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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Urdir el debate sobre el Gobierno

E. J. Dionne
E. J. Dionne
domingo, 20 de septiembre de 2009, 07:09 h (CET)
WASHINGTON - Es hora de dejar aparte el oficialismo político y el encasillamiento ideológico que distorsionan nuestro debate de la reforma sanitaria en particular y el papel del gobierno en la vida cotidiana estadounidense más en general.

La forma en que palabras como "centrista" y "bipartidista" son utilizadas hoy aleja el debate de los argumentos útiles acerca de cómo las diversas propuestas podrían funcionar y lo lleva por los áridos derroteros del cómo encajar las ideas en vacíos prefabricados.

El impacto de esta deformación de la realidad, plasmado a diario en el enfrentamiento de la reforma, quedaba ilustrado en el debate en la Cámara de Representantes celebrado la pasada semana a cuenta de un proyecto de ley destinado a ampliar la ayuda federal a los estudiantes eliminando subsidios a los banqueros.

El proyecto, aprobado por 253 votos frente a 171, distribuirá alrededor de 80.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década entre nuevos préstamos, centros comunitarios, construcción de escuelas y programas de parvulario sin subir los impuestos ni sumar déficit. ¿Cómo? En lugar de pagar a los bancos para que extiendan préstamos que no revisten ningún riesgo real, el gobierno va a extender directamente el préstamo.

Los progresistas siempre son acusados de gastar dinero sin preocuparse de dónde sale, pero en este caso el coste es cubierto haciendo más eficiente un programa público - sí, a expensas de los banqueros.

"Estábamos pagando esos subsidios exorbitantes a los banqueros que aceptaban dinero público, lo prestaban a alguien más, y contando con garantías públicas de que los préstamos serían extinguidos sacaban toda esta rentabilidad," decía el Representante George Miller, Demócrata de California, auspiciador del proyecto. Esto, me dijo, llevó al Congreso a preguntarse lo siguiente: "Oye, panoli, ¿qué es lo que no pillas de lo que se está cociendo aquí?"

La única pega de la propuesta es ideológica: que el gobierno "se encarga" del programa de préstamos estudiantiles. Pero es (BEG ITAL)ya(END ITAL) un programa público. El proyecto de ley sólo elimina el estado corporativo del bienestar.

Éste es un caso clásico de cómo obra sus travesuras la Gran Maquinaria Ideológica: En lugar de centrarse en la forma en que el proyecto impulsa valores considerados típicamente como "centristas" -- eficacia gubernamental, presupuestación sin incurrir en otros gastos -- los defensores de los bancos esconden los detalles detrás de debates abstractos del "gran gobierno". Sin embargo, yo me atrevería a decir que los estadounidenses de clase media prefieren que el dinero de sus impuestos vaya a la educación en lugar de a rellenar las cuentas de beneficios de las empresas financieras.

Las mismas distorsiones han afectado al debate sanitario. Los detractores de la opción pública de protección no quieren hablar de lo que es realmente -- una alternativa que ampliará las opciones del mercado de seguros. En cambio, simulan que esto equivaldría a (esa frase otra vez) "la toma de control por parte del gobierno" de la sanidad.

Pero eso sería cierto únicamente si los propios individuos eligen libremente el plan público en cifras mayoritarias, y el plan público ya ha sido tan castigado que su porcentaje del mercado será limitado.

O eche un vistazo a los esfuerzos del Senador Max Baucus, D-Mont., por volver "centrista" su plan sanitario rebajando el coste. Una forma de hacerlo es recortando los subsidios a los estadounidenses de clase media que no tienen seguro. Debido a que el proyecto de ley de Baucus promulga que todo el mundo contrate un seguro, muchas familias en la horquilla de rentas comprendidas entre los 60.000 y 85.000 dólares que ahora carecen de cobertura podrían terminar pagando casi la quinta parte de su renta en la póliza de seguro. ¿Qué tendrá de "centrista," Dios mío, castigar de esta forma a la clase media?

Esta disposición será cambiada casi seguro ante la insistencia no sólo de Demócratas como los Senadores de Virginia Occidental Jay Rockefeller y Ron Wyden, de Oregón, sino que también lo será gracias a una de las últimas Republicanas verdaderamente centristas, la Senadora Olympia Snowe, de Maine.

Que Snowe pueda ser el último Republicano que podría votar a favor de la reforma sanitaria nos dice mucho del estado del bipartidismo. En los días en que había una gran cantidad de Demócratas moderados y hasta progresistas, el bipartidismo implicaba casi siempre que los Demócratas proponían la nacionalización de varios proyectos valiosos mientras que los Republicanos moderados exigían medios eficaces orientados al mercado para alcanzar esos fines.

Pero todo proyecto sanitario que se ofrece, incluyendo el proyecto supuestamente "progresista" de la Cámara, son (BEG ITAL)ya(END ITAL) compromisos centristas construidos a partir del mercado privado de seguros de salud que entrañan menos gasto público del que muchos progresistas creen necesario. ¿Por qué es Snowe casi la única de su partido que reconoce esto?

Me parece muy bien en el fondo que los conservadores quieran combatir las reformas sanitarias o los préstamos estudiantiles. Pero, por favor, vamos a liberarnos de definiciones falsas de centrismo y bipartidismo. Como diría Miller, sólo los panolis permiten que las etiquetas les impidan ver lo que está pasando realmente.

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