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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Crítica política: Soñar despierto

Ángel Morillo Triviño
Redacción
miércoles, 23 de septiembre de 2009, 09:48 h (CET)
Iba a decir que es axiomático que soñar no cuesta nada. Pero no, no lo es, soñar cuesta tiempo si es a soñar despierto a lo que nos queremos referir, claro está.

¿Quién no dedica una parte de su tiempo a soñar despierto? Estoy seguro que hasta los políticos. Y mira que…

En ocasiones los sueños –algunas visiones- se hacen realidad y se logra aquello con lo que durante tanto tiempo se soñó; pero las más de las veces se “esfuma uno del barrio” sin que lo tantas veces deseado se haga evidente, quizás porqué para que los sueños se hagan verídicos es necesario también poner algo de nuestra parte, como dice el famoso chiste: ¡compra el décimo, hombre! Hasta ahí llegamos todos.

Mas, las edades cambian los sueños -los deseos, las visiones, las quimeras, las ilusiones-, de eso no hay la menor duda: De joven (los que lo han sido, pues hay mucha gente que fue siempre algo más, desde niño incluso) se sueña con ser mayor para disfrutar de las “cosas” de estos; deportista rico y afamado; con dominar algún instrumento musical para, junto con nuestra voz, deleitar a esa mujer que conocemos pero a la que no somos capaces de enamorar porque nos parece para abordarla demasiado guapa y extraordinariamente hermosa; se sueña con la moto y la libertad que conlleva y con el coche ¿Ferrari, Aston Martin? con el que entusiasmar a los amigos o ¿por qué no? lograr que la mujer de antes se fije en el coche, por descontado, pero quizás un poco también en uno y, si se es muy soñador, hasta que se pueda “conquistar”. Entre otros muchos sueños como es fácil imaginar.

De mayor todo cambia: Frustrado de tantos deportes en los que no se alcanzó la gloria y con ello la fama y el dinero; con la voz charrasqueada -como dicen en México- y pendiente de aprender a tocar ese instrumento pero cada vez con menos esperanzas de lograrlo y la “conquista” olvidada (aunque, en mi caso, la “conquista” si se realizó, no sé si por magia tal vez); sin blanca por haber sido demasiado “gastoso” pero también demasiado altruista; con la salud dando más guerra que un talibán; con tantos y tantos deseos “gozados” pero cada vez más en el olvido, aún a nuestro pesar; con…

Pero sí, cuando se es mayor también se sueña: En recuperar esos años que perdiste apoyando –no la causa, ésta sigue estando ahí- a unos y otros que al final –o ya- ha quedado claro que eran unos judas, aprovechados, déspotas, trapaceros, fanáticos de la angurria, apandados, depravados, bastardos y, hasta cierto punto, liberticidas pues como decía Thomas Jefferson: “…cuando eran las gentes las que temían a los gobiernos la tiranía había encontrado su victoria”; en la libertad real, en la justicia social, en el derecho de expresión y de opinión que ahora se conculca con tanta facilidad por algunos medios de papel impreso y, sin temor a la entropía, con poder “denunciar de algún modo” toda la basura que la demagogia genera cada día y que la gente pueda saber la verdad de lo que está ocurriendo y de qué manera se violenta y “manipula” su voto para espurios intereses generales.

Y limpio, muy limpio, se sueña –si no se es de naturaleza retorcida- con que, mientras uno viva, no vuelvan los que han instaurado la corrupción como norma común de su hacer y han traído la miseria (que ahora tanto nos está costando a todos erradicar –bueno, a los ricos no, los ricos no pagan-), la explotación y la ignominia para todos los colectivos de trabajadores de este País: Dos ex Presidentes que siguen dando “coletazos” en su larga agonía política y sus respectivas cuadrillas de viciados de las distintas autonomías, fundamentalmente, que han subido a España –eso sí que es axiomático- en el furgón de cola de todos los índices sociales y económicos del mundo desarrollado.

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