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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Un sombrío día de trabajo

Robert J. Samuelson
Robert J. Samuelson
sábado, 5 de septiembre de 2009, 08:10 h (CET)
El primer Día del Trabajo, celebrado en Nueva York en 1882, no fue tanto una celebración de la dignidad del trabajo como una manifestación en favor de la jornada de ocho horas, menos de las 10 a 12 horas de jornada vigentes. En comparación, los trabajadores estadounidenses han recorrido un largo camino. El Congreso convirtió el Día del Trabajo en una fiesta nacional en 1894, y con los años se convirtió en un día de descanso en vez de un momento para reflexionar sobre el convenio colectivo, definido de manera general y entendido más allá de los sindicatos. Bueno, este año no.

Es el Día del Trabajo más sombrío desde los primeros años de la década de los 80 por lo menos (cifra de paro en septiembre de 1982: 10,1 por ciento). Con la cifra del paro en agosto en el 9,7 y proyectándose al alza, los consuelos no abundan. El Instituto de Política Económica, un laboratorio izquierdista de ideas, ha hecho un retrato estadístico del mercado laboral de hoy. Éstas son algunas de sus particularidades:

- Desde el inicio de la recesión en diciembre de 2007, el número de empleos fijos perdidos alcanza en total los 6,9 millones. Un tercio de los parados de hoy llevan más de seis meses en paro, un porcentaje que es casi el doble de hace un año y un máximo post-Segunda Guerra Mundial.

- El crecimiento salarial se ha reducido de forma dramática. Durante el primer semestre de 2007, todas las remuneraciones y salarios privados aumentaron a un ritmo anual del 3,7 por ciento; en el primer semestre de 2009, el aumento fue del 1,3 por ciento.

- La tasa de desempleo y "subempleo" es del 16,8 por ciento - lo que abarca a los parados oficiales y todos los trabajadores a tiempo parcial que preferirían tener empleos a jornada completa, así como a los desesperados y desmoralizados aspirantes a un empleo que han dejado de buscar trabajo.

La ansiedad laboral también ha aumentado considerablemente, según las encuestas de opinión elaboradas por Karlyn Bowman, del conservador American Enterprise Institute. Una encuesta Gallup realizada en agosto concluía que el 31 por ciento de los trabajadores estaban preocupados por el despido, un incremento con respecto al 15 por ciento del año anterior; el 32 por ciento piensa que sus salarios se van a ver afectados, un incremento por encima del 16 por ciento previo; y el 46 por ciento teme que sus prestaciones se reduzcan, por encima del 27 por ciento anterior.

Lo más inquietante no es el mercado laboral actual, es el panorama. Después de la recesión de 1981-82, el desempleo cayó progresivamente desde una media anual del 9,7 por ciento en 1982 hasta el 7,5 por ciento de 1984 y el 5,5 por ciento en 1988. El descenso esta vez se espera que sea mucho más lento. En 2014, la tasa de desempleo seguirá rondando el 7.6 por ciento, según las previsiones de IHS Global Insight, que prevé un máximo del 10 por ciento a principios del año próximo. La reducción del desempleo requiere de una expansión económica lo suficientemente rápida como para absorber el desempleo de hoy mas el crecimiento natural de la masa laboral. La mayoría de los analistas esperan una tibia recuperación que sólo afectará al paro poco a poco, a pesar de la desaceleración del crecimiento de la masa laboral.

"La recesión de 1982 fue provocada en gran medida por el deseo de causar mella en la inflación", dice el economista Nigel Gault, de IHS."Una vez (que la Reserva Federal) confió en haber roto la tendencia inflacionista, bajó los tipos y el crecimiento económico despegó." Los sectores sensibles a los tipos - automoción y vivienda - impulsaron la recuperación. Por el contrario, la recesión actual es producto de la crisis financiera, dice Gault. La Reserva ya ha bajado los tipos, que probablemente subirán. A medida que los hogares endeudados más allá de su nivel de ingresos extingan su deuda, su nivel de consumo crecerá lentamente. La débil recuperación retrasará la creación de empleo.

Las implicaciones de un nivel de desempleo elevado prolongadamente - de materializarse - no han sido exploradas en su totalidad. La gente sin empleo no adquiere experiencia laboral de primera mano. Los licenciados universitarios jóvenes ya están teniendo problemas para conseguir empleo.

La elevada tasa de paro podría deprimir durante años las subidas salariales. Podría fomentar el proteccionismo y la pobreza a largo plazo. "En una situación económica difícil, como la de la década de los 90, las empresas están más dispuestas a jugársela empleando a trabajadores desfavorecidos competitivamente", afirma el economista de Harvard Larry Katz. Lawrence Mishel, del Instituto de Política Económica, cree que los efectos sobre las familias de renta baja serán devastadores; el índice de pobreza infantil podría saltar del 18 por ciento en 2007 al 27 por ciento, dice.

Por supuesto, las previsiones económicas sombrías de hoy podrían estar equivocadas - igual que las previsiones optimistas anteriores a la crisis financiera quedaron en evidencia. Algunos economistas advierten de un optimismo excesivo. "Los fabricantes globales podrían exceder con creces la demanda", dice David Hensley, de JP Morgan Chase. "La gente pensaba que íbamos camino de otra depresión." En el país y en el extranjero, dice, las empresas están invirtiendo los recortes de producción anteriores. "Las empresas se pasaron. Van a ajustarse otra vez (en la contratación); eso alimentará el consumo." Un buen augurio: en agosto, un índice de ofertas de empleo online aumentó un 5 por ciento, informa Conference Board.

La creación de empleo ha sido el punto fuerte histórico de la economía estadounidense. Su capacidad de seguir siéndolo enmarcará cada vez más el debate económico: entre los que quieren más gobierno y los que quieren menos; entre los que temen el déficit presupuestario y los partidarios de más "estímulos" económicos; entre los que consideran las subidas salariales testimoniales como obstáculos a la recuperación y aquellos que interpretan que fomentan el empleo. En este Día del Trabajo 2009, los futuros puestos de trabajo son el interrogante gigante de la nación.

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Esta columna será publicada en Newsweek.

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