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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Ética y futuro de la democracia

Enric Barrull (Gerona)
Redacción
miércoles, 23 de septiembre de 2009, 10:12 h (CET)
El presidente del Foro de la Familia, que se define a sí mismo como un “observador de la realidad”, ha incidido en la idea de “volver a mirar la realidad”, compartiendo, con los asistentes a un seminario sobre “Ética y democracia”, hondas reflexiones sobre el sistema político democrático, desde la antigua Grecia y los diálogos socráticos hasta nuestros días. Además, han profundizado en las razones por las que las sociedades modernas están viviendo la aguda crisis de valores: las incertidumbres que inundan de miedo al futuro, la pérdida del concepto del hombre como tal, entre los que se encuentra el sentido de la dignidad y de los derechos humanos y, desde luego, la pérdida de las raíces cristianas que ayudan a excluir la Verdad, que tanto incomoda a los políticos de hoy.

El presidente del Foro de la Familia llegaba a una grave conclusión: “La democracia se convierte en un mero procedimiento jurídico, cuando los procedimientos se convierten en un fin en sí mismo y se olvidan de la dignidad del hombre”. De ahí, que las nuevas leyes propugnadas por el Gobierno sobre la libertad religiosa, el aborto y la ideología de género no sean más que meros instrumentos totalitarios, al no respetar la dignidad del hombre, ni desde sus fases embrionarias, ni siquiera en sus profundas creencias religiosas.

Pero para no ser tan pesimista pienso que cabe un mensaje cargado de esperanza, “los grandes temas de nuestra época están más allá de las leyes y del poder, allí donde se llega al corazón. Hay que tocar el corazón y la cabeza en el contacto con las personas, es el toque humanista de una sociedad”, decía esperanzado el citado presidente. Por tanto, hay que exhibir lo bueno y lo verdadero, que siempre perdurarán, pero no olvidemos que hay que enseñar a los demás para ayudarles a entender y distinguir lo bueno. Las corrientes actuales no van en ese camino.

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