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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Impotencia y joder

Marino Iglesias Pidal
Redacción
viernes, 18 de septiembre de 2009, 06:33 h (CET)
Impotencia. Falta de fuerza para hacer algo. Incapacidad en el hombre para realizar el coito:

Quería conocer la definición de “impotencia”. Metí primero la palabra en el buscador y la respuesta me hizo sonreír. En los resultados obtenidos – miré cuatro o cinco páginas que los contenían – no se daban más de un dos por ciento no referentes a la “incapacidad en el hombre para realizar el coito”. Hum.

Se ve cual es el epicentro del pensamiento humano. Pero mi búsqueda no iba por ahí. No es esa impotencia la que me tiene absorbido el seso, sino la amparada en la primera respuesta de la RAE, la que no le da a mi vida otra opción que la de vivirla confinado en este mundo insoportablemente degradado, un calcetín vuelto del revés, del que no puedo salir y al que no puedo dar la vuelta. Cuestión ésta para la que he encontrado respuesta siguiendo el hilo del más significativo de los apetitos del hombre.

Ese hilo me lleva a: joder. Practicar el coito. Destrozar, arruinar, echar a perder.

Conocido pues el lev motive del hombre y ordenando debidamente las acepciones de “Impotencia” y “joder” la conclusión está clara: Su mayor preocupación es, de la impotencia, su Incapacidad para realizar el coito. Y su mayor afición es, de joder, Destrozar, arruinar, echar a perder.

Según tengo entendido, algunos yoguis se lavan sus intestinos metiéndose una tira de tela por la boca que conducen hasta sacar la otra punta por el culo, tirando alternativamente de uno y otro extremo, someten la cañería a una frotación que la deja como una patena.

Mientras el ser humano común no sea capaz de hacer lo mismo, pero con un estropajo atravesado de oreja a oreja, no tengo alternativa, seguiré con mis retortijones de misantropía, sufriendo la impotencia que supone la falta de fuerza para hacer algo.

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