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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El PSOE grava a los pobres para favorecer a los ricos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 4 de septiembre de 2009, 05:20 h (CET)
No es nuevo y así tuvimos ocasión de comprobarlo cuando nuestro Presidente, el señor Rodríguez Zapatero, tan pronto como no le quedó otro remedio que reconocer que la crisis también nos afectaría a los españoles, en una de sus primeras reuniones, estuvo hablando con los máximos jerifaltes de la banca española. Tampoco es un secreto que, de aquella famosa reunión, perfectamente escenificada para que pareciera una reunión de poderosos, de superbanqueros en el más puro estilo de plutocracia, salieron unas medidas que, no por esperadas, resultaron menos sorprendentes para el común de los españoles. Entonces se acordó que el Gobierno pondría 50.000 millones de euros para que, a través de las entidades bancarias, se diera una inyección de liquidez a aquellas empresas, viables, que, por no disponer de liquidez necesaria y a pesar de que sus balances estuvieran avalados por importantes dotaciones de inmovilizado, era preciso facilitarles créditos para que pudieran salir delante de su situación, momentánea, de insolvencia.

Como suele ocurrir cuando nuestro señor Zapatero se mete a economista, los cabos sueltos que quedaron pendientes de aquella reunión, hábilmente manejados por aquella jauría de zorros viejos, expertos en combinaciones financieras; ante las propias narices del Ejecutivo, permitieron que, en lugar de dedicar las cantidades que se les ofrecían a la mejora de su oferta de créditos para la empresas necesitadas, se dedicaron a mirar todas las solicitudes que se les hacían con la lupa de la avaricia y la desconfianza del que ha salido escaldado, de modo que, en realidad, los créditos que llegaron a las empresas fueron pocos y escasos en cantidad. Por el contrario, los importantes agujeros que las aventuras de la banca en el terreno inmobiliario les habían producido en sus balances, que no se atrevían a revalorizar por miedo a que los resultados fueran deletéreos para las entidades; fueron, inmediatamente, cubiertos con el maná que el Estado les proporcionó con lo que se aplicaron la sabia máxima de que “la caridad empieza por uno mismo”.

De las dificultades bancarias parece que no se habla, sí de las de las cajas lo que ha vuelto a impulsar al Gobierno a abrir sus dadivosa bolsa ( la de todos los españoles, por supuesto) para extraer de ella otros 90.000 millones de euros, esta vez para evitar que las cajas, en las que los partidos tienen intervención directa y de las que consiguen créditos a buen interés o sin ninguno, no se hundieran,aunque merecían que se las hubiera dejado quebrar dada la incompetencia manifiesta que demostraron sus gestores, cuando no la corrupción y la venalidad de muchos de ellos. Es decir, que el gremio socialista, secularmente tan crítico con los ricos y, especialmente con el sector bancario parece que ha dado un giro de 180º y lo primero de lo que se ha preocupado es que, todo el sector financiero, saliera lo mejor parado posible del trance aunque, para ello, haya dedicado gran parte del dinero recaudado de nuestros impuestos.

Pero hemos entrado en una nueva faceta, aquella en la que empezamos a recoger los resultados de la mala gestión de ZP y sus ministros; cuando ya se han endeudado hasta las narices, tienen un déficit público de 50.000 millones de euros y el desempleo, contrariamente al optimismo demostrado por el Ejecutivo, porque descendió mínimamente, durante tres meses; ha perdido, con intereses, todo lo ganado cuando, en agosto, subió hasta las 85.000, las personas que perdieron sus empleos. Hace falta más dinero debido a que, aún antes de esta última subida, el gasto de prestaciones por desempleo ya se había disparado en un 53’7%. Por tanto, sin un cuarto en caja, el Gobierno ha tenido que recurrir a la subida de impuestos, en un momento en que la recaudación de Hacienda ha quedado minimizada a causa de la poco actividad económica registrada en un país en crisis, en el que la gente no gasta en previsión de quedarse sin trabajo. Por consiguiente, una mala oportunidad para gravar los bolsillos de los ciudadanos y una peor ocasión para que, el Gobierno, se gane las simpatías no sólo de los parados, sino de aquellos a los que se nos pide que aflojemos la mosca; cuando todos sabemos que, si estamos en las condiciones en que nos encontramos, en gran parte, es debido a que, el Gobierno socialista del señor ZP, no ha sabido hacer correctamente sus deberes.

Pero la vicepresidenta, señora Salgado, es de esperar que por inexperiencia, ha puesto la guinda a este enorme pastel de insensateces a las que nos tienen acostumbrados estos incompetentes que nos gobiernan. La señora Salgado ha confirmado, por una imprudencia que le puede costar cara, que el objetivo del Gobierno no es “lograr dinero de las rentas más altas” para cubrir el agujero de las cuentas públicas. Aquí, permítanme que les recuerde, que las grandes fortunas españolas tienen un remedio para pagar menos impuestos y, de paso, sacar sustanciosos beneficios de sus inversiones. Se trata de las SICAV o Sociedades de Inversión de Capital Variable que tienen la particularidad de que, para formar parte de ellas, se suelen exigir participaciones superiores a los 50.000 euros y, por tanto, son selectivas ya que no están al alcance del común de los mortales; en todo caso la cotización de los beneficios engendrados por dichas sociedades se reduce al módico porcentaje de un 1%, con lo que ya se pueden ustedes figurar el “impacto” que para estos privilegiados de la fortuna puede causarles que para el resto de los españoles nos aumenten el IRPF o las rentas del capital que cotizan ya al 18% y que es muy probable que acaben por subirlas hasta el 20%.; cuando ellos siguen con su 1%.

A todo esto, la señora ministra, señora Salgado, se ha descolgado, como la que se cae de un guindo, de que no es intención del Gobierno modificar en nada el sistema impositivo de las SICAV.¡ Pues muy bien! ¡Viva la equidad, viva la coherencia social y viva el sistema igualitario del PSOE! Mientras los de siempre: los currantes, los empleados, los profesionales, los pequeños comerciantes, los pequeños industriales y todos aquellos funcionarios del Estado que perciben sus sueldos como tales, vamos a tener que apechugar con la parte más onerosa, con la parte del león, con la carga mayor; con lo que podremos aplicarnos, merecidamente, el conocido dicho, que nos calificará con una exactitud milimétrica como “cornudos y contentos”. Pero, aún así, aún aceptando ser los paganos, los buenos samaritanos para que los parados puedan cobrar algo que les permita mal vivir; ¿estamos seguros que este sacrificio no es “pan para hoy y hambre para mañana?, ¿es esta la solución para la crisis, alargarla a base de subvenciones? Nos podríamos preguntar: ¿ qué hubiera sucedido si, estos 140.000 millones de euros que el Estado ha comprometido con los bancos, los hubiera dedicado a darles créditos, a través del ICO, directamente a las empresas que los precisaran, hubiera rebajado los impuestos, desgravando las inversiones y se hubiera modificado la estructura laboral para darles a las empresas más flexibilidad y poderse adaptar a los modos europeos? Probablemente no lo vamos a saber nunca pero, lo que sí sabemos, es que el camino del fracaso, si no se cambia de política, está marcado con caminos de fuego por el señor ZP y su equipo.

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