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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Nada te turbe, nada te espante

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
jueves, 10 de septiembre de 2009, 02:29 h (CET)
Tiempos recios y convulsos los que tocó vivir a la gran santa de Avila, madre Teresa de Jesús. Parecía, que todo andaba desquiciado, como fuera de sitio y lugar. Tanto el Estado, como la Iglesia, en pleno siglo XVI, dejaban mucho que desear en todos los sentidos. No eran precisamente tiempos de paz y de bonanza, propicios para descubrir a Dios. Desde el año 1515 en que nació la santa, al 1582 en que murió, ocurrieron eventos tan importantes, que marcaron para siempre, la deriva de España y del mundo global: Luchas de Religión, Carlos V y los Protestantes, Lutero, el Renacimiento, Trento, luteranos, calvinistas, anglicanos, los turcos, Lepanto, etc.

Sta Teresa, con los pies fijos en la tierra y los ojos en el cielo, realizó la ingente obra de la reforma del Carmelo y la creación de nuevos conventos y fundaciones por toda la geografía española. La santa no se quedó en la queja estéril, por lo mal que estaba todo, sino que se lanzó en cuerpo y alma a remediar aquello que estaba a su alcance.

Muy semejante la situación vital de Sta,Teresa a la que nos ha tocado vivir a nosotros –finales del siglo XX y comienzos del XXI.- Corrupción por todas partes, relativismo moral, ataques a la Iglesia, a las familias, crisis de fe, crisis económica, crisis de valores, Gobierno sectario, millares de emigrantes en paro, familias destructuradas y rotas por la droga y el vicio, zarpazos del terrorismo, laicismo, etc.. Todo esto y mucho más, es el panorama actual de España.

¡Qué buen ejemplo para los españoles de hoy la figura de Sta Teresa¡.Qué bien resuenan en nuestra alma las inspiradas palabras y versos atribuidos a Sta Teresa, cuando escribió para ánimo y consuelo de todos los creyentes de su tiempo:

“Nada te turbe/ nada te espante,/todo se pasa,/Dios no se muda;/la paciencia todo lo alcanza;/quien a Dios tiene/nada le falta./Sólo Dios basta./Eleva el pensamiento,/al cielo sube;/ por nada te acongojes,/nada te turbe./A Jesucristo sigue/con pecho grande;/ y venga lo que venga,/nada te espante”.

Gracias, madre Teresa, por tu impagable ejemplo de fe y confianza en la presencia del Señor Jesús en nuestras vidas. Bien podemos rezar los cristianos en estas horas difíciles: “Si vienes conmigo y alientas mi fe,si estás a mi lado a quien temeré”.

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