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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Poniendo a prueba el efecto Obama

E. J. Dionne
E. J. Dionne
viernes, 18 de septiembre de 2009, 05:45 h (CET)
McLean, Virginia -- ¿Rebotarán los amargos y acalorados sentimientos despertados por el enfrentamiento de la reforma sanitaria en Washington más allá del Río Potomac para decidir la carrera por la gobernación de Virginia? ¿Será capaz un Republicano de evadir sus antecedentes de derechas y su incendiario pasado para reinventarse como un pragmático?

La batalla por la gobernación de Virginia siempre es objeto de desproporcionada atención nacional a causa de sus inusuales fechas, justo un año después de las presidenciales. Los resultados de Virginia son examinados característicamente con el tipo de atención que los lectores ponen en clasificar las arcanas pistas de las novelas de Dan Brown.

En esta ocasión, toda la simbología, por utilizar la palabra favorita de Brown, puede estar justificada. El Presidente Obama fue el primer Demócrata en hacerse con los compromisarios de Virginia desde 1964, y su caída en las encuestas cuenta ya con una poderosa influencia en la dirección que adopten los comicios de Virginia este año.

A medida que la popularidad de Obama se desploma entre los independientes, también lo hace la de R. Creigh Deeds, el candidato Demócrata cuyas posibilidades de victoria dependen hoy en parte de la capacidad que tenga el presidente de estabilizar su propia situación.

Pero Deeds recibió un enorme espaldarazo de una fuente improbable: la disertación de una tesina redactada por el aspirante Republicano Bob McDonnell, protegido en tiempos de Pat Robertson, que fue descubierta por el Washington Post.

Entre otras cosas, McDonnell, en un ensayo muy interesante que redactó con 34 años de edad, decía que las madres trabajadoras iban en detrimento de la familia, y que se oponía al veredicto del Supremo que legaliza la anticoncepción en el caso de las parejas casadas. También hubo alguna palabra más alta que otra acerca de los homosexuales.

Todos los estudiantes de posgrado envidiarán a McDonnell por el impacto de su obra académica, incluso si el Republicano deseará a estas alturas que su tesis se hubiera quedado en un estante polvoriento. Deeds, que iba muy por detrás de McDonnell durante el desastroso verano que ha pasado el Partido Demócrata, empieza a darle alcance. Un sondeo realizado esta semana sitúa la ventaja de McDonnell en cinco puntos menos.

"Por ahora", decía un asesor Demócrata, "son unos comicios entre el gasto de Barack Obama y la tesis de Bob McDonnell."

El verano de estancamiento de Deeds en los sondeos refleja una campaña que no estaba preparada para la batalla tras su victoria contundente en las primarias Demócratas de junio. McDonnell, mientras tanto, estaba muy ocupado reinventándose como solución de problemas preocupado principalmente por el empleo y el crecimiento económico.

Pero Deeds (junto a casi todos los demás Demócratas del estado) también se ha visto perjudicado por la decreciente popularidad de Obama entre los independientes, preocupados por el gasto federal. Y los Demócratas de a pie que adoraban a Obama el año pasado quedaron decepcionados y desmovilizados por la falta de voluntad de lucha del presidente a medida que el debate sanitario se desarrollaba.

Las campañas McDonnell y Deeds tienen la misma lectura en lo que se refiere al ánimo de la opinión pública: McDonnell intenta incansablemente desplazar la campaña a asuntos nacionales, incluyendo la sanidad y la legislación de intercambio de emisiones contaminantes, tratando de insuflar energía conservadora y atractivo para el votante indeciso menos entusiasta de Obama que el año pasado.

Deeds quiere que el debate se centre en Virginia - sobre todo en temas básicos de infraestructuras y escuelas que alimentaron las victorias de Mark Warner, el ex gobernador elegido el año pasado para ir al Senado estadounidense, y del titular Tim Kaine.

Deeds también espera que los votantes vayan más allá de la nueva imagen de McDonnell hasta fijarse en la cultura guerrera cuyo enfático social conservadurismo le haría intragable entre las legiones de votantes urbanitas se del estado, las mujeres en particular.

La tesis no sólo desató un esfuerzo metódico por parte de McDonnell encaminado a enterrar su pasado, sino que también obligó a votantes (y medios de comunicación) a prestar más atención a sus antecedentes. Deeds les alentará en sus investigaciones.

Sin embargo, no habrá salida del efecto Obama, que actuará en tres fases. En primer lugar, el discurso de la reforma sanitaria de Obama la pasada semana inició un proceso de rehabilitación que ya está alterando el humor político, en beneficio de Deeds". Un electorado Demócrata apático ha cerrado filas en torno a Deeds, empujado por la tesis de McDonnell y vuelto a movilizar por una renovada confianza en su presidente.

Obama también será fundamental a la hora de convencer a los afroamericanos y los menores de 30 años de Virginia. Cada grupo representa alrededor de la quinta parte de los electores presidenciales que tuvo el estado en 2008. El enfrentamiento Deeds-McDonnell será la tercera prueba de fuego de importancia de la capacidad del presidente de apelar a sus seguidores cuando su nombre no aparece en la lista electoral.

Pero luego viene el tercer asunto delicado: Aunque reciba la ayuda de Obama donde la necesite, Deeds sigue teniendo que impedir que la campaña se pierda en la política de recriminaciones de Washington. Si el Demócrata sabe disuadir a los votantes de Virginia de que McDonnell no es ningún moderado y les obliga a pensar en autopistas con socavones y los centros públicos que valoran, ganará. Hacer eso será más fácil si Obama sabe capear el temporal político que sopla, aunque sólo sea un poco.

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