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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Están los gobernantes a la altura requerida?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 12 de septiembre de 2009, 04:22 h (CET)
No sé que quieren que les diga, pero me hace el efecto de que nos encontramos en manos de personas de poco fiar. Y no piensen que sólo es un mal de España, no, no, es un tipo de pandemia de tipo mental, que parece que puede llegar a ser incluso más peligrosa que esta famosa A (N1H1) que está amenazando con tenernos a todos lavándonos las manos y desinfectando los pomos de las puertas hasta no se sabe cuando. Lo cierto es que, en plena crisis, mientras los parados se multiplican y los batazos empresariales no parece que cesen, tenemos que contemplar admirados como nuestras autoridades, máximas autoridades, se han entregado a un campeonato de frivolidades capaces de dejar perplejos a los más avezados e inmutables practicantes del estoicismo patrio. Veamos si encontramos a alguien que nos pueda explicar el motivo por el que, a la parte masculina de nuestra familia real, les haya dado, a pares, por dejarse la barba, hirsuta y abundante; tanto, que sus egregias faces han quedado ocultas por una maraña de pelo que, ríanse ustedes de la peluca con la que el señor Carrillo pretendía disimular su presencia en España, ¡claro que él sí tenía motivos par ocultarse, no fuera que alguna de los familiares de las matanzas de Paracuellos del Jarama lo reconociese y decidiese hacerse un cinturón de cuero con su piel!

Y es que la locura que parece haberse apoderado de los que presumen de gobernar las naciones, no se circunscribe a nuestro señor Rodríguez Zapatero, que pretende sacarnos del lodazal en el que nos ha metido poniéndonos a todos un ancla de transatlántico colgada del cuello para que así acabemos de hundirnos en el hoyo. Es evidente que ha decidido que todos los españoles seamos iguales y, como no sabe como enriquecernos a todos, ha decidido que lo mejor que podría hacer, lo que mejor se le da, sería ponernos a los que todavía sacábamos la cabeza sobre el nivel de la miseria, una penitencia de impuestos para que acabemos de sumergirnos en ella, para lo cual piensa utilizar la máquina recaudadora del Estado, esta que tan bien sabe manejar para vaciarnos el talego. ¿Qué España se está quedando más tiesa que la mojama? No importa, que para esto está el endeudamiento; ¿qué no hay créditos para las empresas, ni inversiones, ni competitividad, ni flexibilidad de plantillas? Qué espabilen, porque el poco dinero que queda será para subvencionar la pobreza de los parados y esto, naturalmente, hasta que se hayan exprimido los recursos de la Seguridad Social y se hayan malgastado las reservas, que se habían constituido para garantizar el pago de las pensiones, hoy invertidas en Deuda del Estado. Mientras el señor Botín y los demás jerifaltes de las finanzas le sigan apoyando ¡ancha es Castilla!

Pero es que, desde Italia nos llegan noticias de las patochadas del señor Berlusconi, que parece que, de pronto, ha decidido presentarse como el prototipo del Don Juan, algo pachucho y achaparrado, eso sí, pero que nada tiene que envidiarle al personaje de Zorrilla en cuanto a bravuconería, presunción y machismo. Presume, il cavaglieri, sonriente y sin ninguna modestia, de ser un conquistador tan buscado que, en su vida
(ya bastante larga) ha tenido que pagar ni una lira ni un euro ( como si la equivalencia fuera la misma) para gozar del placer sexual con una mujer. La cara de Zapatero cuando, en su papel de Don Tancredo, escuchaba la retahíla de estupideces del “mejor presidente que ha tenido Italia en 150 años”, era como para fotografiarla y exponerla en el museo del Pardo como el más genuino ejemplo de la incomodidad, la incredulidad y la vergüenza ajena. Debo reconocer que, en esta ocasión, nuestro Presidente tenía motivo para estar sofocado porque, quien va a Italia para preparar su presidencia en la UE y para hacerse la correspondiente fotografía con los sesudos señores que debían aconsejarle y exponerle sus necesidades; de pronto y sin preparación alguna, le sale un chisgarabís tonteando con la Chacón y la Salgado y presumiendo de machote, no hay duda que hay motivos, más que suficientes, como para desanimar al más pintado.

Pero parece ser que, en el Gobierno, todos van desquiciados. Hasta la propia vicepresidenta De la Vega, siempre impecable en su atuendo, el otro día apareció en una recepción oficial con los pantalones arrugados. Es natural que nuestra vicepresidenta esté de los nervios, porque la serie de “marrones” que, a diario, se tiene que tragar, son causa más que suficiente para coger una indigestión de política, difícil de controlar. Ella, que se expresa con tanta prosapia, que mide cada palabra durante varios segundos de modo que, cuando acaba de decir una frase completa ya la audiencia se le ha dormido; el otro día, en el Parlamento, se puso tan nerviosa cuando tuvo que contestar una pregunta envenenada de la oposición que, en el paroxismo del momento y roja de indignación se le fue la olla y, pretendiendo decir que “lo que debían hacer los que criticaban al PSOE era arrimar el hombro para apoyar al Gobierno”, le salió algo tan incomprensible como: “ ustedes lo que deben hacer es arrimar y “echar” el hombro”. El arrimarlo se entiende, pero esta facultad de sacarse el hombro de su sitio y lanzarlo todavía no la he visto en parte alguna

Pero, con estas, nos aparece en escena, doce horas antes de que se le esperara, dando muestra de su falta de educación y de su prepotencia, el señor Hugo Chávez, siempre tan ocurrente y oportuno. Claro que ahora que Repsol ha descubierto un importante yacimiento de petróleo en Venezuela cualquiera se atreve, y menos el señor Zapatero, a toserle al gorila rojo que, con toda seguridad, ya está esperando el momento oportuno para hincarle el diente a Repsol y, practicar, con la petrolera española, lo que ya hizo con el Banco de Santander del señor Botín, que tuvo que quedarse sin su banco porque el Presidente de Venezuela decidió que era mejor apropiárselo para sí. Con su habitual “simpatía” el mandatario venezolano, que parece haberse convertido en un nuevo Hitler, si es que nos fijamos en el caso que se le hace desde la misma Rusia ( que le vende armas) como en el Irán del señor Ahamanideyad –con el que parece llevarse muy bien y cuyas reuniones como compadres, tienen más peligro que un pastel a la puerta de un colegio —. En fin que, como parece haberse convertido en costumbre en cada ocasión que nos visita aquel mandatario, al que SM el Rey le dijo una vez que se callara, no deja de aprovechar la ocasión para intentar zaherirnos; como ha ocurrido cuando, después de alabar su amistad con el Rey y con ZP, para que no nos olvidáramos de quien era quien mandaba, largó la siguiente inconveniencia: “ claro que siempre en plano de igualdad, al mismo nivel, sin que una esté sobre la otra”. una perogrullada que, aparte de innecesaria, inoportuna y hortera, nada tiene que ver con lo que nos muestra la realidad ya que, España, aún estando en una difícil situación económica y padeciendo la lacra de un desempleo desorbitado, está cien vueltas por encima de aquella nación en nivel de vida, cultura, desarrollo y me temo que también en buenos modos. Por desgracia para el pueblo venezolano la miseria que padecen nada tiene que ver con la situación de riqueza de sus gobernantes que si presumen de defensores del pueblo a la postre resulta que lo que de verdad defienden son sus propias economías. ¡Menos chuleos y más corrección, porque los españoles, aunque agobiados por el socialismo, todavía tenemos arrestos para sentarles las costuras a quienes pretenden ofendernos!

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