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La ilusión de convertirse en grande

Manuel Monfort
Manuel Monfort
miércoles, 16 de septiembre de 2009, 05:07 h (CET)
En el mundo del fútbol existe una percepción intangible que provoca un estímulo en el que la vive, llámese a esta ilusión. Este alarido, que tiene la capacidad de provocar la satisfacción, son las ganas ó el deseo de ver realizados los sueños. Se define en las ganas de un simple aficionado por ver triunfar a su equipo. Es el anhelo del hincha de un equipo grande por ver levantar la Champions en lo que es todo un baño de gloria. Es el estallido de alegría de un sufridor fan de un equipo modesto cuando su equipo ha conseguido el tan ansiado ascenso de categoría. Son ilusiones, son también sueños. Unas veces se consiguen y otras no, pero mientras duran impregnan una burbuja de sensaciones muy positivas.

Si bien, para un simple aficionado de un equipo modesto el hecho de poder vivir como su escuadra crece hasta límites impensables es, sin duda, el tesoro más preciado que puede guardar este deporte. Es la mejor de todas las ilusiones futbolísticamente hablando. ¿Quién le diría al hincha que veía a su equipo en segunda que lo vería en primera y además jugando la Champions? Se me ocurren dos ejemplos claros de lo que estoy hablando, el Deportivo y el Villarreal. Pero, ¿cómo han conseguido llegar estos equipos –o consiguieron en el caso del Dépor– llegar hasta cotas tan altas? Vamos a analizar ambos casos y lo veremos.

R.C. Deportivo de La Coruña
A principios de los noventa el club deambula navegando por las aguas de la segunda división, hasta que finalmente ascendió en la temporada 1992-93. En el primer año en primera consiguió salvarse con más apuros que con menos. Ya en la siguiente temporada Augusto César Lendoiro se trajo de Brasil a dos desconocidos llamados Mauro Silva y Bebebo, ¿les suenan?

A partir de ahí nació el Súper Dépor. Estas dos joyas brasileñas marcaron época formando un gran equipo junto a otros ilustres como Liaño, Voro, Djukic, Nando, Aldana, Fran y Claudio. Los primeros frutos no tardaron en llegar y despertaron, por consiguiente, la euforia en la afición: una Copa del Rey, una Supercopa, dos subcampeonatos y la participación en competiciones europeas por vez primera en su historia. En el triste recuerdo también quedó aquel penalti de Djukic detenido por González.

Este Súper Dépor murió para regenerarse en otro Dépor aún más potente. El proyecto de Bebeto, Claudio y Cía dio paso al de Turu Flores, Pauleta, Songo´o, Djalminha y Donato, con Irureta como entrenador. Riazor seguía vibrando con su equipo y finalmente llegó el tesoro más preciado: la Liga. El club, lejos de redimirse, siguió creciendo aún más y volvió a hacer una limpieza que dio paso, posiblemente, a la mejor plantilla de su historia. Valerón, Molina, Capdevila, Luque, Víctor, Makaay, Tristán, Sergio, Manuel Pablo formaron un equipo que se codeó entre los grandes de Europa. Llegó a unas semifinales de la Champions y consiguió la histórica Copa del “centenariazo” del Real Madrid. Casi nada. Esta época dorada murió cuando el club entró en barrena económica, es ahí cuando tuvo que vender a todos sus mejores patrimonios deportivos y ahora es cuando compite con el deseo de volver a ser lo que un día fue.

Villarreal C.F.
“Vamos a subir al equipo a Primera”. Estas palabras fueron las que escuchó el consejero delegado, José María Llaneza, de la boca de un tal Fernando Roig cuando este compró el club. Llaneza pensó que su interlocutor no debía de estar en sus cabales. Si bien, este era un club que estaba sobreviviendo en segunda como bien podía, que a la postre había pasado la mayor parte de su historia en tercera y era inimaginable que subiera a lo más alto del fútbol español. No obstante, cuando en 1997 el Villarreal consiguió el histórico ascenso en Compostela fue cuando Llaneza pensó que Roig no estaba loco. La ciudad, entera, se volcó a celebrarlo en la Plaza Mayor formando una nube de banderas y bufandas amarillas. No se lo podían creer. Ilusión desbordada.

El debut en primera fue en el Bernabéu ante todo un Real Madrid. Cuando Craioveanu abrió el marcador se las prometían muy felices, pero los blancos les pusieron los pies en la tierra impregnándoles un 4-1. En el recuerdo de esa temporada queda una histórica victoria por 1-3 al Barça de Van Gaal en el Camp Nou. Lo cierto es que el equipo luchó a duras penas por salvar una categoría que fue perdida ante el Sevilla en la promoción.

A la siguiente temporada, en segunda división, el club consiguió de nuevo ascender y volvió a Primera para ya instalarse definitivamente. Y así ha sido durante diez cursos consecutivos. Diez temporadas que han traído recuerdos imborrables: una semifinal de la Champions League, un subcampeonato de Liga, otra semifinal pero esta de la UEFA; y muchos partidos memorables en la Liga y en competición europea. Han pasado grandes jugadores como Riquelme, Forlán, Belletti, Niható Reina; y actualmente tienen un gran patrimonio deportivo con Cazorla, Rossi, Capdevila, Pirès, Diego López, Gonzalo, Godín y un largo etcétera de grandes jugadores. La culminación definitiva sería la consecución de un título, ¿estará este de camino?

¿Y cómo se han conseguido fraguar estos proyectos? Pues por un lado, teniendo a buenos profesionales del mundo de las finanzas, que sepan por consiguiente controlar el gasto y no permitiendo nunca que los salarios se disparen por encima de los ingresos. Este papel suele corresponder al presidente, cuyo éxito también reside en no meterse en la parcela deportiva, ya que para ello existen especialistas específicos en esta materia. Otra clave del éxito reside en tener una buena red de ojeadores que sepa detectar el futuro talento, es decir, comprar por 2 y vender por 18. En el caso del Villarreal se ha trabajado mucho la cantera, realizando además una gran labor en todas categorías inferiores que está dando sus frutos ahora con el filial en segunda.

Los agraciados de todo esto son los aficionados, que han visto como lo impensable se ha hecho realidad. ¿Era lógico para los del Dépor pensar en los noventa que su equipo años más tarde se proclamaría campeón de Liga? Pues no. ¿Y para los del Villareal? ¿Quién les diría que estarían en primera y que además se plantarían en unas semifinales de la Champions? Es el fruto de un trabajo bien organizado y bien hecho. Es algo que no tiene precio y es que la ilusión generada a toda una hinchada con sueños de esta magnitud es un éxtasis que eclosiona en las cotas más inimaginables. ¿Quién será el futuro Villarreal ó el Dépor? Pues puede ser el equipo de su pueblo, el que nunca ha estado en Primera, ó el que ya estándolo está peleando por la permanencia. ¿Y por qué no su equipo, modesto donde los haya, puede ser el día de mañana un día grande? Pues si viene algún jeque árabe dispuesto a invertir todo es posible…

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