos y rellenos,
son panal de rica miel esparcido en los senderos
para el pobre caminante que caído está en el suelo,
y que espera que unas manos le recojan con un beso
y le curen las heridas que grabaron en su cuerpo…
La belleza de la frente es así como el reflejo
de una luna que riela alumbrando al marinero
que percibe la sonrisa que le llega desde el cielo…
Son miradas que la noche Lanza al propio firmamento;
y miradas de este tipo no sé yo si estaban dentro.
Jesús Arteaga Romero
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